CRISIS AVÍCOLA

Empresa líder en el negocio del pollo en Argentina no puede pagar sueldos y se paralizó la planta

El cierre continúa agravando las finanzas y la cadena de suministros, poniendo en riesgo cientos de empleos y dejando al sector en incertidumbre
Por Diego Mañas
NEGOCIOS - 12 de Mayo, 2026

La crisis de Granja Tres Arroyos sumó este martes un nuevo episodio que volvió a encender las alarmas dentro de la industria alimenticia. La planta de faena avícola Wade, una de las instalaciones que pertenecieron a la histórica Cresta Roja y que hoy forman parte del grupo, quedó completamente paralizada luego de que los trabajadores decidieran frenar las actividades por atrasos en el pago de salarios.

La medida profundiza un escenario que ya venía deteriorándose desde hace meses y que comenzó a dejar señales cada vez más visibles sobre la situación financiera y operativa de la principal avícola de la Argentina. El conflicto ya no aparece limitado a una discusión gremial o a un problema transitorio de caja, sino que empieza a impactar de lleno sobre la continuidad de operaciones estratégicas del grupo.

La planta afectada pertenece a Wade SA, la sociedad creada por GTA para absorber los activos de la quebrada Cresta Roja luego de uno de los rescates empresariales más complejos de la última década en el negocio avícola argentino.

En la mañana de hoy, la faena quedó completamente detenida por la protesta de los trabajadores ante incumplimientos salariales. La paralización implica un golpe sensible para una compañía que ya venía operando muy por debajo de sus niveles históricos de producción y que enfrenta crecientes dificultades financieras.

El deterioro estructural que va más allá de la liquidez

En el sector avícola ya no se discute únicamente el problema de liquidez de la compañía. Lo que comenzó como una tensión financiera derivó en una pérdida de escala industrial que empieza a afectar la capacidad operativa de la empresa.

En las últimas semanas crecieron las versiones sobre la salida de productores integrados, una pieza central del modelo de negocios de Granja Tres Arroyos. Distintas estimaciones privadas indican que la empresa habría perdido cerca del 60% de esos productores, lo que redujo drásticamente la capacidad de crianza y abastecimiento de pollos para faena.

Ese deterioro también se reflejó en la producción: mientras años atrás el grupo faenaba alrededor de 700.000 pollos diarios, hoy el volumen se habría reducido a cerca de 200.000 aves por día, según datos que circulan dentro de la cadena avícola.

En paralelo, el frente financiero siguió agravándose. Según consta en los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la deuda de Wade SA asciende hasta superar los $6.000 millones, producto de 615 cheques rechazados por falta de fondos.

Granja Tres Arroyos, la controlante, cuenta con una deuda en cheques que asciende a $29,3 mil millones, producto de 1.813 cheques rechazados.

Dentro del negocio avícola reconocen que la principal preocupación ya no pasa únicamente por la deuda acumulada, sino por la posibilidad de que la empresa siga perdiendo estructura productiva y capacidad industrial.

La ex Cresta Roja vuelve al centro del conflicto

La paralización de la planta Wade reabre además un viejo frente sensible para la industria alimenticia argentina que tiene como protagonista al largo conflicto alrededor de Cresta Roja.

Granja Tres Arroyos había tomado el control de los activos de la empresa luego de las quiebras que atravesó Rasic Hermanos, en un proceso que involucró:

  • Negociaciones políticas durante los gobiernos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri
  • Conflictos sindicales prolongados
  • Distintos intentos de rescate empresarial

La incorporación de esas plantas había consolidado a GTA como el mayor grupo avícola del país, con presencia en Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y Uruguay. Pero los problemas comenzaron a profundizarse después de la crisis sanitaria de gripe aviar de 2023, que derivó en el cierre de mercados externos clave, especialmente China.

La empresa argumentó desde entonces que nunca logró recuperar plenamente ese mercado, lo que generó una pérdida significativa de exportaciones y alteró el equilibrio económico de toda la operación.

A fines de 2024 ya se había producido el cierre definitivo de una de las plantas ex Cresta Roja en Tristán Suárez, con alrededor de 200 desvinculaciones. En aquel momento, la compañía explicó la decisión por la caída de producción y el impacto de la crisis exportadora.

Procedimiento de crisis y recortes masivos

El deterioro terminó derivando también en un Procedimiento Preventivo de Crisis presentado por la empresa ante la Secretaría de Trabajo.

La firma buscó entonces habilitación para avanzar con despidos, reducción de costos laborales y recortes salariales. Según trascendió en aquel momento, la compañía analizaba la desvinculación de unos 700 trabajadores o una reducción equivalente al 21% de los salarios mediante la eliminación de adicionales.

El conflicto derivó luego en negociaciones gremiales, conciliaciones obligatorias y distintos esquemas de reducción de jornadas laborales en varias plantas del grupo. En establecimientos de Entre Ríos y Buenos Aires comenzaron a implementarse recortes de días trabajados y pagos parciales para sostener la actividad sin avanzar en despidos masivos.

Sin embargo, la paralización total de Wade muestra que la estrategia de contención empieza a encontrar límites concretos.

Toda la industria alimenticia sigue de cerca el caso

La situación de Granja Tres Arroyos es observada con atención por toda la cadena agroindustrial y alimenticia debido al peso específico que tiene la compañía dentro del negocio avícola argentino.

La empresa llegó a representar cerca del 20% de la producción nacional de pollos y una parte significativa de las exportaciones del sector. Su red industrial incluye plantas de faena, frigoríficos y una extensa estructura de productores integrados que durante años funcionó como uno de los principales modelos de escala de la agroindustria local.

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