La Ciudad busca frenar la mora: lanza plan para refinanciar tarjetas de crédito y préstamos
El fuerte regreso del crédito al consumo durante el último año trajo consigo una consecuencia que comenzó a preocupar tanto a los bancos como a los organismos públicos: el aumento gradual de la mora.
Con más tarjetas de crédito en uso y una mayor colocación de préstamos personales, también crecieron los hogares que empezaron a mostrar dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
En ese escenario, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió avanzar con una herramienta inédita para el sistema financiero local.
Mediante la Ley 6.959, sancionada por la Legislatura el 18 de junio pasado y promulgada el 30 del mismo mes por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, se formalizó la creación del Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal.
Se trata de un esquema que permitirá refinanciar deudas de consumo mediante líneas de crédito especiales otorgadas por el Banco Ciudad y por otras entidades financieras que adhieran voluntariamente, con el objetivo de reducir la carga mensual que soportan miles de familias porteñas y evitar que queden excluidas del sistema formal de crédito.
La iniciativa no busca incentivar un mayor endeudamiento. Por el contrario, apunta a reemplazar pasivos caros y en mora por préstamos de mayor plazo y menor costo financiero.
Además de beneficiar a los deudores, la ley incorpora incentivos tributarios para que los bancos participen del programa, en un intento por sumar a la mayor cantidad posible de entidades privadas.
Un fenómeno que volvió con la recuperación
Durante 2025 y la primera mitad de este 2026, el crédito bancario volvió a crecer con fuerza. La desaceleración de la inflación, una mayor estabilidad macroeconómica y la competencia entre entidades impulsaron nuevamente el financiamiento al consumo.
En ese contexto, las tarjetas de crédito recuperaron protagonismo como medio de financiación y los préstamos personales volvieron a expandirse después de varios años de estancamiento.
Sin embargo, ese proceso también comenzó a reflejar un incremento de los atrasos en los pagos. Los bancos monitorean especialmente la evolución de la Central de Deudores del Banco Central, donde las categorías Situación 2 (atrasos de entre 60 y 90 días) y Situación 3 (entre 90 y 180 días) representan el primer escalón de deterioro del perfil crediticio.
Precisamente ese universo constituye el foco del nuevo programa porteño. La lógica detrás de la medida es intervenir antes de que esos clientes ingresen en categorías de mora más severas, donde las posibilidades de recuperación disminuyen considerablemente y el acceso al crédito prácticamente desaparece.
Cómo funcionará el programa
El corazón de la iniciativa consiste en otorgar préstamos cuyo único destino será cancelar o refinanciar deudas existentes. Los fondos no podrán utilizarse para consumo, inversiones ni otros fines.
La entidad financiera estará habilitada incluso para transferir directamente el dinero al acreedor correspondiente, garantizando que el préstamo efectivamente se destine a cancelar la obligación que originó el beneficio.
La ley establece además que el Banco Ciudad deberá adherir obligatoriamente al programa, mientras que invita a participar al resto de las entidades financieras bancarias y no bancarias autorizadas por el Banco Central.
La verdadera dimensión que alcance la iniciativa dependerá justamente del grado de adhesión del sistema financiero privado.
Quiénes podrán acceder
El programa está dirigido exclusivamente a personas humanas residentes en la Ciudad de Buenos Aires que se encuentren atravesando una situación de vulnerabilidad financiera. Para acceder deberán cumplir simultáneamente varios requisitos:
- Mantener deudas originadas únicamente en tarjetas de crédito o préstamos personales otorgados por entidades financieras
- Registrar atrasos de entre 60 y 180 días en la Central de Deudores del Banco Central al 1 de junio de 2026 o la fecha que determine la reglamentación
- Acreditar ingresos familiares inferiores a diez Salarios Mínimos, Vitales y Móviles
- Demostrar que las cuotas de esas obligaciones representan más del 30% de los ingresos del hogar
- Acreditar un domicilio en la Ciudad con al menos dos años de antigüedad
El diseño del programa intenta concentrar la ayuda en personas que todavía conservan posibilidades de normalizar su situación financiera antes de quedar completamente excluidas del mercado crediticio.
Créditos con tasa subsidiada
Uno de los aspectos más relevantes de la ley pasa por las condiciones financieras. Los préstamos deberán ofrecer como mínimo: una Tasa Nominal Anual fija máxima del 35%; un plazo de devolución no inferior a 24 meses.
En un contexto donde las tasas de los préstamos personales suelen ubicarse muy por encima de ese nivel, el nuevo esquema pretende reducir significativamente el costo financiero para los beneficiarios y disminuir el peso de las cuotas mensuales, uno de los principales factores que termina empujando a muchos hogares hacia la mora.
Las entidades podrán mejorar esas condiciones ofreciendo tasas inferiores o plazos más extensos, siempre que cuenten con la conformidad de la autoridad de aplicación.
Beneficios impositivos
El programa no solo contempla ventajas para los deudores. También incorpora un incentivo económico destinado a las entidades financieras.
Los bancos que adhieran obtendrán una reducción equivalente al 50% del Impuesto sobre los Ingresos Brutos correspondiente a los intereses cobrados por los préstamos otorgados dentro del programa.
La decisión busca compensar parcialmente el menor rendimiento financiero derivado de ofrecer créditos con tasas más bajas que las habituales del mercado. Para el gobierno porteño, la participación del sector privado resulta clave si se pretende que el alcance del programa vaya mucho más allá del Banco Ciudad.
Los excluidos del beneficio
La ley también fija límites para focalizar la ayuda en quienes realmente presentan una situación de vulnerabilidad económica. No podrán acceder quienes:
- Posean más de un inmueble
- Sean propietarios de vehículos con menos de cinco años de antigüedad, salvo que constituyan herramientas de trabajo
- Tengan embarcaciones, aeronaves o bienes considerados suntuarios
- Cuenten con activos financieros cuyo valor supere la deuda que pretenden refinanciar
- Hayan realizado compras de moneda extranjera durante el período en que se originaron las obligaciones incluidas en el programa
Con estos criterios, la Ciudad busca evitar que el beneficio alcance a personas con capacidad patrimonial suficiente para afrontar sus compromisos sin asistencia estatal.
Un capítulo especial
La norma incorpora además una herramienta destinada a un segmento que suele quedar fuera del crédito tradicional.
El Banco Ciudad deberá instrumentar, a través de Ciudad Microempresas S.A.U., una línea específica para refinanciar deudas de emprendedores y trabajadores no registrados que mantengan obligaciones con esa entidad y presenten atrasos de entre 60 y 180 días.
Se trata de un reconocimiento a una realidad cada vez más extendida: miles de trabajadores independientes e informales tienen dificultades para acceder a mecanismos de refinanciación aun cuando desarrollan actividades económicas de manera permanente.
Los próximos pasos
La ley establece que el Poder Ejecutivo deberá reglamentarla dentro de los 30 días posteriores a su promulgación. Una vez implementado el programa, los potenciales beneficiarios contarán con un plazo de 60 días corridos para solicitar la línea especial de crédito.
La reglamentación deberá definir aspectos centrales, como el procedimiento de inscripción, la documentación requerida, la evaluación de cada caso y los mecanismos de adhesión para las entidades financieras privadas.
El desafío de contener un problema creciente
Más allá de la herramienta diseñada por la Ciudad, el éxito del programa dependerá de varios factores.
Por un lado, de que las condiciones financieras realmente representen una mejora significativa respecto de las alternativas disponibles en el mercado. Por otro, de que una cantidad importante de bancos decida adherir para ampliar la oferta de créditos.
Finalmente, de que el deterioro del ingreso de los hogares no continúe profundizándose, ya que ningún esquema de refinanciación resulta suficiente si la capacidad de pago sigue debilitándose.
Con esta iniciativa, la Ciudad de Buenos Aires intenta anticiparse a un fenómeno que comenzó a crecer junto con la recuperación del crédito: el aumento del endeudamiento de las familias.
Si logra una adhesión amplia del sistema financiero y una implementación ágil, el programa podría convertirse en una referencia para otras jurisdicciones que enfrentan el mismo desafío de contener la mora sin cerrar las puertas del crédito formal a miles de consumidores.