• 24/7/2026
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Gigante textil con deuda multimillonaria negocia su concurso y recortó fuerte su personal

La empresa, una proveedora de Nike y Adidas, busca reestructurar una deuda superior a los $12.000 millones. Se vio impactada por el negocio importador
24/07/2026 - 09:55hs
Gigante textil con deuda multimillonaria negocia su concurso y recortó fuerte su personal

La situación de crisis y parálisis que atraviesa el sector de la indumentaria y el calzado sigue colocando al borde del precipicio a buena parte de los principales actores de ese nicho. Sin recuperación a la vista, el sector suma números rojos en todos los frentes: sufre la caída del consumo interno, redujo sensiblemente su actividad, acumula una rentabilidad negativa y en los últimos tres años sufrió la pérdida de más de 24.000 puestos de trabajo. Desde la histórica Texilo hasta Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, y Dass, que viene de cerrar su planta de producción de zapatillas en Eldorado, en la provincia de Misiones, con despidos a mansalva, el número de firmas complicadas se acrecienta mes a mes. En línea con eso, Textil Amesud, considerada una de las la tejedurías de punto más grandes de la Argentina y proveedora estratégica de marcas internacionales como Nike, Adidas, Puma, Under Armour y firmas locales como Cheeky, tramita por estos días su concurso preventivo de acreedores tras declarar la imposibilidad de hacer frente a sus compromisos financieros de corto y mediano plazo.

El proceso en cuestión quedó radicado en el Juzgado Comercial porteño N° 22, a cargo del juez Guillermo Pesaresi, bajo la carátula de "Gran Concurso". Con este movimiento judicial, la empresa intenta frenar el avance de sus acreedores en un contexto donde el freno de la producción y la caída del consumo le congelaron por completo la facturación.

Según datos ligados a ese proceso, la compañía comandada por la familia Kim acumula un pasivo de $12.156 millones, acentuado por una cesación de pagos que la propia firma fijó de manera formal a partir de mayo.

Amesud cuenta con activos declarados por más de 25.000 millones de pesos. Se destaca su planta industrial de 30.000 metros cuadrados sobre la calle Rodríguez Peña, en San Martín, equipada con tecnología europea. Con relación al rojo de la firma, el problema fue de caja: el corte del flujo de dinero y el estiramiento de los plazos de cobro hicieron inviable sostener la compra de materia prima para la operatoria diaria.

Máquinas apagadas y el paraguas judicial hasta 2027

La caída del poder adquisitivo redundó en una pérdida de demanda que golpeó de la peor forma a Amesud. Fundada a comienzos de la década del '90 por Yeal Kim —referente histórico del sector y de la Fundación Pro Tejer—, la firma llegó a procesar en sus épocas de esplendor hasta 2.000 toneladas anuales de tela de punto.

Hoy la realidad del taller en el Gran Buenos Aires muestra un panorama opuesto. El parate sostenido del consumo masivo y el viraje estratégico de las grandes multinacionales hacia la prenda terminada importada dinamitaron su capacidad instalada.

La planta de San Martín opera actualmente a apenas un 20% de su capacidad. Cifras oficiales que constan en el concurso revelan que a finales de 2024 la fábrica mantenía un ritmo promedio superior a las 315 toneladas mensuales de tejido terminado. En los últimos meses ese número decayó hasta rozar apenas las 115 toneladas.

Con la apertura del concurso, la Justicia fijó a la tejeduría un plazo legal de verificación de créditos que se extenderá de manera formal hasta julio de 2027. Se trata de un paraguas que le permitirá renegociar plazos antes de la liquidación, pero que en el corto plazo no resuelve el ahogo diario.

"El problema no es que se perdió eficiencia: es que las marcas que contrataban a las empresas para fabricar acá te dicen abiertamente que prefieren traer el contenedor cerrado del exterior porque les da más margen y no tienen riesgo de estructura local", comentó a iProfesional una fuente del sector textil.

"A una fábrica del porte de Amesud le bajás el volumen a la mitad y los costos fijos de energía, mantenimiento y sueldos te comen vivo en dos meses", completó.

Suspensiones en puerta y la deuda bancaria

Frente a esta parálisis, la empresa podría retornar con las suspensiones rotativas de personal. Vale mencionar que en solo dos años, la empresa redujo su plantilla de personal en más del 50%: pasó de 389 empleados en enero de 2024 a una dotación actual de 173 trabajadores.

Según trascendió, dentro del rojo de $12.156 millones que la firma busca congelar bajo el paraguas de la Ley de Concursos y Quiebras, hay un capítulo que genera fuerte preocupación en los pasillos del sistema financiero: las abultadas deudas con la banca oficial.

Así, Amesud acumula una deuda del orden de los $1.100 millones, concentrada en su mayoría entre el Banco Nación y el Banco Provincia.

Dichos compromisos corresponden a créditos de inversión productiva tomados en períodos anteriores para incorporar maquinaria textil italiana y alemana de alta precisión, además de la adecuación de procesos bajo estándares ambientales exigidos por licenciatarias de primer nivel.

Con la demanda destruida, esa infraestructura de punta se encuentra prácticamente apagada en los galpones.

"Amesud era la pyme modelo dentro del sector: tomaba crédito para equipamiento, invertía en tecnología y cumplía con todas las certificaciones exigidas por Nike o Adidas. Que un jugador de este calibre haya terminado en concurso le prende luces rojas inmediatas a los bancos, que ahora tienen que ver cómo reestructuran esa deuda", señalaron fuentes del sector financiero.

En el sector textil afirman, además, que la empresa posee "un pasivo laboral de 372 millones de pesos" derivado del achique de personal que la empresa ejecutó en los últimos dos años.

El factor importador y el impacto en cadena

Muy cerca de la compañía, que sigue encabezada por David Kim, apuntan las fichas al impacto directo que generó la apertura del comercio exterior y la consolidación de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu. Aseguran que estas dinámicas cambiaron drásticamente el comportamiento de compra del consumidor y la estrategia de abastecimiento del retail.

Las marcas de indumentaria urbana y deportiva que antes traccionaban la compra masiva de tejido nacional para confeccionar en talleres locales giran a ritmo acelerado hacia la importación de prendas finalizadas desde mercados asiáticos.

La situación se alinea con la radiografía general de la actividad: relevamientos de la Fundación Pro Tejer confirman que al menos 7 de cada 10 máquinas textiles en la Argentina permanecen apagadas, con niveles de capacidad ociosa sin precedentes en ese nicho industrial.

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