MINERÍA

Estados Unidos ya eligió una provincia argentina para obtener uranio y otros minerales críticos

Tras el acuerdo entre Argentina y la Casa Blanca, esta provincia suma proyectos exploratorios y busca posicionarse como un polo minero clave
Por iProfesional
NEGOCIOS - 07 de Mayo, 2026

El escenario minero de Mendoza registra un cambio de tendencia motorizado por el flamante perfil pro minero del Gobierno local y ello le viene abriendo puertas a una industria que está necesitando negocios prósperos en varios rincones del mundo. En este sentido, la demanda global de recursos energéobticos y la reciente alineación diplomática entre Buenos Aires y Washington, plasmada en la firma de un acuerdo marco entre Argentina y Estados Unidos para asegurar el suministro de minerales críticos, ha otorgado un nuevo estatus a los yacimientos locales. Bajo este esquema, la Casa Blanca busca facilitar el financiamiento a proyectos, utilizando herramientas como el EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional para apuntalar inversiones en regiones con potencial geológico probado.

Huemul: la reactivación de un distrito polimetálico con historia

En este contexto de revalorización de activos, la compañía Jaguar Uranium Corp. formalizó el inicio de su plan de exploración en el proyecto Huemul, un área de 27.700 hectáreas situada en Malargüe, al sur de la provincia de Mendoza. El distrito posee una relevancia histórica particular, ya que allí operó la primera mina de uranio de Argentina bajo la gestión de la Comisión Nacional de Energía Atómica entre 1955 y 1975. Los antecedentes de producción de aquel período revelan un perfil polimetálico de interés para los mercados actuales, con leyes promedio de 0,21% de uranio, 2,0% de cobre y 0,11% de vanadio.

La apuesta de la empresa se fundamenta en que el yacimiento ya cuenta con un historial de procesamiento de 130.000 toneladas de mineral, lo que reduce el riesgo geológico frente a otros emprendimientos que arrancan desde cero. El vanadio, en particular, ha pasado a ser un componente crítico debido a su uso en baterías de flujo para el almacenamiento de energías renovables a gran escala, mientras que el uranio recupera protagonismo ante la expansión de la generación nuclear como alternativa de base limpia.

El programa de trabajo de la operadora se divide en dos etapas técnicas orientadas a la modernización de los datos existentes. La fase inicial se concentra en la verificación de la información histórica y el desarrollo de un modelo geológico de precisión mediante muestreos actualizados. Posteriormente, la segunda etapa avanzará hacia una exploración distrital profunda para delimitar la extensión de la mineralización mediante mapeos y prospección superficial.

El desafío regulatorio y el acuerdo con la Provincia

Desde el punto de vista regulatorio, el proyecto enfrenta un desafío de gestión administrativa. Si bien el área se encuentra dentro del Malargüe Distrito Minero Occidental I y ya cuenta con Declaración de Impacto Ambiental para la exploración de cobre, la compañía debe tramitar ahora los permisos específicos para el estudio de la mineralización uranífera, lo que requiere la presentación de un estudio de línea de base ambiental.

Para dar soporte institucional a esta inversión, Jaguar Uranium suscribió recientemente un convenio de colaboración con el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza. Este instrumento establece un marco de asistencia técnica recíproca en dimensiones geológicas, ambientales y legales. El acuerdo, que tendrá una vigencia inicial de un año renovable, apunta a coordinar las prácticas sociales y ambientales necesarias para garantizar la viabilidad del proyecto.

La articulación entre el interés geopolítico de Estados Unidos por asegurar minerales estratégicos y la decisión de Mendoza de dinamizar su política extractiva configura una ventana de oportunidad para el departamento de Malargüe.

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