ALIVIO FISCAL PRIVATIZAC

Privatización del Belgrano Cargas: el Gobierno reduce el "costo de entrada" para los inversores

Se eliminaron los aranceles de importación para material rodante y repuestos, buscando mejorar el flujo de fondos de la mayor red de carga del país
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 04 de Mayo, 2026

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En un día marcado por el ajuste de tarifas en otros sectores del transporte, el gobierno nacional decidió jugar una carta a favor de la infraestructura logística.

A través del Decreto 312/2026, publicado este 4 de mayo en el Boletín Oficial, se dispuso una exención estratégica de derechos de importación y tasas aduaneras para las empresas del sector ferroviario.

La medida, que lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, apunta a revertir el deterioro crítico de las formaciones y las vías, en un contexto de alta tensión con los gremios del sector por el estado del servicio.

El núcleo de la normativa busca facilitar el acceso a insumos que no se producen localmente y que resultan vitales para la "modernización y el fortalecimiento" de la red.

Por caso, se establece una exención tributaria para que las empresas del sector (tanto de cargas como de pasajeros) no paguen derechos de importación, así como tampoco las tasas de estadística o de comprobación de destino para los bienes incluidos en los anexos de la norma.

El beneficio aplica a bienes adquiridos y con procesos de importación iniciados, con una proyección de impacto que se extiende sobre las inversiones estratégicas pautadas para el corriente año.

El fundamento legal usado por el Gobierno para establecer este nuevo esquema se apoya en las facultades otorgadas por el Código Aduanero (Ley 22.415), permitiendo que el Poder Ejecutivo modifique alícuotas de importación por razones de interés público.

Respiro ante la crisis operativa del sistema ferroviario

La publicación de este decreto no es casual si se tiene en cuenta que el sistema ferroviario, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), atraviesa un momento de fragilidad extrema.

Con esta quita de impuestos, el Gobierno busca alcanzar los siguientes objetivos:

  • Reducir costos logísticos para abaratar la compra de material rodante y repuestos para locomotoras
  • Mejorar la seguridad operativa para agilizar el mantenimiento preventivo de las vías y evitar accidentes
  • Potenciar el tren de cargas como alternativa competitiva frente al transporte automotor, cuya estructura de costos se vio golpeada hoy por un nuevo aumento en los combustibles

Desde los pasillos oficiales sugieren que esta exención es también un guiño para atraer inversión 100% privada en las concesiones.

Las autoridades nacionales sostienen que, al eliminar la carga aduanera, los pliegos de licitación y los contratos de mantenimiento se vuelven más atractivos para jugadores internacionales y operadores locales que buscan renovar sus flotas.

Cómo el decreto prepara el terreno para las privatizaciones

Los funcionarios consideran que el Decreto 312/2026 opera como una pieza de ingeniería económica diseñada para mejorar el terreno de las privatizaciones.

Se recuerda que en el mundo corporativo, antes de vender un activo degradado, es necesario "limpiar" el balance y mejorar las condiciones de contorno para que el comprador no perciba solo riesgos, sino también oportunidades de rentabilidad.

Por eso, las autoridades destacan que la medida impacta en el proceso de traspaso al sector privado, por ejemplo, mejorando la valuación de los activos.

Al eliminar los derechos de importación y tasas, el costo de reposición de la flota y el mantenimiento de la infraestructura disminuye drásticamente, haciendo que las empresas estatales (como Trenes Argentinos) se vuelvan más "atractivas" en los pliegos de licitación, ya que el inversor privado sabe que podrá modernizar la red con una estructura de costos entre un 20% y un 30% más barata que bajo el régimen general de importaciones.

También se reduce el CAPEX (inversión de capital) que es considerado como el mayor escollo para los posibles interesados teniendo en cuenta que se trata de inversiones millonarias que son necesarias para poner en valor vías y locomotoras.

El mensaje estratégico a los inversores internacionales

En este caso, el decreto actúa como un subsidio indirecto a esos eventuales desembolsos.

Al no pagar aranceles, el retorno de la inversión (ROI) se acelera, permitiendo que proyectos que antes no eran rentables por la alta carga tributaria aduanera ahora pasen el filtro de los departamentos de riesgo.

Por eso, se considera que el decreto envía un mensaje claro a los mercados internacionales: el Estado asume que no puede financiar la obra pública ferroviaria y decide ceder recaudación fiscal a cambio de que el privado sea quien compre los insumos.

Es decir, establece un marco regulatorio donde el Estado deja de ser un "recaudador" de la crisis ferroviaria para pasar a ser un facilitador del equipamiento técnico.

En el sector de cargas (donde el interés privado es mayor), este decreto es vital para las empresas que busquen operar ramales específicos y que necesitan importar tecnología de señalamiento y locomotoras de gran potencia que no se fabrican en el país.

Al bajar el costo de los repuestos, las futuras operadoras privadas pueden ofrecer tarifas de flete más bajas, compitiendo directamente con el camión y haciendo que el negocio ferroviario sea autosustentable sin depender de subsidios estatales operativos.

La ecuación de una deuda técnica impagable

En resumen, el Decreto 312/2026 es calificado como el lubricante financiero para las privatizaciones.

Sin esta exención, cualquier empresa que ganara una concesión heredaría una deuda técnica impagable debido a los costos de aduana.

Ahora, el Gobierno puede argumentar que ha creado un ecosistema de "costos competitivos" para que el sector privado se haga cargo de la operación de forma definitiva.

En este sentido, el caso del Belgrano Cargas es, quizás, el que más se beneficia en el corto plazo con el decreto.

Al ser una red de infraestructura pesada y de larga distancia, su dependencia de insumos importados es total, lo que cambia drásticamente la ecuación para una futura privatización.

La línea opera con una flota que requiere una renovación constante de componentes (muchos de origen chino o estadounidense).

Con la exención de aranceles, la empresa privada que gane la concesión podrá importar locomotoras nuevas o kits de reparación para las existentes con un ahorro directo de entre el 15% y el 25% en comparación con el esquema anterior.

Esto hace que el negocio de carga sea rentable mucho más rápido.

Por qué el Belgrano Cargas es clave en esta estrategia

Además, como el Gobierno ha manifestado su intención de aplicar el sistema de Open Access, donde el Estado mantiene la vía y varios operadores privados pagan un peaje por usarlas, para que haya competencia, se necesitan muchos operadores pequeños y medianos.

El Decreto 312 permite que estas empresas más chicas puedan equiparse sin enfrentar una carga tributaria asfixiante, fomentando que no sea solo un "gigante" el que controle todo el ramal.

Además, el Belgrano Cargas es clave para el sector agroexportador al punto que un grupo de cerealeras tiene intenciones de construir sus propios desvíos ferroviarios para que el tren entre directamente a sus plantas o puertos.

En este sentido, las exenciones establecidas en el decreto también alcanzan a materiales de vías y sistemas de señalamiento, lo cual invita a las empresas del agro a invertir en infraestructura propia conectada a la red nacional, ya que el costo de los rieles y la tecnología de control importada bajará sensiblemente.

Al reducir el costo de mantenimiento de las locomotoras (que se traduce en menores costos operativos por tonelada transportada), el ferrocarril puede ofrecer tarifas más agresivas.

Para un inversor privado, este decreto es la herramienta que le permite "robarle" mercado al transporte automotor de manera legal y eficiente.

Por otra parte, talleres estratégicos vinculados al Belgrano Cargas (como los de Tafí Viejo en Tucumán o San Cristóbal en Santa Fe) podrían reactivarse bajo gestión privada o mixta.

La posibilidad de importar maquinaria pesada de taller sin impuestos permitiría convertir estos centros en nodos de servicios para toda la región, agregando una unidad de negocios extra a la privatización.

Qué hace atractivo al Belgrano Cargas para inversores privados

Es decir, para la privatización del Belgrano Cargas, el decreto actúa como un catalizador de productividad.

Convierte a una red que hoy es deficitaria y dependiente de subsidios en un activo donde el mantenimiento preventivo —históricamente postergado por falta de dólares y altos impuestos— se vuelve financieramente posible para un operador privado.

Sin esta medida, privatizar el Belgrano Cargas implicaba pedirle al comprador que asuma un "agujero negro" de infraestructura; con esta medida, se le entrega una hoja de ruta para modernizar la red a precios internacionales competitivos.

Sin embargo, el mercado observa con cautela este proceso ya que, si bien la exención es un paso positivo para el cash flow de las empresas, la macroeconomía y la estabilidad de los contratos a largo plazo siguen siendo las variables que definirán si el "tren de las inversiones" finalmente arranca o se queda en la estación de los anuncios.

Se entiende que ninguna empresa ferroviaria internacional invierte con capital propio al 100%, sino que salen a buscar crédito.

Con un Riesgo País alto, el interés que deben pagar por esos préstamos para invertir en Argentina es mucho más caro que si invirtieran en Chile o México.

Además, las inversiones en los ferrocarriles se proyectan a 20 o 30 años.

Por eso, el mayor miedo no es el impuesto que se deja de pagar ahora, sino si dentro de cinco años las reglas de juego cambiarán y les volverán a cobrar aranceles o pesificarán las tarifas.

Los grandes operadores internacionales observan a este decreto como un "entry ticket" (ticket de entrada) que les permite sentarse a la mesa de negociación con números más atractivos.

Sin embargo, lo que terminará de definir la llegada de los "peces gordos" será la capacidad del Gobierno para mantener la estabilidad del Riesgo País y garantizar que las tarifas ferroviarias no queden rezagadas frente a la inflación.

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