CONFLICTO ABIERTO

Se derrumba fábrica que produce para Topper, Le Coq y Quiksilver, entre deudas salariales y crisis productiva

La compañía viene de atravesar un cambio de propietarios y sus operarios advierten que migrará a un modelo de importación de productos. Empleos en riesgo
Por Patricio Eleisegui
NEGOCIOS - 21 de Julio, 2026

La crisis que atraviesa el sector textil, golpeado por la caída de las ventas en el país, la apertura indiscriminada de importaciones, y la suba constante de los costos, sigue dejando fuera de circulación a buena parte de los actores del sector.

Los nombres en caída se multiplican y van desde Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, hasta Dass, que viene de cerrar su planta de producción de zapatillas en Eldorado, en la provincia de Misiones, con despidos a mansalva. En estos días, a esas identidades se sumó Texilo, empresa dueña de marcas como Caima, Hilos Parval y Sauce Viejo, y ahora una firma que provee a Topper, Le Coq Sportif, Quiksilver, Tucci y Volcom, entre otras marcas, también transita la instancia del precipicio.

Se trata de Khamsin, que enfrenta un severo conflicto laboral y operativo en su planta industrial ubicada en la localidad de Florida Oeste, en el partido de Vicente López.

La firma, que cuenta con una dotación de 50 trabajadores registrados bajo los convenios de la Asociación Obrera Textil (AOT) y el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), mantiene interrumpidas sus actividades productivas tras denuncias de sus operarios por deudas salariales y la imposibilidad de ingresar a las instalaciones.

Conflicto en la planta de Khamsin

La controversia tomó estado público en días recientes cuando los empleados de la firma informaron que se les impidió el ingreso al establecimiento fabril. Al presentarse a cumplir sus jornadas habituales, el personal encontró las puertas cerradas junto a un aviso indicando una supuesta suspensión por tareas de desinfección y mantenimiento de seguridad e higiene.

A la par de ya no poder ingresar a las instalaciones en Florida Oeste, los trabajadores denuncian la falta de cobro de salarios y del aguinaldo más reciente. Asimismo, la representación gremial de la AOT indicó que se registraron cesantías que afectaron a personal bajo licencia médica, concretadas sin el pago de las indemnizaciones de ley.

A raíz de este escenario, la AOT formalizó una denuncia por "lockout patronal" ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.

En el ámbito textil señalan que el trasfondo de la disputa operativa coincide con una modificación en la composición accionaria de Khamsin. Así, el pasado 18 de junio la titularidad de la empresa pasó de su anterior propietario, Diego Niebisky, al empresario Gabriel Corigliano, vinculado a la firma Mom Sport, orientada a la comercialización e importación de indumentaria.

Al parecer, la nueva conducción proyecta reducir el volumen de fabricación local para sustituirlo por el ingreso de indumentaria terminada desde el exterior. Esta orientación reconfigura la operatividad de una infraestructura históricamente dedicada a la tejeduría y producción textil nacional.

El perfil de Khamsin

Respecto de la actividad de la firma, Khamsin posee una trayectoria como proveedora especializada en la confección de indumentaria y medias para marcas de primera línea del mercado deportivo y urbano. Entre sus principales clientes destacan firmas como Topper, Le Coq Sportif, Quiksilver, Tucci y Volcom.

El freno productivo en la planta de Florida Oeste interrumpió las cadenas de abastecimiento para esas marcas, que dependen del suministro local de insumos confeccionados en el establecimiento fabril bonaerense.

Hoy por hoy, señalan en el sector textil, la continuidad del medio centenar de empleos que genera la compañía en cuestión se encuentra por demás en riesgo.

Vale señalar que la situación de Khamsin se enmarca en un escenario crítico para el conjunto de la industria textil argentina. En los últimos tres años, ese nicho de negocios sufrió la pérdida de más de 24.000 puestos de trabajo.

El sector registra una contracción sostenida determinada por la caída en las ventas, derivada del retroceso del poder adquisitivo, un incremento en el ingreso de prendas y calzado importado, y la suba de los costos internos por efecto de, por ejemplo, los aumentos de insumos como la electricidad y el gas, además del gasto en fletes.

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