El dueño de Supercanal analiza quedarse con Garbarino: qué otros interesados hay

El dueño de Supercanal analiza quedarse con Garbarino: qué otros interesados hay
El empresario inició un proceso de revisión de las operaciones y las finanzas de la mayor cadena de electrodomésticos del país que durará 20 días
Por Andrés Sanguinetti
30.04.2021 14.40hs Negocios

Tras conocerse que la continuidad de Garbarino entró en zona de riesgo debido a una importante deuda por $2.700 millones que acumula por cheques impagos, se aceleraron las negociaciones para que la principal cadena de electrodomésticos de la Argentina cambie nuevamente de dueño.

Facundo Prado, presidente de la operadora de televisión por cable e internet Supercanal Arlink, inició un proceso de revisión de la situación de la compañía que actualmente es propiedad del empresario Carlos Rosales.

Tal como ya anticipó, iProfesional, el también CEO la firma Centrocard se encuentra interesado en quedarse con las operaciones del Grupo Garbarino con cuyos ejecutivos mantiene actualmente conversaciones y que es a su vez dueño de la firma de tecnología Compumundo; la cadena de celulares Tecnosur; la fábrica de electrónica Digital Fueguina; Garbarino Viajes y de la Financiera Fiden (que emite las tarjetas de crédito de Garbarino y Compumundo).

Un holding que, a pesar de su inestable situación financiea, tiene una marca potente, cuenta con una extensa red de 200 locales y y una plataforma de eCommerce que sólo es superada en fortaleza por Mercado Libre, la compañía de Marcos Galperin.

Por esos motivos, Prado acaba de iniciar una especie de due dilligence que tendrá un plazo de 20 días en los cuales intentará obtener un cuadro de situación que atraviesa la cadena, basado en su experiencia en la gestión financiera de empresas y la dirección de negocios.

Según pudo saber este medio, el objetivo de Prado es evaluar la viabilidad de una inversión para adquirir las operaciones de Garbarino, teniendo en cuenta los parámetros con los cuales opera actualmente y que, a simple vista, no parece ser los mejores si se tiene en cuenta que en los últimos días se conoció, por ejemplo, que sólo pagó el 22,9% de sus vencimientos y defaulteó un total de 2.138 cheques durante los últimos 15 meses.

La información fue publicada por la agencia Bloomberg y da cuenta de que la razón principal de esta acumulación de deudas impagas se debe a la falta de fondos, producto de los problemas comerciales que viene sufriendo a partir de la crisis económica que atraviesa la Argentina y que, entre otras consecuencias, derrumbó la venta de artículos electrodomésticos.

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La empresa tiene una importante deuda por $2.700 millones que acumula por cheques impagos

Impacto de las últimas medidas

El sector también se vio afectado por las medidas sanitarias de restricciones que el Gobierno viene imponiendo para combatir la pandemia del Covid-19 y que llevó a que tuviese todos sus locales cerrados durante gran parte del 2020.

A partir de este complicado escenario, Garbarino cambió de manos, en junio del año pasado cuando Rosales, quien también es protesorero del club San Lorenzo de Almagro y propietario del grupo asegurador PROF, se quedó con la mayoría accionaria, en plena crisis de la pandemia del coronavirus.

Pero 10 meses después debió salir a buscar fondos frescos para sostener las actividades y hacer frente al proceso de refinanciación de la millonaria deuda cercana a los $12.000 millones con bancos y proveedores que heredó de los anteriores dueños de la cadena.

La dimensión de Garbarino, que cuenta con 4.300 empleados y más de 200 puntos de venta en todo el país, obliga a Rosales a tener que encontrar nuevas fórmulas para evitar que la compañía ingrese en un proceso de default que la lleve a la quiebra.

Claramente, un objetivo que el empresario no tenía entre sus planes cuando ingresó a Garbarino prometiendo una nueva y mejor etapa para el principal retail de electrodomésticos de la Argentina.

Su plan era sanear las cuentas y ordenar la relación con los proveedores, además de buscar presencia regional, expandiéndose a otros mercados extranjeros y profundizar las ventas online.

Escenario sin solución

Desde el primer día de su gestión intentó poner en marcha una nueva estrategia comercial basada en el mayor uso de las herramientas tecnológicas y el ecommerce para cambiarle la cara a Garbarino.

Un combo que también incluye la transformación de las 200 sucursales en tiendas online con punto de entrega (picking point); que le permitía a los proveedores potenciar sus marcas de la mano de ofertas, promociones y planes de cuotas dirigidos a los consumidores.

Es decir, dar un fuerte impulso al comercio electrónico y cerrar acuerdos con firmas de delivery para que los clientes puedan comprar de manera remota.

 El "nuevo Garbarino", que por ahora se encuentra postergado, debía integrar todas las ventajas del mundo físico y online, para adaptarse a las tendencias de consumo, haciendo una fuerte apuesta por la omnicanalidad que es definida como la integración de todos los canales existentes de una empresa para que un cliente que inició una comunicación (o proceso de compra) por uno de ellos pueda continuarlo en otro.

Otro de los pilares del plan era la incorporación de servicios financieros a partir del impulso que se le dará al pago online mediante las billeteras virtuales que se repartirán a sus miles de clientes.

En este sentido, las variantes son dos: crear una billetera propia o acordar con una o varias de las más importantes de este mercado.

Este mecanismo se complementaría con el fortalecimiento de todas las estrategias comerciales de venta remota y online para aceitar una armónica convivencia entre los locales físicos y el mundo virtual, de modo tal que sus clientes puedan optar por retirar las compras en los locales o esperarlas en sus domicilios

En el aspecto financiero, encaró un proceso de recomposición de las cuentas y de la caja con un desembolso inmediato de $2.000 millones y un acuerdo para ir cancelando el pasivo, pero con el compromiso de que los proveedores vuelvan a entregarle mercadería al mismo tiempo.

Es decir, reducir la deuda de $7.000 millones con estas empresas a la par de abrir una nueva línea de crédito que le permita rehacer el stock.

Sin embargo, a medida que pasaban los meses la empresa siguió sufriendo por las restricciones económicas para combatir el Covid-19 y por la recesión de la economía.

A esto se le suman medidas del Gobierno que imponen restricciones a las importaciones de ciertos productos y componentes que Garbarino necesita para comercializar y para su planta de Tierra del Fuego.

Tampoco logró reducir sus costos fijos para transformar su estructura en cuanto a cantidad de empleados y locales a una escenario como el que le toca atravesar.

Por ahora, suspendió algunos empleados en el interior e informó el cierre de unas pocas sucursales en Córdoba, luego de que el gobierno nacional decidió eliminar la ayuda oficial en el pago de la mitad de los sueldos mediante los llamados ATP que recibían los 4.200 empleados de la compañía.

A partir de esta acción, el gremio mercantil se encuentra alerta y a la espera de recibir alguna notificación por parte del Ministerio de Trabajo de Nación o bien por parte de la firma para buscar algún tipo de acuerdo para que el conflicto no se agrave.

Pero no se trata del único conflicto sindical que atraviesa la compañía ya que se encuentra enfrentando la avanzada del gremio de Camioneros que presiona para lograr un bono de $100.000 para cada uno de sus 180 afiliados del centro de distribución que el Grupo Garbarino posee en localidad bonaerense de La Tablada.

Se trata del mismo reclamo que el sindicato de los Moyano hizo a Walmart a partir de una insólita teoría por "compensación económica" por el cambio de manos de la empresa. Tan insólito el reclamo que en el sector empresario ya se habla de "la ley Moyano".

Al igual que Walmart, en Garbarino también sufren la avanzada del gremio que conduce Facundo Moyono
Al igual que Walmart, en Garbarino también sufren la avanzada del gremio que conduce Facundo Moyono

En el medio de este conflicto, la posibilidad de que Prado se quede con el 100% de las acciones de Garbarino parecen haberse incrementado.

El empresario es desde el 24 de febrero del año pasado, Presidente y accionista controlante de la empresa de televisión por cable que perteneció a la dupla conformada por Daniel Vila y José Luis Manzano.

El dueño del Grupo América y el ex ministro del Interior de Carlos Menem habían vendido Supercanal a mediados del 2018 a la firma ICondor, cuyo titular era Carlos Joost Newbery.

En esa operación, el fondo Carval Investor actuó como financista. Pero luego de dos años desembarcó como accionista junto con Prado, quien era propietario de una empresa de TV por cable en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca que opera con la marca TVCat.

También es parte de CarVal Investors, creado a fines de los años 80 por la multinacional agroalimentaria Cargill y que forma parte del accionariado de Supercanal.

El fondo además fue socio de la firma Desarrolladora Energética SA para la adquisición de las distribuidoras eléctricas Eden y Edes, que cubren las zonas norte y oeste de Buenos Aires, abarcando a casi 650.000 clientes.

En Supercanal, la dupla Prado-Carval Investment viene aplicando un proceso de transformación tecnológica, desarrollando un proyecto de despliegue de una nueva red de fibra óptica y servicios digitales para disminuir la brecha digital en sectores alejados de los centros urbanos de Argentina.

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