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Granja Tres Arroyos: fracasó audiencia clave para definir el futuro de la empresa

Tras el encuentro, la empresa, los trabajadores y el gobierno buscan una nueva alternativa para evitar que la crisis que sufre la empresa sea terminal
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 28 de Mayo, 2026

La situación de Granja Tres Arroyos, uno de los jugadores más importantes de la industria avícola argentina, volvió a escalar al centro de la agenda económica este jueves 28 de mayo.

La audiencia de conciliación que se llevó a cabo durante esta jornada representa un hito fundamental en medio de un conflicto que mantiene en vilo tanto a los trabajadores como a los actores del mercado local.

Representantes gremiales y de la empresa Granja Tres Arroyos participaron de la audiencia de conciliación laboral en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay, en el marco del conflicto que afecta a la planta avícola local.

De acuerdo a un comunicado difundido por los sindicatos de la carne y de la industria de la alimentación a los medios locales, la reunión se desarrolló ante la autoridad administrativa laboral encabezada por el Dr. Marcos Ayerbe.

El documento aclara que no hubo acuerdo satisfactorio "para todos los sectores involucrados", por lo que la audiencia pasó a cuarto intermedio, aunque sin fecha cierta de reinicio.

Destrabar el conflicto

El encuentro se produjo luego de días de fuerte tensión tras el anuncio de cierre por tiempo indeterminado de la planta y la preocupación de trabajadores y familias vinculadas a la actividad avícola en la ciudad.

El objetivo, por ahora fracasado, era el de destrabar el conflicto que afecta el normal funcionamiento de la planta.

El foco estuvo puesto en la readecuación de condiciones laborales y salariales, en un marco de alta inflación y caída del consumo que presiona fuertemente sobre las estructuras de costos de las empresas del sector alimenticio.

Para comprender el alcance de esta audiencia, es necesario observar tres ejes fundamentales.

Uno es el contexto del sector avícola, que atraviesa un período de márgenes ajustados.

El aumento en los insumos, principalmente el maíz y la soja, junto con la volatilidad cambiaria, complica la rentabilidad de las empresas integradas verticalmente como Granja Tres Arroyos.

El segundo se vincula con el rol del sindicato del sector, que ha mantenido una postura firme, buscando evitar la pérdida de poder adquisitivo frente al alza de precios, lo que ha derivado en medidas de fuerza que impactaron en los últimos días en la cadena de distribución.

El tercer factor se basa en la posición de la empresa, que insiste en la necesidad de encontrar un equilibrio que permita la sustentabilidad a largo plazo de la operación, evitando que los costos operativos desborden la capacidad de exportación y venta interna.

Tensiones internas

De todos modos, el cierre de la planta "La China" no es un hecho fortuito, sino el punto de máxima tensión en una crisis financiera y operativa que Granja Tres Arroyos arrastra desde hace años. La empresa, que históricamente lideró el mercado nacional, ha visto caer su faena diaria de forma drástica, pasando de 700.000 a cerca de 200.000 pollos.

Este achicamiento forzó el cierre de plantas previas (como las de Tristán Suárez y Becar) y el traslado de personal, acumulando tensiones en la estructura interna.

La compañía enfrenta además un escenario financiero crítico, con una acumulación de cheques rechazados que, según informes recientes, asciende a cifras millonarias.

Este ahogo financiero repercute directamente en los trabajadores, quienes han denunciado el fraccionamiento de salarios en cuotas y retrasos sistemáticos que afectan su subsistencia.

Desde Granja Tres Arroyos argumentan que el cese de actividades es una respuesta a la postura "inflexible" de los sindicatos.

La firma sostiene que los paros, el ausentismo y las medidas de fuerza gremiales impiden la previsibilidad necesaria para mantener la operación, calificando las acciones sindicales como "desproporcionadas".

Por el contrario, los empleados señalan que la empresa utiliza el "conflicto gremial" como excusa para esconder una insolvencia operativa. Aseguran que la producción continúa fluyendo hacia el mercado interno y la exportación, lo que genera una profunda desconfianza respecto a la real imposibilidad de la empresa para cumplir con sus obligaciones laborales.

Contener el impacto social

Con cerca de 950 puestos de trabajo en riesgo solo en la planta de Concepción del Uruguay, el conflicto ha dejado de ser una cuestión puramente privada.

La intervención de la Secretaría de Trabajo y el seguimiento del gobierno provincial responden a la urgencia de contener un impacto social que afecta a cientos de familias que hoy ven cortada su fuente de ingresos.

Por estas horas, la expectativa del mercado y de los trabajadores está puesta en si la compañía podrá implementar un esquema de paz social que garantice la producción continua, fundamental para una empresa que abastece gran parte del consumo masivo de proteína aviar en la Argentina.

Desde el sector analizan que, de no alcanzarse un acuerdo definitivo en las próximas horas, se podría avanzar hacia una etapa de mediación más agresiva que podría derivar en nuevas instancias de negociación para la semana entrante.

Pero se advierte que, cualquier interrupción prolongada en la cadena de valor de Granja Tres Arroyos no solo afecta a los miles de empleos directos e indirectos que genera la firma, sino que también pone presión sobre el precio del pollo en góndola, un alimento esencial en la canasta básica de los argentinos.

Por eso, la industria sigue de cerca los próximos movimientos de la empresa, que continúa siendo un termómetro indiscutido de la salud del sector agroindustrial argentino.

Escenarios posibles

Teniendo en cuenta este escenario, el desenlace del conflicto se desplaza hacia un terreno de alta sensibilidad.

El mercado y los actores sociales coinciden en que las próximas 72 horas serán determinantes para definir si la empresa logra estabilizar su operación o si se encamina hacia un punto de no retorno.

Ante este panorama, el sector analiza tres escenarios posibles:

  • Tregua operativa y paz social: Es la salida que busca la Secretaría de Trabajo. Consiste en un compromiso de normalización del pago de haberes a cambio de un cese en las medidas de fuerza sindicales. Este escenario permitiría recomponer la cadena de faena y exportación, otorgando un "respiro" financiero a la compañía para reestructurar sus pasivos más urgentes durante los próximos meses.
  • Asistencia estatal estratégica: Dada la relevancia de Granja Tres Arroyos en la balanza comercial y en el abastecimiento de proteína aviar para la canasta básica, no se descarta una mediación gubernamental más profunda. Esto podría incluir el acceso a líneas de crédito de emergencia o esquemas de alivio impositivo condicionados al mantenimiento de los 950 puestos de trabajo en Concepción del Uruguay. El Gobierno ve con preocupación el costo social de un eventual cierre definitivo.
  • Reestructuración forzosa o venta de activos: En un escenario de mayor complejidad, si la brecha entre la capacidad productiva y la deuda acumulada se vuelve insalvable, el mercado teme un proceso de desinversión. Esto podría derivar en la venta de plantas a competidores del sector o una reestructuración drástica que reconfigure el mapa avícola nacional.

Más allá de cuál de estas posibilidades se termine haciendo realidad, el desenlace de este conflicto marcará un precedente sobre la capacidad de resolución entre los grandes jugadores del sector y sus trabajadores en un año caracterizado por la exigencia de competitividad y la presión de costos.

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