TRANSENER

Genneia y Edison dan el paso final para la compra que redefine el mapa eléctrico argentino

El grupo liderado por Jorge Brito y Edison Energía firmaron el contrato para comprar la participación de Enarsa en Citelec, controlante de Transener.
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 12 de Junio, 2026

a operación que redefine el mapa del negocio eléctrico y consolida la retirada estatal de uno de los activos más sensibles del sistema energético está cada vez más cerca de cerrarse.

Es decir, de la privatización de la participación estatal en Transener, que acaba de entrar en su etapa final.

Genneia informó este jueves 11 de junio que firmó el contrato para adquirir, junto con Edison Transmisión, el paquete accionario que Energía Argentina (Enarsa) posee en Citelec, la sociedad que controla la principal transportista eléctrica del país.

Esa operación fue definida por el gobierno nacional en mayo pasado, luego de recibir varias ofertas por su participación en Transener.

En ese contexto, la más alta fue de u$s356 millones y, precisamente, fue acercada por consorcio integrado por las empresas Genneia y Edison Transmisión, que superó ampliamente el precio base establecido por el Poder Ejecutivo, el cual rondaba los u$s206 millones.

Este jueves, Genneia comunicó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) mediante un hecho relevante, que la subsidiaria Transmisión Eléctrica S.A., controlada juntamente con Edison Transmisión S.A., "suscribió el contrato de compraventa por el 100% de la participación accionaria de Energía Argentina S.A. en Compañía Inversora en Transmisión Eléctrica S.A. (CITELEC), sociedad controlante de Transener".

Informaron también que "la efectiva transferencia de las acciones se encuentra sujeta a ciertas condiciones suspensivas, incluyendo la autorización del Ente Nacional Regulador de la Electricidad".

Es decir, el acuerdo todavía requiere la aprobación regulatoria correspondiente para concretar la transferencia definitiva de las acciones.

Sin embargo, la firma del contrato marca un paso decisivo dentro de uno de los procesos de desinversión más relevantes encarados por el Gobierno de Javier Milei en el sector energético.

Lo que está cambiando es la composición accionaria de una compañía considerada clave para el funcionamiento de la economía argentina.

Transener opera la red de alta tensión que conecta los principales centros de generación con los grandes polos de consumo.

Cada vez que una central hidroeléctrica, térmica, nuclear o renovable inyecta energía al sistema, buena parte de esa electricidad circula por las líneas administradas por la compañía. Por esa razón, el control de Transener siempre fue considerado un activo estratégico.

El camino hacia la salida del Estado

La presencia estatal en la estructura de control de Transener tiene una historia que se remonta a más de una década.

Tras la salida de Petrobras de diversos activos energéticos argentinos, el Estado terminó ocupando una posición relevante en Citelec a través de Enarsa.

De esa manera pasó a compartir el control de la sociedad con Pampa Energía, el holding fundado por Marcelo Mindlin.

Durante años, el esquema convivió con una participación estatal que, si bien no implicaba la gestión operativa cotidiana, sí otorgaba influencia sobre una de las empresas más importantes de la infraestructura energética nacional.

La llegada de Javier Milei a la Casa Rosada modificó ese escenario.

La administración libertaria incluyó a Enarsa dentro del plan de reducción de la participación estatal en actividades empresariales y definió la venta de su participación en Citelec como uno de los primeros movimientos concretos de ese proceso.

La licitación despertó interés entre distintos grupos privados debido a que se trata de un activo con características poco habituales en el mercado argentino.

Es decir, posición dominante, ingresos regulados, baja competencia y una necesidad creciente de inversiones para ampliar la capacidad de transporte eléctrico.

Quiénes son los nuevos jugadores

La operación une a dos grupos que durante los últimos años construyeron posiciones cada vez más relevantes dentro del negocio energético.

Por un lado aparece Genneia, la empresa que logró convertirse en el principal operador privado de energías renovables de la Argentina.

La compañía controla algunos de los parques eólicos y solares más importantes del país y fue una de las grandes ganadoras de la transformación que experimentó el mercado energético durante la última década.

Su expansión estuvo respaldada por sucesivas inversiones en proyectos renovables y por una estrategia que le permitió consolidarse como líder del segmento.

Entre sus accionistas sobresale el empresario Jorge Brito, presidente de Banco Macro y uno de los hombres de negocios con mayor presencia en sectores estratégicos de la economía.

Pero el otro protagonista de la operación es Edison Energía.

Aunque su nombre todavía no tiene la visibilidad de otros grupos energéticos, Edison se convirtió en uno de los jugadores emergentes del mercado.

El holding está conformado por un consorcio de empresarios. Sus principales accionistas y socios son:

  • El Grupo Neuss, liderado por los hermanos Juan y Patricio Neuss (quienes presiden y controlan el holding)
  • El Grupo Inverlat (dueños de Havanna)
  • Rubén Cherñajovsky (principal accionista de Newsan)
  • Luis Galli, Presidente y CEO de Newsan

En pocos años el grupo avanzó sobre negocios vinculados a generación eléctrica, infraestructura y distribución, apostando a sectores con potencial de crecimiento de largo plazo.

La adquisición de la participación estatal en Citelec encaja perfectamente dentro de esa estrategia.

Por qué Transener

Durante años, el negocio del transporte eléctrico quedó relegado frente al atractivo que despertaban la generación y la producción de hidrocarburos.

Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar.

La expansión de Vaca Muerta, el crecimiento de la minería de cobre y litio, el aumento de la demanda industrial y el desarrollo de nuevos proyectos renovables pusieron nuevamente en evidencia una limitación estructural de la Argentina como es la insuficiencia de las redes de transporte.

La falta de líneas de alta tensión se convirtió en uno de los principales cuellos de botella para nuevas inversiones.

En ese contexto, Transener recuperó protagonismo y se encuentra en el centro de cualquier estrategia de expansión del sistema eléctrico nacional, ya que buena parte de las futuras inversiones en generación dependerán de la capacidad de transportar esa energía hacia los centros de consumo.

Para los inversores, eso convierte a la empresa en un activo con enorme valor estratégico.

La apuesta detrás de la compra

La operación también refleja un cambio en la estrategia de Genneia.

Hasta ahora, la compañía había concentrado sus inversiones principalmente en generación renovable.

Con esta adquisición amplía su presencia hacia otro eslabón de la cadena energética y gana exposición a un negocio regulado con características diferentes.

La apuesta permite diversificar ingresos y participar de un segmento cuya relevancia crecerá a medida que aumente la necesidad de ampliar la infraestructura eléctrica.

Para Edison, en tanto, representa la incorporación de un activo emblemático que acelera su posicionamiento como uno de los grupos privados con mayor proyección dentro del mercado energético argentino.

Por eso, la lectura de la operación va mucho más allá de la privatización de una participación accionaria.

Lo que emerge es una nueva configuración de poder dentro del sector eléctrico.

El Estado abandona una posición que conservó durante años y en su lugar aparecen dos grupos privados que buscan ganar peso en una industria que volverá a estar en el centro de las inversiones energéticas de la próxima década.

De este modo, Genneia y Edison pasan a controlar, junto con Pampa Energía, la compañía que administra la red de transporte eléctrico más importante del país, un activo cuya relevancia económica crece al mismo ritmo que las necesidades de expansión de la matriz energética argentina.

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