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Cerrajero en Argentina: cuánto cobra por abrir una puerta y por qué cuesta encontrar profesionales

En agosto de 2026, un cerrajero puede cobrar hasta $160.000 por algunos servicios. Cuánto cuesta cada trabajo y por qué cuesta encontrar profesionales
Por NB
30/08/2026 - 08:00hs
Cerrajero en Argentina: cuánto cobra por abrir una puerta y por qué cuesta encontrar profesionales

El oficio de cerrajero mantiene una demanda vinculada con aperturas de puertas, cambios de cerraduras, reparaciones y sistemas de seguridad. Sin embargo, encontrar un profesional disponible no siempre resulta sencillo, especialmente cuando se trata de trabajos urgentes.

En agosto de 2026, los ingresos dependen en buena medida de la modalidad de trabajo. Mientras un cerrajero contratado puede percibir una remuneración mensual, quienes trabajan por cuenta propia cobran por cada servicio realizado, con valores que varían según el tipo de tarea, la zona y el horario.

Cuánto cobra un cerrajero por cada trabajo

La situación es diferente para quienes trabajan de manera independiente, ya que sus ingresos dependen de la cantidad y el tipo de servicios que realizan.

De acuerdo con un relevamiento de precios de Servidos actualizado en julio de 2026 para Buenos Aires, la visita y diagnóstico a domicilio se ubica entre $17.000 y $30.000, mientras que una apertura de puerta sin daño ronda entre $30.000 y $60.000.

El cambio de una cerradura común, considerando solamente la mano de obra, aparece en un rango de $35.000 a $60.000. En el caso de una cerradura de seguridad o doble paleta, el valor puede subir hasta aproximadamente $110.000, sin contar necesariamente el costo de la cerradura.

Para los servicios de urgencia, Servidos estima una salida y diagnóstico de entre $25.000 y $45.000, mientras que una apertura sin daño puede ubicarse entre $45.000 y $110.000.

En el caso de una puerta blindada o una cerradura multipunto, el trabajo puede llegar a $160.000, según la complejidad de la tarea.

Estos valores son referencias de mercado para Buenos Aires y no constituyen una tarifa oficial. Además, el precio que paga el cliente no equivale necesariamente a la ganancia del cerrajero: de la facturación deben descontarse materiales, herramientas, traslados, impuestos y otros costos asociados a la actividad.

Por qué no se puede hablar de un sueldo único

En la cerrajería existe una diferencia importante entre quienes trabajan en relación de dependencia y quienes prestan servicios de manera independiente.

  • En el primer caso, el trabajador recibe una remuneración mensual determinada por el empleador.
  • En el segundo, los ingresos dependen directamente de la cantidad y el tipo de trabajos realizados.

Por ejemplo, una apertura puede tener un precio de entre $30.000 y $60.000 en horario habitual, pero eso no significa que el profesional se quede con ese monto como ingreso neto.

Una parte puede corresponder a traslados, herramientas, materiales y otros gastos necesarios para prestar el servicio. A su vez, no todos los días tienen la misma cantidad de llamados y algunos trabajos requieren más tiempo o equipamiento que otros.

Por eso, el precio de un servicio no puede tomarse como equivalente al sueldo mensual de un cerrajero.

Un oficio que exige nuevas habilidades

La cerrajería también cambió con la incorporación de nuevas tecnologías. El trabajo tradicional con cerraduras mecánicas convive actualmente con cerraduras eléctricas, controles de acceso, llaves codificadas y otros sistemas de seguridad.

La actividad, por lo tanto, requiere conocimientos que van más allá de la apertura de puertas o el duplicado de llaves. La instalación, reparación y programación de distintos sistemas de seguridad amplió las tareas que puede realizar un profesional especializado.

La formación también continúa siendo una vía de acceso al oficio. La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) cuenta con antecedentes de capacitación específica en cerrajería, con contenidos relacionados con herramientas, máquinas, tipos de cerraduras mecánicas y eléctricas, herrajes, duplicado de llaves y combinaciones.

Además, el INDEC incluye al cerrajero dentro de su Clasificador Nacional de Ocupaciones, por lo que se trata de una actividad contemplada dentro de la clasificación oficial de ocupaciones laborales.

¿Cada vez hay menos cerrajeros?

En este punto es necesario hacer una aclaración: no existe una estadística oficial que permita afirmar que la cantidad de cerrajeros en Argentina viene cayendo año tras año.

Sí existen, en cambio, testimonios recientes que reflejan dificultades para conseguir trabajadores especializados.

En julio de 2026, TN publicó una entrevista con Eduardo Roldán, un albañil con más de 30 años de experiencia, quien explicó que en las obras muchas veces necesitan recurrir a distintos oficios y señaló, según su experiencia, las dificultades para conseguir un cerrajero cuando se necesita.

El testimonio se vincula con una problemática más amplia de la construcción: la dificultad para encontrar mano de obra especializada. Sin embargo, por sí solo no permite concluir que haya menos cerrajeros que años atrás.

Un oficio con demanda, pero cada vez más especializado

La dificultad para encontrar profesionales puede estar relacionada con las características del oficio. La cerrajería requiere conocimientos técnicos, experiencia y herramientas específicas. Además, quienes buscan ampliar sus posibilidades laborales deben incorporar conocimientos sobre nuevas tecnologías aplicadas a la seguridad.

Por eso, el oficio ya no se limita a copiar llaves o abrir puertas. También puede incluir la instalación y reparación de cerraduras de seguridad, sistemas electrónicos, controles de acceso y programación de llaves.

En este contexto, los datos disponibles muestran que la cerrajería continúa siendo un oficio con demanda, tanto a través de servicios particulares como de trabajos vinculados con empresas y obras.

Lo que no puede afirmarse, con la información estadística disponible, es que la cantidad de cerrajeros esté disminuyendo de manera sostenida.

Lo que sí aparece con mayor claridad es otro fenómeno: la dificultad para encontrar mano de obra especializada y profesionales disponibles cuando se necesita resolver una urgencia.

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