La gran paradoja del empleo: la desocupación golpea más fuerte en zonas de trabajo formal
Mucho se habla hoy en día de la brecha entre los sectores que "arrancaron" y demandan talento y aquellos que, siendo de hecho los más intensivos en personal (como industria manufacturera, retail y comercio) están planchados y con poca actividad. Esa disparidad no es la única en la Argentina donde el empleo se está concentrando cada vez más en regiones puntuales con alta actividad de sectores como minería y energía.
El potencial de la Argentina en esos últimos sectores es innegable. Es lo que actualmente, incluso con la economía real frenada, siguen siendo el motor del trabajo. Pero eso está llevando a una profunda concentración. Como pone en evidencia el último dato difundido por la consultora Delfos sobre "El mapa de la desocupación en Argentina", el desempleo "exhibe una distribución territorial marcadamente desigual y encuentra su principal foco en el Gran Buenos Aires, donde el 26% de los consultados afirma estar sin trabajo."
En un segundo nivel aparecen Provincia de Buenos Aires (16%), CABA (15%), el NEA y Córdoba (14%), regiones con gran parte de los principales conglomerados urbanos. En esas áreas está localizada "más del 70% de la población argentina y una relevancia histórica en términos productivos-exportadores marcadamente superior al resto. Fuera de estas zonas, la desocupación no supera el 5%."
Consultado por iProfesional al respecto, José Gangi, analista de Consultora Delfos, mencionó que no se trata de que en estas últimas regiones el desempleo sea menor porque tienen actividades con mayor demanda de talento: "Uno podría suponer por la coincidencia geográfica de las regiones menos afectadas por el desempleo con los principales proyectos mineros e hidrocarburíferos de la actualidad, pero nuestras encuestas nos indican que las personas que viven en esas zonas se dedican principalmente a oficios independientes (1 de cada 4) o son empleados públicos (12%)."
Desplazamiento de centros urbanos a la Cordillera de los Andes
El dato de Delfos revela que el desempleo no se expande de manera homogénea, sino que golpea con mayor intensidad allí donde históricamente se concentró el empleo formal, la actividad manufacturera y los servicios vinculados al consumo, apuntan desde Delfos: "No se trata de una casualidad: los mayores niveles de desocupación coinciden con los centros productivos más expuestos al enfriamiento de la economía, la caída del consumo y el retroceso industrial."
En PwC Argentina ven un panorama similar: "... las ciudades vinculadas a matrices productivas de energía y minería registran tasas de desempleo sensiblemente inferiores y una tendencia de sentido inverso a las del promedio nacional, en tanto que los aglomerados donde se concentra la actividad industrial y de la construcción —en particular el AMBA y su cordón urbano— muestran un deterioro relativo. El mapa del empleo se está redibujando a lo largo de la cordillera, lejos de los centros urbanos tradicionales," dice un editorial de mayo firmado por José María Segura, Economista Jefe de PwC Argentina.
Su visión coincide de alguna manera con la que presentó esta semana Gerardo Alonso Schwarz, Economista Jefe del IERAL NEA de la Fundación Mediterránea, sobre las regiones que están recibiendo inversiones y que en función de ello tienen "agendadas" la creación de miles de puestos de trabajo. Él considera que la región de la Patagonia lidera el ranking absoluto de inversiones en el país con un total que alcanza los 12.284 millones de dólares y una proyección de alrededor de 35.564 puestos de trabajo en función de ello. "En esta región, claramente se destacan las provincias de Neuquén y Río Negro a través de distintos proyectos de gran escala de shale oil y gas y de infraestructura asociados a los yacimientos de Vaca Muerta, consolidando a la región como destino de inversiones energéticas", dice el informe firmado por Schwarz.
Las inversiones de esta magnitud obligan a las empresas a requerir mano de obra de manera intensiva, lo que impacta de forma directa en el ecosistema laboral local y modifica rápidamente las condiciones de empleabilidad de los habitantes patagónicos. Y a ello se le suma la región de Cuyo, con anuncios de inversión por 10.146 millones de dólares y una previsión de 27.575 empleos. En este caso, San Juan es la gran protagonista, gracias a la reactivación y expansión de la minería de cobre y oro. Mendoza complementa este flujo con inversiones en energía y la modernización de refinerías.
Más que un dato coyuntural
Lejos de considerar esta Argentina de las dos velocidades (en la economía, en el consumo, en la demanda de talento) un dato meramente coyuntural, o una foto de la película más larga, ya algunas voces hablan de que se trata de la configuración de un nuevo paradigma para el país que traerá modificaciones más allá de un intercambio sectorial de la fuerza de trabajo.
"El panorama sectorial que arroja el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) evidencia algo más que un patrón de crecimiento heterogéneo. La minería, la energía —impulsada por el desarrollo de petróleo y gas no convencional—, el agro y los servicios financieros consolidan su rol como motores de actividad, mientras que rubros históricamente más asociados a la demanda interna —industria, construcción, comercio—muestran un rezago. No se trata de un dato coyuntural. Es la señal de un cambio en la estructura productiva que empieza a reflejarse en indicadores cada vez más concretos y que, necesariamente, confluirán en un cambio en el peso relativo de los mismos", arriesga la consultora PwC en su último Economic GPS para Argentina.
Para Segura, el mapa del empleo ya comienza a mostrar señales de que esta postura es más que una teoría, ya que hay indicios tempranos de que esta reconfiguración de geografías y sectores se está consolidando:
- en determinadas geografías y sectores específicos las empresas enfrentan dificultades para cubrir posiciones calificadas y evalúan recurrir a trabajadores del exterior para sostener sus proyectos.
- entre diciembrede 2011 y diciembre de 2025, Neuquén explicó el 58Þl crecimiento neto del empleo privado registrado a nivel nacional.
Es decir, en línea con lo relevado por Delfos, el desempleo se vuelve mayor en los conglomerados tradicionales urbanos. Mientras tanto, en otras zonas geográficas se proponen proyectos que llevarían a crear puestos de trabajo formales. Sin embargo, Gangi por su parte no está tan seguro de que se trate de una simple reconfiguración del modelo productivo de la Argentina: "En primer lugar, diría que durante gran parte de la historia en Argentina existió un sustrato económico de dos velocidades: uno más asociado al mercado externo históricamente vinculado al campo y otro al mercado interno, asociado más a los servicios y manufacturas. Ese marco por momentos fue regulado y se intentó acompasar a un modelo de desarrollo más general, y por otros se dejó fluir. Actualmente, interpreto que existen incentivos y condiciones más estructurales que conviven con otros más coyunturales para lograr normalizar esa Argentina de dos velocidades."
"La creciente demanda de minerales para la transición energética y la producción tecnológica, así como las nuevas oportunidades para la oferta de petróleo derivadas de los conflictos globales y los elevados precios de los hidrocarburos, son una realidad. No obstante, también lo son las políticas de desregulación, apertura e incentivo impulsadas desde el Gobierno para impulsar el desarrollo de estas áreas, tanto como para librar a su suerte otras", apuntó el analista de Delfos Consultora.
En ese marco, vale la pena mencionar que los cambios que redundan en esta fuerte modificación del mapa del empleo en la Argentina, ocurren en el marco de la nueva legislación que promovió el oficialismo. La paradoja es que las regiones y sectores más golpeados por este nuevo modelo sean justamente los vinculados al empleo formalizado a mayor escala, aquellos que la reforma laboral vino a fortalecer.