SECTOR EN ROJO

Cuáles son las marcas emblemáticas de leche, queso y yogurt que ya quebraron o que están colapsando

El sector inició el año profundizando la crisis desatada en 2025 y los pronósticos no son alentadores. Nombres emblemáticos, en riesgo de desaparecer
Por Patricio Eleisegui
NEGOCIOS - 24 de Marzo, 2026

El sector de los lácteos y la producción lechera iniciaron el año con números en rojo y la crisis que padece ese nicho sobre todo desde 2024 a esta parte no ha dejado de profundizarse. En ese rubro reconocen que las compañías que lo integran atraviesan una instancia de tormenta perfecta: ventas en caída por el menor consumo interno, una exportación acotada por la sobreoferta global de productos, endeudamiento que se arrastra de otras épocas y dificultades para obtener financiamiento fresco.

A eso se añade una suba en los costos operativos que pega de lleno en la caja de las compañías. El momento dramático que atraviesan los lácteos se expresa, según el caso, en el rojo operativo o directamente el parate que evidencian firmas como Lácteos Verónica, SanCor, Luz Azul, Sudamericana Lácteos o Saputo, que acaba de vender el 80% de su negocio local al holding peruano Gloria Foods.

Marcas de lácteos, en crisis por caída del consumo: ¿pueden desaparecer?

Una muestra por demás reciente del mal momento que afecta a las lácteas está en el caso de Sudamericana Lácteos, con base en la localidad santafesina de Díaz, y bajo control de la firma cordobesa Servio, orientada a la producción y venta de dulce de leche, ghee y mantecas premium.

Como detalló iProfesional hace escasos días, la compañía en cuestión adquirió las instalaciones en Díaz a mediados del año pasado. Originaria de Villa María, Servio interviene en el mercado local e internacional de lácteos premium a través de productos y marcas como la manteca SyS, la manteca clarificada ghee homónima, el dulce de leche artesanal Servio y variedades de queso rallado con la misma etiqueta.

Tras la compra de Sudamericana Lácteos, la firma chocó de frente con un mercado de consumo por demás deprimido y las complicaciones para sostener el funcionamiento de la planta de Diaz rápidamente comenzaron a acumularse.

De ahí que hoy los más de 80 empleados que operan en Díaz suman más de tres meses sin percibir sus respectivos salarios. La situación pega en toda la comunidad santafesina, que posee alrededor de 2.000 habitantes y depende económicamente del funcionamiento de Sudamericana Lácteos.

En estas últimas semanas, y con el fin de encontrar una solución al escenario de incertidumbre, Juan José González, actual presidente comunal de Díaz, mantuvo reuniones con directivos de Servio, quienes "reconocieron problemas financieros tras la compra de la empresa, lo que derivó en la cesación de pagos a empleados y tamberos".

En Díaz, afirman que los mismos propietarios de Sudamericana Lácteos anticiparon que evalúan la posibilidad de ceder el control de la planta a los empleados para que conformen una cooperativa y continúen participando del negocio lechero.

Lácteos Verónica, paralizada por completo

En Lácteos Verónica, en tanto, la situación de paralización no ha dejado de profundizarse con el transcurrir de los días y se agiganta la posibilidad de que se pierdan 700 empleos.

La semana pasada, y ante la falta de acuerdo con los representantes de la familia Espiñeira, actuales dueños de la compañía, los empleados de la lechera montaron un acampe a las puertas de la planta que la empresa posee en Lehmann, en Santa Fe, y también realizaron acciones de protesta a los costados de la ruta nacional 34.

Los trabajadores señalan que desde enero a esta parte los pagos de la compañía se encuentran totalmente detenidos. Vale precisar que los operarios montaron el acampe con el fin de evitar que la compañía mueva algún tipo de maquinaria o insumo presente en esas instalaciones. En Santa Fe proliferan las versiones que dan cuenta de un potencial vaciamiento de la estructura productiva de Lácteos Verónica.

"La planta está totalmente parada. Desde mediados de enero no entra ni un litro de leche, por lo tanto no tenemos materia prima ni producción", declararon al respecto sendos representantes de los operarios.

Hasta hace escasas semanas, la planta de Lehmann procesaba a razón de 500.000 litros de leche diarios para la elaboración de productos en polvo, y los quesos pategrás y tybo. Previo al freno en esas instalaciones, Lácteos Verónica inició marzo enviando telegramas a sus empleados informando que reduciría a 4 las horas diarias de labor. Y también detalló que el régimen de funcionamiento acotado se mantendría al menos hasta el mes de abril.

En cuanto a la situación de la deuda bancaria de la compañía, hace escasos días iProfesional constató en el registro del Banco Central (BCRA) que la empresa acumula 3.834 cheques emitidos sin fondos y una deuda en ese ítem superior a los 13.400 millones de pesos.

Además, Lácteos Verónica debe miles y miles de pesos a entidades de crédito como Catalinas, Credibel y Trend Capital. También posee deudas con los bancos Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro, entre otros.

Por el lado de los proveedores, la situación también es dramática: cerca de 150 productores de leche de la provincia de Santa Fe se unieron recientemente para reclamar el pago de mercadería entregada y nunca abonada.

Se estima que sólo con ese grupo de tamberos la deuda que mantiene Lácteos Verónica se ubica en torno a los 60 millones de dólares.

Otra muestra de la crisis láctea: Saputo vendió casi todo su negocio en Argentina

El retroceso de un gigante lechero también reconfirmó que el negocio lácteo sufre un pésimo momento en la Argentina, pero además multiplicó las luces rojas con vistas a lo que viene. "Que Saputo, que maneja el mercado, haga semejante movimiento, es señal de que no ven una mejoría para el sector en el mediano plazo. Sino todo lo contrario", dijo a iProfesional un experto de ese nicho de negocios.

La firma en cuestión viene de transferir el 80% de su negocio local a la peruana Gloria Foods. Hasta el traspaso de gran parte de su estructura productiva en la Argentina, la compañía canadiense lideraba los números nacionales de procesamiento de leche con más de 3,5 millones de litros diarios.

Como publicó iProfesional, el acuerdo contempla el traspaso de dos plantas de producción y de etiquetas históricas como La Paulina, Ricrem y Molfino, todas con gran penetración en el mercado local.

Si bien se aclaró que Saputo no abandona por completo la Argentina, ya que seguirá contando con una porción del negocio que le permitirá participar del mercado exportador, en el ámbito lechero señalan que la firma ejecutó esa maniobra para afrontar la visible merma que muestra la comercialización de lácteos en el escenario doméstico. De ahí la intención de la firma norteamericana de concentrar su apuesta en la colocación de productos en el exterior.

Desde la compañía se argumentó que la desinversión responde a un cambio "en su estrategia global de asignación de capital".

En el último año, la filial argentina generó ingresos por aproximadamente 1.200 millones de dólares canadienses, equivalentes a cerca del 7% de la facturación consolidada del grupo. Dicha porción representa una porción relativamente baja para el volumen de recursos que la firma viene destinando a su operatoria doméstica.

Pérdida de franquicias en Luz Azul

Otro ejemplo cercano del mal momento que padece el sector lácteo está en lo expuesto por Gabriela Benac, titular de Luz Azul, quien hace escasas semanas reconoció caídas en las ventas, esfuerzos para absorber a sus franquicias y entrega de mercadería al personal.

"La situación de la industria láctea es compleja, hay una sobreproducción de leche en el mundo y particularmente en Argentina donde hay un sobrestock y mucha cantidad de quesos. Por una cuestión de oferta, los precios se mantienen estables", declaró la ejecutiva.

"Estamos absorbiendo cada vez más locales franquiciados para no perder presencia en el mercado y que no cierren los locales", agregó.

Por estos días, Luz Azul cuenta con una red de 70 puntos comerciales, de los cuales alrededor de 57 corresponden, precisamente, a franquicias de la marca.

"Los franquiciados primero manifiestan que no pueden pagar la mercadería y cuando vemos que se endeudan les hablamos para comprarles el local y que al menos recuperen la inversión inicial" afirmó.

Benac remarcó que, dado el contexto actual, el público consumidor busca precios y que a las lácteas solo les queda no aumentar los valores para de alguna forma evitar una mayor caída en las ventas. Claro que eso ocurre a cambio de perder rentabilidad comercial, aclaró.

"Con el queso cremoso estamos perdiendo entre un 5 y un 6 por ciento. Hace tres meses lo habíamos aumentado, pero lo tuvimos que bajar un 20 por ciento porque hay ofertas en todos lados y necesitamos mantener lo que tenemos", explicó, en declaraciones radiales.

Según se indicó, desde un tiempo a esta parte, Luz Azul comenzó a entregar mercadería y otros "plus" para amortiguar de alguna forma la pérdida de poder adquisitivo que también complica a su personal.

SanCor, una situación de crisis permanente

Un nombre de peso que sigue profundizando su caída a partir del contexto macroeconómico y la deuda acumula de gobiernos anteriores es SanCor, que sigue sumando capítulos complicados.

Así, y a partir de los continuos incumplimientos de salarios y deuda con proveedores que ha efectuado la unión de cooperativas, a fines del mes pasado la Cámara de Apelación de Santa Fe confirmó la intervención dispuesta para la compañía por el juzgado de Primera Instancia de Rafaela.

De esa forma, se ratificó que la láctea será coadministrada por el aparato judicial de la provincia en cuestión. Por estos días, SanCor acumula una deuda laboral del orden de los 20.000 millones de pesos. Al mismo tiempo, la firma suma más de 300 pedidos de quiebra en su contra.

Un aspecto que dio lugar a la ratificación aplicada estuvo, según fuentes judiciales, en que la cúpula de la lechera dio señales de no querer colaborar con la investigación llevada a cabo por los tribunales.

Recientemente, José Pablo Gastaldi y Alberto Eduardo Sánchez, dos expresidentes de la lechera, fueron procesados por la presunta apropiación indebida de al menos $1.600 millones que, señala la Justicia, debieron destinarse al pago de los aportes de los operarios de la firma.

La medida en cuestión, establecida por Aurelio Cuello Murúa, juez federal de Rafaela, incluyó un embargo por $90 millones aplicado a ambos exejecutivos. También se rechazó la posibilidad de que Gastaldi y Sánchez obtengan una suspensión del juicio fijado por el mismo Cuello Murúa.

En la actualidad, la compañía apenas se sostiene a partir de los contratos a fasón, esto es, la producción para terceros que aún mantiene con firmas como Elcor, Punta del Agua y La Tarantela.

A principios de noviembre de 2025, la directiva de la empresa presentó ante la Justicia un plan de crisis que propone, a modo de aspecto sobresaliente, el recorte de 304 empleos como medida concreta para mejorar el presente financiero de la lechera.

En los últimos dos años SanCor implementó 370 despidos aunque, más allá del tenor de la medida, la láctea no logró reducir su rojo operativo y financiero.

Dos que cerraron: La Suipachense y ARSA

A modo de confirmación de que el declive del negocio lechero no perdona la vida de las compañías, conviene recordar que a principios de noviembre de 2025, el juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A., razón social de la tradicional empresa láctea La Suipachense.

La compañía venía de atravesar un fuerte conflicto gremial y 140 empleados de su planta en la localidad bonaerense de Suipacha se quedaron sin trabajo.

El cierre de La Suipachense ocurrió tras una tensión que aumentó a lo largo del año: movilizados ante la posibilidad de despidos masivos, sus empleados acumularon más de 60 días de acampe en las instalaciones de la firma. En meses recientes la compañía prácticamente no procesaba leche y su planta estaba a un paso de quedarse sin luz ni gas por falta de pago.

También en el inicio de ese noviembre finalmente se decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la compañía que desde 2019 se encargaba de producir yogures y postres con la marca SanCor

Vía resolución judicial, se estableció el cierre formal para una crisis que llevaba meses paralizando la actividad en su planta industrial de Sunchales, Santa Fe, donde trabajaban más de 400 personas.

Los empleados habían mantenido la operación a pulmón durante meses, pese a la falta de aportes patronales y salarios adeudados. Al día de hoy, muchos de ellos siguen sin cobrar y sin recibir información oficial sobre su futuro laboral o las posibles instancias de recuperación del negocio.

A la par del endeudamiento que evidencian la mayoría de las compañías lecheras, lo cierto es que el panorama actual del sector lácteo combina factores que ponen en serio riesgo la continuidad de muchas empresas.

En ese sentido, la sobreoferta de leche cruda, con volúmenes que crecen semana a semana y se acercan a los máximos estacionales, coincide con un mercado interno deprimido, que sigue siendo el principal canal de venta para la mayoría de las firmas pequeñas y medianas del segmento.

Asimismo, los precios finales muestran caídas que van del 5 al 10%, lo cual refleja un consumo retraído y la pérdida sostenida del poder adquisitivo. El cuadro negativo se completa con exportaciones que se ven cada vez más restringidas.

Finalmente, el tipo de cambio vigente y la pérdida de competitividad externa limitan la colocación de excedentes en el mercado internacional, dejando a muchas empresas con producción acumulada y sin alternativas comerciales rentables.

Detalles del derrumbe del negocio lácteo

En un contexto marcado por las bajas ventas de las alimenticias en general, el segmento lechero atraviesa esta primera instancia del año con un viento en contra que no ha dejado de intensificarse sobre todo desde 2025.

El escenario para ese nicho se ve marcado por una merma en la comercialización de la que recientemente dio cuenta el Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), aunque la entidad también reconoció que diciembre pasado fue un mes de cierta mejoría.

Sin embargo, la tormenta persiste: algunas entidades que agrupan a las pymes lecheras del interior afirman que en enero la venta de productos lácteos se habría reducido al menos un 18 por ciento.

En cuanto a los productos que muestran las mayores caídas en términos de consumo, la entidad menciona que en enero último la comercialización de leches en polvo se desplomó 23,4%, mientras que la categoría que integra al dulce de leche, la manteca y los yogures mostró una baja superior al 9 por ciento. La venta de leche fluida, en tanto, retrocedió 5 por ciento.

En paralelo, OCLA informó que las exportaciones de productos lácteos registraron en enero una caída respecto a diciembre del año pasado de casi un 30 por ciento. Al mismo tiempo, los ingresos mostraron un rojo superior al 22%, esto es, cercanos a los 148 millones de dólares.

Si bien en el ámbito de la lechería reconocen que en 2025 la generación de materia prima subió más del 9%, también se señala que la merma de varios meses que evidencia el consumo, combinada con el alza de los costos operativos y la falta de financiamiento fresco para afrontar el endeudamiento acumulado que muestran la mayoría de las firmas grandes del sector, mantiene en terapia intensiva a casi todo el sector.

Por otra parte, la mayor generación de leche no se ha traducido en una rentabilidad provechosa para toda la cadena. Así, recientemente entidades como CONINAGRO y FECOFE advirtieron que el sector "atraviesa una fase negativa marcada por precios estancados, cierre de tambos y concentración productiva".

"En 2025 los productores tuvieron solo un aumento del 6% en muchas zonas, y eso llevó al cierre de tambos y a un proceso acelerado de concentración", dijo al respecto Martín Echavarri, integrante de la Cooperativa Tambera Dos Hermanas de Serrano, en la provincia de Córdoba, y dirigente de FECOFE. Según datos de Ansol, 2025 concluyó con 8.900 tambos operativos, lo cual perforó el piso histórico de ese segmento.

"Para el mercado lácteo argentino, los cierres de tambos asociados a cooperativas representan una señal de alerta; estas unidades productivas no solo aportan volumen de leche cruda a la industria, sino que también sostienen la economía regional y el vínculo entre el productor primario y la industria transformadora", precisó la agencia en cuestión.

A tono con eso, OCLA afirma que en lo que lleva de presidente Javier Milei ocurrió el cierre de 1.024 tambos en la Argentina.

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