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AySA acelera la instalación de medidores e implementará un plan que cambiará la forma de pagar el agua

Mientras sigue el proceso para incorporar capital privado y redefinir la concesión, se aceleraron los plazos del plan para instalar medidores domiciliarios
13/07/2026 - 14:30hs
AySA acelera la instalación de medidores e implementará un plan que cambiará la forma de pagar el agua

La transformación de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) ya comenzó, aunque la privatización de la empresa estatal todavía no tiene una fecha definida para concretarse.

Mientras el Gobierno nacional trabaja en el diseño del proceso para transferir la sociedad al sector privado y negocia las condiciones del futuro contrato de concesión, la compañía puso en marcha uno de los cambios operativos más importantes de los últimos años.

El objetivo oficial es el de acelerar la instalación de medidores domiciliarios para que cada vez más usuarios paguen por el agua que efectivamente consumen como parte de una iniciativa planteada dentro del denominado Plan de Medición, que busca generalizar progresivamente el servicio medido y que cobró un nuevo impulso durante este año.

La empresa pretende cerrar este 2026 con más de 100.000 medidores instalados, una cifra récord que además coincide con las obligaciones que impondrá el nuevo contrato de concesión previsto para el período 2027-2031.

El dato no es menor ya que hasta ahora, la mayor parte de los usuarios residenciales de AySA continúa pagando el servicio mediante un sistema no medido, mientras que las grandes industrias, empresas y organismos públicos ya cuentan con medidores que registran el consumo real.

El Gobierno considera que esa situación deberá cambiar si pretende convertir a AySA en una empresa más eficiente y atractiva para los inversores que puedan participar del proceso de privatización.

Un cambio que acompaña la transformación

Es más, la aceleración del plan aparece en un momento clave para la compañía que, tras la aprobación de la Ley Bases, pasó a formar parte del grupo de empresas públicas sujetas a privatización o apertura al capital privado.

La intención oficial es reemplazar el actual esquema estatal por una nueva concesión que incentive inversiones, mejore la eficiencia operativa y reduzca la dependencia de recursos públicos.

Dentro de ese proceso, aumentar la cantidad de conexiones medidas pasó a ser uno de los principales objetivos estratégicos.

En la práctica, un mayor nivel de medición permite conocer con precisión cuánto consume cada usuario, detectar pérdidas internas, reducir consumos excesivos y contar con una estructura de ingresos mucho más previsible para quien opere el servicio en el futuro.

También representa un indicador que suele ser analizado por potenciales inversores, ya que disminuye el volumen de agua no contabilizada y mejora la administración comercial de la empresa.

Un programa que se acelera

El programa fue relanzado en 2024 después de varios años con un ritmo reducido de instalaciones y desde entonces, la evolución fue sostenida.

Durante ese primer año se colocaron 26.000 medidores; en 2025 esa cifra superó las 57.000 instalaciones y durante el primer semestre de este 2026 ya se instalaron más de 50.000 equipos, con una proyección superior a los 100.000 antes de fin de año, de acuerdo a datos de la propia empresa.

Ese volumen permitirá llegar en mejores condiciones al inicio del nuevo ciclo tarifario previsto para 2027, cuando el futuro contrato de concesión establecerá justamente la obligación de instalar alrededor de 100.000 medidores por año durante el primer período regulatorio.

Actualmente AySA dispone de un parque de aproximadamente 760.000 medidores, que alcanzan apenas al 27% de los usuarios.

En otras palabras, casi tres de cada cuatro clientes todavía no pagan el servicio según su consumo efectivo.

Los barrios donde ya comenzó

La nueva etapa del programa se inició priorizando las zonas donde ya existía una cobertura parcial de medidores.

En la Ciudad de Buenos Aires, el foco estuvo puesto en los siguientes barrios y municipios:

  • Villa Devoto, Belgrano y Flores en la Ciudad de Buenos Aires
  • San Isidro, Vicente López y San Martín en la provincia de Buenos Aires
  • Tigre y Tres de Febrero como zonas complementarias

La estrategia consiste en completar primero las áreas donde parte de los vecinos ya cuenta con servicio medido y luego extender el programa al resto del área de concesión.

Para AySA, ese esquema permite optimizar los trabajos técnicos y acelerar el crecimiento de la cobertura sin afectar la prestación del servicio.

Además, constituye un paso previo indispensable para el modelo de empresa que imagina el Gobierno una vez concluido el proceso de privatización.

Cómo cambiará la factura

La expansión de los medidores no responde únicamente a una cuestión tecnológica ya que también implica una modificación gradual en la forma en que millones de usuarios abonarán el servicio.

Hoy la mayoría de los clientes residenciales de AySA paga una tarifa calculada sobre parámetros como la ubicación del inmueble, la superficie del terreno, la valuación fiscal y otras características de la propiedad, independientemente del volumen de agua que realmente consume.

Con el avance del servicio medido, la lógica cambia: el importe de la factura comenzará a reflejar el consumo efectivo de cada hogar.

Según explicó la empresa, los usuarios incorporados al programa seguirán contando con una base libre de 10 metros cúbicos (10.000 litros) bimestrales, mientras que la instalación del medidor continuará siendo gratuita para quienes sean incluidos en esta etapa del plan.

AySA sostiene además que el nuevo esquema permite detectar pérdidas en las instalaciones internas de las viviendas, reducir el desperdicio de agua potable y promover un consumo más eficiente.

"El medidor de agua es una herramienta que permite detectar la existencia de pérdidas en las instalaciones internas, posibilitando al usuario mantener su instalación sanitaria en condiciones y evitar el derroche de agua", señaló la empresa en un comunicado.

Un servicio estratégico

En la actualidad, AySA es la mayor prestadora de servicios de agua potable y saneamiento del país con un área de concesión que abarca la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano bonaerense, donde abastece a 15 millones de personas mediante una de las redes de infraestructura sanitaria más extensas de América Latina.

La compañía opera las plantas potabilizadoras General San Martín, en Palermo, y General Belgrano, en Bernal, además de un amplio sistema de plantas depuradoras, estaciones de bombeo, acueductos y redes de distribución que resultan esenciales para el funcionamiento del Área Metropolitana.

Durante los últimos años, combinó inversiones financiadas por el Estado con una política de tarifas subsidiadas que deterioró su equilibrio económico y elevó significativamente la asistencia del Tesoro Nacional.

Ese escenario cambió con la llegada del gobierno de Javier Milei que, como parte del programa de reforma del Estado, inició un proceso de reducción de subsidios, aplicó fuertes recomposiciones tarifarias y comenzó a diseñar un nuevo esquema para incorporar operadores privados al negocio.

Privatización en marcha

Si bien el Gobierno ya confirmó que AySA forma parte del proceso de privatización habilitado por la Ley Bases, la operación todavía no fue lanzada formalmente al mercado.

En la actualidad continúan los trabajos técnicos y regulatorios destinados a definir cuál será el mecanismo elegido para incorporar capital privado, las condiciones de la futura concesión y las obligaciones de inversión que deberá asumir el operador.

El objetivo oficial es vender el 90% de las acciones de AySA para sumar un operador privado que gestione la empresa y haga obras.

Hasta ahora, los interesados son grandes grupos constructores y de servicios públicos, como consorcios de Brasil, empresas francesas y firmas locales como Roggio y el grupo de Mauricio Filiberti y varios ya han estado visitando plantas y realizando reuniones con el apoyo del Banco Mundial.

En ese marco, el avance del Plan de Medición aparece como una de las tareas que la empresa busca dejar encaminadas antes del cambio de gestión.

No se trata solamente de instalar más equipos sino que también implica generar una base de información mucho más precisa sobre los hábitos de consumo de los usuarios, reducir el volumen de agua no contabilizada y construir un sistema comercial más eficiente, factores que inciden directamente sobre la valuación de cualquier empresa de servicios públicos.

Por ese motivo, especialistas del sector consideran que ampliar la cobertura de usuarios medidos no sólo mejora la calidad del servicio, sino que también incrementa el atractivo de AySA para los futuros interesados en operar la compañía una vez que el proceso de privatización entre en su etapa decisiva.

Los desafíos para el futuro operador

Más allá del avance en la instalación de medidores, el futuro concesionario de AySA deberá enfrentar un desafío mucho más amplio.

La infraestructura de agua y saneamiento del Área Metropolitana demanda inversiones permanentes para ampliar la cobertura, renovar cañerías, reducir pérdidas en la red y garantizar la calidad del servicio en una región donde viven más de 15 millones de personas.

Uno de los principales problemas históricos del sistema es el elevado porcentaje de agua que se produce pero no llega a facturarse, ya sea por pérdidas físicas en las redes, conexiones irregulares o porque gran parte de los usuarios todavía no cuenta con medidores domiciliarios.

Precisamente, la generalización del servicio medido busca atacar ese problema estructural teniendo en cuenta que la experiencia internacional muestra que los sistemas de medición permiten un uso más racional del recurso, disminuyen el consumo innecesario y ayudan a reducir los costos operativos de las empresas prestadoras.

En un contexto en el que el cambio climático obliga a administrar con mayor eficiencia los recursos hídricos, la medición individual también es considerada una herramienta clave para garantizar la sustentabilidad del servicio en el largo plazo.

Llegar fortalecida al cambio de gestión

Dentro de AySA sostienen que el plan no sólo apunta a mejorar la relación entre consumo y facturación, sino también a generar mejores condiciones para continuar expandiendo las redes de agua potable y cloacas.

"La posibilidad de medir el consumo y reducir la demanda anclada en el derroche y pérdidas internas es fundamental para mejorar la calidad del servicio y permitir su expansión hacia los barrios que aún no cuentan con el mismo", señaló la empresa al presentar el programa.

El documento también remarca que el objetivo de mediano plazo es avanzar hacia la generalización del servicio medido en todas las zonas donde actualmente existe una cobertura parcial, hasta alcanzar progresivamente a la totalidad de los usuarios.

Por otro lado, la aceleración del Plan de Medición deja en evidencia que la empresa comenzó a preparar parte de la transformación que exigirá el nuevo esquema de concesión, aun cuando la privatización todavía no ingresó en su fase definitiva.

El incremento en la cantidad de medidores instalados, la modernización del sistema comercial y la búsqueda de una facturación basada en el consumo efectivo forman parte de una estrategia destinada a mejorar los indicadores operativos de una de las mayores empresas de servicios públicos del país.

En paralelo, el Gobierno continúa trabajando en la definición del modelo de privatización, un proceso que será seguido de cerca tanto por potenciales inversores como por los usuarios que dependen diariamente del servicio de agua potable y saneamiento.

En ese escenario, el avance del plan de medición se convierte en una de las primeras señales concretas de cómo podría funcionar AySA bajo una nueva gestión, con un esquema que buscará combinar mayor eficiencia operativa, inversiones privadas y una facturación cada vez más vinculada al consumo real de cada usuario.