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El éxito del canje corporativo: a diferencia de la deuda soberana, las empresas logran alto apoyo de acreedores para reperfilar

El éxito del canje corporativo: a diferencia de la deuda soberana, las empresas logran alto apoyo de acreedores para reperfilar

El éxito del canje corporativo: a diferencia de la deuda soberana, las empresas logran alto apoyo de acreedores para reperfilar
Buscan atravesar la crisis con mayor liquidez y flujo de efectivo para preservar el equilibrio financiero, garantizar sus operaciones y las del personal
Por Andrés Sanguinetti
14.05.2020 10.56hs Negocios

A diferencia del camino que recorre el Gobierno para reestructurar la deuda soberana con una oferta que no ha captado el interés de la mayoría de los acreedores externos, las empresas vienen obteniendo buenos resultados en los procesos encarados para estirar sus pasivos a más largo plazo.

Se trata de compañías con endeudamiento en moneda extranjera y vencimientos a partir del 2021, que están saliendo a buscar refinanciar o canjear sus obligaciones.

Tanto para estas empresas como para el Gobierno nacional, los riesgos, las incertidumbres y las suposiciones sobre el futuro de la economía argentina y la del resto del mundo son parecidas. El escenario post coronavirus podría estar marcado por la inflación o la posible hiperinflación, a la par de la depreciación y devaluación del peso argentino.

Sin embargo, el nivel de credibilidad y aceptación no es el mismo. Si se tiene en cuenta el fracaso que tuvo la primera oferta presentada por el Ministro de Economía, Martín Guzmán, se podría inferir que los acreedores internacionales valoran más la palabra del sector corporativo que la del sector público.

La buena aceptación por parte de los acreedores pone la nota de contraste entre los canjes corporativos y el soberano que conduce Martín Guzmán
La aceptación de los acreedores marca el contraste entre los canjes corporativos y el soberano que conduce Guzmán

El objetivo de las empresas es mantener las fuentes de trabajo en el marco de una coyuntura como la actual, donde el 90% de las compañías se vio afectada por las consecuencias económicas surgidas de las estrictas medidas sanitarias para combatir el coronavirus.

¿De qué manera?: negociando con los tenedores de sus deudas para preservar el equilibrio financiero, garantizar la continuidad y la seguridad de las operaciones. Es decir, obtener una mayor liquidez y flujo de efectivo que les permita financiar sus actividades durante los próximos años sin el fantasma del default rondando.

En ese sentido, en el mercado consideran que las situaciones de incumplimiento del pago de deudas que se dieron en Ribeiro y Grimoldi fueron excepciones, ya que en la inmensa mayoría de los casos se vienen logrando acuerdos atractivos para los acreedores corporativos.

Canjes con alta adhesión de acreedores

Un indicio lo da el resultado que obtuvo Aeropuertos Argentina2000 (AA2000) en su propuesta para diferir hasta el año próximo el pago de bonos por u$s400 millones con el objetivo de asegurar su operatoria que se encuentra fuertemente afectada por la crisis aerocomercial global.

La empresa, que opera 35 terminales aéreas en el país y cuyo accionista mayoritario es Corporación América Airports, lanzó una propuesta de canje de Obligaciones Negociables (ON) por casi u$s400 millones, que vencen en el 2027 y de las cuales todavía le quedan u$s350 millones pendientes de pago.

La oferta implica retrasar por este año el pago de las cuotas y los intereses que quedan de las ON por u$s400 millones y prorratear sus valores a partir del 2021 y durante los próximos dos años. A cambio, pagará un interés más alto que el actual.

En cuanto a la contraprestación total por cada u$s1.000 del monto de capital pendiente será igual al mismo monto, con un pago de la prima de Interés igual a u$s10 pagaderos en efectivo como parte de intereses acumulados y el saldo de cualquier devengado.

Logró un consentimiento mayor al 80% de sus acreedores, marcando una importante diferencia entre la credibilidad que tienen las promesas del sector privado y el plan de reestructuración del propio Gobierno para canjear u$s66.000 millones de deuda soberana.

En el sector de la energía y de los hidrocarburos también existen ejemplos de empresas financieramente afectadas que se están animando a recurrir al mercado de capitales para encontrar un salvavidas a la complicada situación actual.

Es el caso de la energética MSU Energy, dedicada a la generación, que actualmente cuenta con tres centrales termoeléctricas que suman una capacidad de 600 MW.

Involucrada en la causa de los cuadernos de Oscar Centeno, su principal accionista, Manuel Santos Uribelarrea, debió dar un paso al costado en el 2018 tras haber aparecido mencionado en la mayor investigación de corrupción de la historia argentina.

Sin embargo, esos días de complicaciones judiciales parecen haber quedado en el olvido a partir del cambio de gobierno y del desembarco de Alberto Fernández en la Casa Rosada. Si bien la causa continúa, lo hace con un menor "interés" de parte de la Justicia y tras el fallecimiento del juez Claudio Bonadío, alma mater de este proceso.

En ese marco, la compañía acaba de salir al mercado con una emisión de ON no convertibles en acciones, con garantía, a tasa variable, con vencimiento en 2024 y con un monto total de u$s250 millones.

Según el prospecto de la emisión, los fondos que obtenga en efectivo serán utilizados, en especial para refinanciación de pasivos, capital de trabajo e inversiones en activos tangibles en el país.

Pero, considerando que también podrá recibir otras ON con fecha 2023 para su posterior cancelación, esa la porción de la emisión que resulte integrada en especie estará destinada a la refinanciación de pasivos.

Las ON devengarán intereses a tasa variable equivalente a la suma de la Tasa LIBOR, más el margen aplicable, nominal anual. Y los intereses se pagarán trimestralmente a plazo vencido cada 28 de febrero, 30 de mayo, 30 de agosto y 30 de noviembre, comenzando el 30 de agosto de este año.

Como en este sector, en el negocio inmobiliario hay preocupación por los efectos del parate que existe a partir de la cuarentena obligatoria y por eso, los grandes jugadores también salieron a intentar preservar la salud financiera de corto plazo a partir del canje de deuda.

El puntapié inicial lo dio la desarrolladora inmobiliaria y constructora Raghsa, factótum de las torres Le Parc, entre otras obras emblemáticas de la Ciudad de Buenos Aires. Lanzó un oferta similar para reestructurar sus vencimientos en dólares en medio de ingresos en picada con un contexto de país inestable, fuertemente golpeado por la pandemia del Covid-19 y al borde de un default soberano.

La firma necesita quitarse de encima el peso de su endeudamiento en dólares para destinar los pocos ingresos que genera a mantenerse financieramente estable en este escenario de inactividad. Por eso, salió a canjear ONs Clase 2 y 3 por u$s52 millones y u$s119 millones respectivamente, que fueron lanzadas en el 2015 y el 2017 y que vencen el año próximo.

Según el prospecto enviado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el canje se fundamenta en las actuales condiciones del mercado de capitales, y a los efectos de administrar de manera eficiente y sostenible los pasivos de la sociedad.

Su propuesta logró la adhesión del 78,4% del monto de capital total pendiente de amortización de las ON Clase 2 y del 69,6% para las de la Clase 3.

Por lo tanto, el monto total de los nuevos títulos a ser canjeados asciende a u$s58,3 millones, de los cuales u$s30,5 millones corresponden a los primeros títulos, y los otros u$s27, 8 millones a las restantes emisiones. Además, las nuevas ON vencen el 4 de mayo del 2027 y serán denominadas en dólares a tasa fija al 8,5%.

Cautela para nuevas emisiones

De todos modos, la cantidad de empresas que se animan a utilizar este mecanismo para reperfilar deuda es menor a las que el año pasado recurrieron al mercado de capitales.

Así se desprende de un informe de la consultora First Capital, que da cuenta que en abril pasado sólo dos compañías de primera línea colocaron deuda por $3.300 millones, marcando un retroceso de 66% respecto de las emisiones del mes anterior y más de 50% en términos interanuales. Desde el aislamiento social, preventivo y obligatorio ambos segmentos totalizan $5.240 millones.

El documento agrega que la incertidumbre en los flujos de caja de las empresas y la calidad crediticia de los activos impactó en las colocaciones. "Las emisiones de las grandes empresas que venían promediando en el último año financiamiento mensual en el orden de los $18.000 millones, creció un 50% en el primer trimestre de 2020 pero cerró abril con poco más de $5.000 millones, marcando una caída del 70% respecto al promedio del año en curso", resalta el documento.

Pero más allá de lo que está ocurriendo con los canjes de deuda que se están llevando a cabo durante estos meses en medio de una de las crisis más profunda en la historia de la economía argentina, el año próximo también será intenso para el reperfilamiento del endeudamiento corporativo.

El sector petrolero es uno de los que enfrentará mayores vencimientos de obligaciones a corto plazo
El sector petrolero es uno de los que enfrentará mayores vencimientos de obligaciones a corto plazo.

El 2021 tendrá un calendario cargado de vencimientos de títulos, como los de la petrolera estatal YPF o las del holding de hidrocarburos Pan American Energy (PAE). También las que tendrán que afrontar Telecom y Mastellone, entre otras.

Será un año desafiante y mucho más atado a lo que pase con la reestructuración de la deuda soberana, ya que si el país finalmente cae en default el peligro de que las empresas privadas no logren acceder a los mercados de capitales se incrementa, colocando a la deuda corporativa en el peor de los escenarios.

El riesgo lo corren empresas como la compañía de telecomunicaciones dueña de la marca Personal, que tiene en carpeta un programa global por un valor nominal de hasta u$s3.000 millones, a tasas fijas o flotantes

También Metrogas, que pretende colocar ON por hasta u$s600 millones en los mercados; o Petroquímica Comodoro Rivadavia, que busca emitir ON por hasta u$s400 millones; Naturgy BAN, que analiza lanzar un programa de ON por hasta $2.000 millones tal como también busca hacer la cementera Loma Negra, con ON por hasta u$s150 millones de los cuales planea salir ya a ofrecer u$s50 millones.

En el sector financiero también se pretende renegociar deuda mediante el mismo mecanismo de la emisión de este tipo de títulos. Así intenta hacerlo el Grupo Supervielle por un monto global de $1.000 millones. O el HSBC, con un programa similar pero de u$s1.000 millones. Hasta un banco virtual, el Voii, planea lanzar ON por $500 millones.

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