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Mercuria desafía a YPF: El negocio de u$s8.000 millones que empieza a controlar tras la compra de Shell

La adquisición de la red de estaciones de servicio de Raizen convierte al trader suizo en el segundo jugador del mercado argentino de combustibles
09/06/2026 - 07:20hs
Mercuria desafía a YPF: El negocio de u$s8.000 millones que empieza a controlar tras la compra de Shell

La compra de los activos de Raizen Argentina por parte de Mercuria no es una operación más dentro del sector energético.

Por el volumen de combustible involucrado, la infraestructura adquirida y la posición competitiva que obtiene el comprador, se trata de uno de los movimientos empresariales más relevantes de los últimos años en el mercado local.

El grupo suizo desembolsará u$s1.420 millones para quedarse con la refinería de Dock Sud, terminales logísticas, instalaciones de almacenamiento y una red de 894 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell, la segunda bandera más importante del país detrás de YPF.

La magnitud del negocio permite entender por qué algunos de los principales fondos y traders energéticos del mundo analizaron la operación antes de que Mercuria se impusiera como comprador.

Uno de esos motivos se vincula al volumen del negocio de la red Shell que comercializa aproximadamente entre 4.000 y 4.500 millones de litros de combustibles al año en la Argentina.

Si se toma como referencia un precio promedio cercano a los $2.500 por litro, el volumen de ventas que pasa a controlar Mercuria equivale a una facturación bruta anual que ronda entre u$s7.500 millones y u$s8.000 millones, según el tipo de cambio considerado.

Aunque esa cifra no representa los ingresos netos de la compañía, ya que incluye impuestos, costos de refinación, logística y márgenes de comercialización, permite dimensionar el tamaño del negocio que cambia de manos.

En otras palabras, Mercuria pagó u$s1.420 millones por una empresa que participa en un mercado que genera ventas al surtidor por cerca de u$s8.000 millones de dólares al año.

Cómo queda el negocio

A nivel general, el mercado de combustibles líquidos argentino mueve cerca de 18.500 millones de litros anuales entre naftas y gasoil.

La distribución de las ventas muestra una fuerte concentración:

  • YPF: 54,6%
  • Shell: 22,9%
  • Axion Energy: 12,1%
  • Puma Energy: 5,7%
  • Otros operadores: 4,7%

Con esta adquisición, Mercuria pasa a controlar de manera directa casi una cuarta parte del mercado nacional de combustibles.

Traducido a volumen, la compañía tendrá presencia en aproximadamente 4.240 millones de litros comercializados cada año, consolidándose como el principal competidor privado de YPF.

La joya de la operación

Más allá de las estaciones de servicio, el principal atractivo de la compra es la integración vertical del negocio.

Mercuria se queda con la refinería de Dock Sud, una de las instalaciones más importantes del país, con capacidad para procesar alrededor de 100.000 barriles diarios de petróleo.

También incorpora infraestructura logística estratégica que incluye terminales, depósitos y redes de distribución que permiten abastecer buena parte del mercado argentino.

La combinación de refinación, logística y comercialización minorista es precisamente lo que convierte a la operación en un activo tan valioso dentro del negocio energético.

El socio mendocino

La operación también vuelve a colocar a José Luis Manzano en el centro de la escena energética argentina.

El empresario mendocino mantiene una relación de negocios con Mercuria desde hace varios años y participó en las conversaciones que desembocaron en la compra de los activos de Raizen.

Su presencia aporta conocimiento local en un momento en el que el grupo suizo busca expandir su presencia en la Argentina, particularmente en sectores vinculados al petróleo, gas, minería y energía.

Para el mercado, la sociedad entre Mercuria y el entorno empresarial de Manzano representa una combinación de músculo financiero internacional y experiencia local.

Qué pasa con la marca

Una de las principales dudas que surgieron tras el anuncio de la operación es qué ocurrirá con la marca Shell.

La expectativa predominante en el sector es que Mercuria mantenga la bandera actual.

Shell es hoy la segunda marca de combustibles más importante del país, con décadas de posicionamiento y una fuerte identificación entre los consumidores.

Además, opera bajo acuerdos de licencia que poseen un enorme valor comercial.

Cambiar la marca implicaría inversiones multimillonarias y la pérdida de un activo intangible que explica buena parte de la fortaleza del negocio.

Por ese motivo, las fuentes del sector consideran altamente probable que las estaciones continúen operando bajo la bandera Shell aun después del cambio de control.

Los planes de Mercuria

Aunque la compañía todavía no difundió un plan de inversiones detallado para la Argentina, el mercado interpreta la adquisición como una apuesta de largo plazo.

Mercuria es uno de los mayores traders independientes de energía del mundo y administra activos vinculados al petróleo, gas, electricidad y materias primas en más de 50 países.

Entre los proyectos que los analistas consideran probables para los próximos años aparecen la modernización y ampliación de la refinería de Dock Sud; incorporación de nuevas estaciones de servicio; expansión de las tiendas de conveniencia; desarrollo de infraestructura para movilidad eléctrica; mayor presencia en combustibles premium e integración con el crecimiento de Vaca Muerta.

La expectativa es que la compañía utilice la plataforma adquirida para incrementar su participación en uno de los mercados energéticos con mayor potencial de crecimiento de América Latina.

Un nuevo rival para YPF

Por otro lado, la compra modifica el equilibrio de poder dentro del sector.

YPF seguirá siendo el líder indiscutido con más de la mitad de las ventas nacionales y una red superior a las 1.650 estaciones de servicio.

Sin embargo, a partir de ahora tendrá enfrente a un competidor respaldado por uno de los mayores traders energéticos del planeta.

Con casi 900 estaciones, una participación cercana al 23% del mercado, una refinería estratégica y ventas que superan los 4.000 millones de litros anuales, Mercuria se convierte en uno de los actores más poderosos de la economía energética argentina.

La operación marca además una señal para los inversores internacionales: mientras crece la producción de Vaca Muerta y se expande la infraestructura petrolera, los grandes jugadores globales vuelven a apostar miles de millones de dólares por activos argentinos.