Encontraron oro en Santa Cruz y el dato revoluciona el negocio minero de la Patagonia
Santa Cruz, una de las plazas más consolidadas para la minería metalífera de la región, volvió a ratificar su vigencia tras confirmarse los resultados de las últimas tareas de exploración en el proyecto aurífero y argentífero La Flora. La minera Daura Gold ratificó el hallazgo de muestras de alta ley en superficie, un hito técnico que no solo convalida el modelo geológico del yacimiento, sino que acelera los plazos para el desembarco de las torres de perforación.
En el negocio minero, los inversores suelen mirar con lupa los resultados de las compañías del segmento junior, aquellas encargadas de asumir el riesgo inicial de la exploración. En este caso, el dato que capturó la atención de los analistas fue una muestra específica que arrojó valores extraordinarios: 63,88 gramos por tonelada (g/t) de oro y 175,34 g/t de plata. El dato disruptivo, que añade valor especulativo al activo, fue la detección de oro visible a simple vista en la superficie expuesta.
A este pico de mineralización se acoplaron otros registros de 6,17 g/t y 4,77 g/t de oro. Para los geólogos de la compañía, la dispersión de estos valores no es un hecho aislado, sino la prueba de que el sistema de vetas mantiene una continuidad estructural sólida, un factor clave para proyectar la viabilidad económica de un futuro yacimiento a gran escala.
Macizo El Deseado: el "dorado" geológico que despierta el interés minero global
El proyecto La Flora se asienta sobre las bases de una de las estructuras más codiciadas por las corporaciones mineras globales: el Macizo El Deseado. Con una extensión que supera los 60.000 kilómetros cuadrados en el territorio santacruceño, su perfil geológico está definido por un plateau volcánico del período Jurásico, caracterizado por un intenso quimismo ácido que propició la formación de ricos depósitos epitermales de oro y plata de baja y de intermedia sulfuración.
Este distrito de renombre internacional alberga sistemas de vetas de cuarzo de gran extensión que se han convertido en el motor minero de la Patagonia. Desde los albores de la década de 1990, esta provincia geológica aportó más de 20 millones de onzas de oro al mercado mundial. Su configuración estructural, dominada por fallas que actuaron como canales conductores para los fluidos hidrotermales cargados de metales preciosos, posiciona a la región como un "laboratorio a cielo abierto" cuyo potencial exploratorio sigue estando lejos de encontrar su techo técnico.
Estrategia corporativa y el salto a la Fase II
El programa de mapeo y muestreo geoquímico implementado por Daura Gold delimitó un corredor mineralizado de aproximadamente un kilómetro de longitud lineal. Dentro de este bloque, los técnicos identificaron cuatro estructuras de vetas principales distribuidas en un ancho de banda cercano a los 100 metros. Además, la firma detectó una asociación geoquímica clásica: la presencia de oro ligada a trazas de arsénico, antimonio y mercurio
Esta "firma química" es la misma que caracteriza a los grandes sistemas epitermales que hoy ya están en etapa de producción activa en la región.
Con la información de superficie consolidada, la compañía inició formalmente la fase institucional y regulatoria para tramitar los permisos ambientales y de perforación ante las autoridades santacruceñas. La hoja de ruta financiera y operativa de la firma apunta a incorporar formalmente a La Flora dentro de su Fase II de exploración, planificada para el tercer trimestre de 2026. El objetivo de esta etapa será perforar con diamantina para validar las leyes en profundidad y mensurar el volumen real del depósito.
Desde la perspectiva del negocio corporativo, La Flora representa una opción de fuerte apalancamiento para Daura Gold. La empresa opera bajo un acuerdo de earn-in con Latin Metals, mediante el cual puede adquirir hasta el 80% de participación tanto en este proyecto como en el bloque complementario Cerro Bayo. La estrategia de la compañía es clara: consolidar un distrito minero integrado, optimizando los costos logísticos y de infraestructura en una de las regiones más prolíficas y con mayor know-how minero de América Latina.