Gigante latinoamericano de pinturas compró una empresa argentina para operar en el país
El grupo Solid compró Crilen, una empresa con más de 50 años de historia, y pisó formalmente suelo argentino. La firma centroamericana, que figura entre los mayores fabricantes de pinturas de la región, adquirió la histórica empresa local especializada en plásticos industriales y materiales para la construcción.
La operación marca el debut de Solid en el país. También suma una nueva base productiva en Sudamérica para un grupo que viene expandiéndose agresivamente fuera de Centroamérica desde 2019.
Crilen fabrica polímeros acrílicos y resinas alquídicas. Esos insumos son clave para elaborar pinturas y recubrimientos. La empresa argentina cuenta con dos plantas: una en El Talar de Pacheco y otra en San Luis.
Su capacidad de producción ronda las 2000 toneladas mensuales y emplea a más de 100 personas, una estructura que ahora queda bajo control del conglomerado guatemalteco.
"Desde hace varios años nos fijamos el objetivo de expandirnos hacia nuevos mercados en América del Sur. Esta adquisición representa el primer paso concreto en Argentina", señaló Karina Aguirre, presidenta ejecutiva del grupo Solid.
La ejecutiva destacó el contexto macroeconómico actual como uno de los factores que influyeron en la decisión de inversión. No dio más detalles sobre el monto desembolsado.
La firma F&G Finanzas & Gestión actuó como asesor financiero del grupo Solid en la operación. El estudio jurídico Baker McKenzie participó como asesor legal.
Quién es el grupo Solid que compró una histórica empresa de pintura argentina
La familia Ascoli fundó el grupo Solid en Guatemala en 1955. Casi siete décadas después, la empresa tiene presencia directa en ocho países: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Paraguay.
Además, vende en más de 15 mercados de América. Su catálogo incluye pinturas arquitectónicas, industriales, para madera y repintado automotriz.
También comercializa esmaltes, selladores, texturizados, anticorrosivos y aplicadores. Su principal planta está en Escuintla, Guatemala, donde puede producir hasta 40 millones de galones de pintura por año.
En la última década, destinó alrededor de u$s40 millones a ampliar su capacidad productiva y desarrolló una red comercial integrada por más de 8000 ferreterías independientes, 500 puntos de venta y más de 100 tiendas propias.
Esa infraestructura comercial convierte a Solid en un jugador pesado del mercado centroamericano de pinturas. Ahora busca replicar ese modelo más al sur.
La estrategia de expansión hacia Sudamérica
La compra de Crilen se suma al plan que la empresa impulsa desde hace años fuera de Centroamérica. En 2021, adquirió la paraguaya Puras Pinturas Paraguayas y su filial Tiendas Montana.
Esa operación marcó su ingreso al mercado sudamericano. La compra incluyó una planta automatizada ubicada en Ypané, con capacidad para producir 3 millones de galones anuales.
El predio cuenta con más de 5000 metros cuadrados construidos y 10 hectáreas destinadas a futuras ampliaciones. En ese momento, la compañía explicó que el objetivo era acercarse a los países vecinos y utilizar Paraguay como base para abastecer a otras plazas de la región.
Previamente, en 2019, había adquirido en República Dominicana una fábrica de brochas y aplicadores para abastecer a los mercados del Caribe. Esa fue su primera gran apuesta fuera de Centroamérica.
Según había informado la empresa, tanto esa transacción como la realizada en Paraguay demandaron inversiones de entre u$s20 millones y u$s25 millones cada una. Con Argentina en la mira, Solid completa un triángulo estratégico que le permite operar en tres subregiones distintas de América Latina: Centroamérica, el Caribe y el Cono Sur.
La historia de Crilen S.A., la empresa argentina que compró el gigante latinoamericano
Según detalla la propia empresa en su sitio web, la historia de Crilen S.A. comenzó en 1972, cuando comenzó sus operaciones funcionando como la División Polímeros de una compañía proveedora de múltiples insumos para la industria, con especialidad en la Odontológica, tanto en el país como en Sudamérica.
"En 1987 esta división de Polímeros Industriales, deviene en Crilen S.A., una empresa independiente y separada de la anterior, cuya fábrica se radica vía un Decreto de Promoción Industrial, en la Provincia de San Luis", detalla-
Y señala que en 1988 comienza con la fabricación de polímeros sólidos para la industria del PVC. Un año después incorporó la línea de polímeros sólidos para la industria de artes gráficas. Y en 1990 completa su línea de resinas base solvente para artes gráficas. Ya en 1995 firma un acuerdo de licencia internacional con la firma Zinchem de USA, para la fabricación y venta en toda la región sudamericana de la línea de emulsiones de reología controlada y emulsiones de cera Zinpol.
En tanto, detalla que en marzo del 2004 cambió la ubicación de su Depósito, Administración y Ventas, hacia un nuevo predio ubicado en la localidad de El Talar, Provincia de Buenos Aires. "En Abril de 2004 celebra un acuerdo de licencia internacional con Johnson Polymer de USA (parte del grupo Johnson-Diversey ahora BASF) para la fabricación y venta de su línea de emulsiones de reología controlada, para toda Sudamérica, como primera fase del acuerdo. Comienza la modificación de la planta de acuerdo a las exigencias de San Luis de acuerdo a las exigencias relativas a Proceso, Confiabilidad, Seguridad y Medio Ambiente, requeridas por Johnson Polymer para sus propias plantas", resaltó la firma.