BGH reactivó una planta clave en el Sur y volvieron 600 empleados, pero temen ola de despidos
Afectadas por una merma en el consumo derivada de la pérdida de poder adquisitivo, y una oleada de productos importados que no dejó de incrementarse en el último semestre, las tecnológicas que integran el bloque de la industria nacional buscan hacer pie en un mercado por demás complejo y apuntan a recuperar su protagonismo de mercado. En esa línea, la batalla por la continuidad productiva sigue sumando capítulos en la Patagonia y nombres de peso procuran adaptarse al nuevo contexto comercial con una apuesta renovada por la fabricación local. A tono con esto, y tras el freno productivo que puso en jaque a cerca de 1.000 trabajadores entre puestos directos e indirectos, BGH puso en marcha nuevamente sus líneas de montaje en Río Grande, Tierra del Fuego.
La reanudación de las actividades se concretó al finalizar el esquema de suspensiones acordado con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). El movimiento significó el regreso inmediato a planta de un contingente de 600 operarios, quienes integran la planta permanente de la firma y permanecieron semanas en sus hogares aunque cobrando la totalidad de sus salarios.
Claro que este regreso no está exento de complicaciones. Pese al reinicio operativo, en el seno del gremio y la planta persisten las alarmas por un eventual proceso de reducción de personal que, según estimaciones que circulan en el sector, podría impactar en cerca de un centenar de trabajadores de forma escalonada.
El foco inmediato de preocupación está puesto en un grupo concreto: más de 40 operarios que actualmente se encuentran bajo cobertura de la ART. Entre los delegados circula la versión de que la compañía evaluaría no darles continuidad una vez finalizados sus tratamientos médicos y administrativos. A esa nómina se sumarían eventuales desvinculaciones adicionales.
El panorama se inscribe en la drástica reestructuración que la firma viene encarando desde comienzos de año. Para intentar capear la caída en las ventas, BGH aplicó la baja de contratos temporarios, programas de retiros voluntarios y el despido de personal fuera de convenio, en un proceso donde decenas de empleados ya quedaron en el camino antes de esta reapertura.
"El reinicio de la planta sirve para cumplir con compromisos de stock y entregas comerciales pendientes, pero la demanda interna no reacciona", reconoció a iProfesional una fuente de la industria electrónica con presencia en la isla. "Hoy por hoy, producir a capacidad plena sin mercado que absorba los productos tecnológicos es acumular costo financiero en depósitos", añadió.
La vuelta de BGH y su impacto en el empleo
La crisis que atraviesa BGH no representa un hecho aislado dentro del polo fueguino, sino el reflejo de un mapa industrial golpeado por la recesión. La combinación de una caída drástica en el consumo masivo, el encarecimiento del crédito para la compra de electrodomésticos, y el paulatino incremento en la importación de productos terminados dinamitó el volumen operativo de las principales firmas locales.
A esto se le suma la constante incertidumbre respecto de potenciales cambios que impulsaría el Gobierno nacional sobre el régimen de promoción industrial que rige para Tierra del Fuego.
El parate de la actividad se había iniciado el pasado 1° de julio y se extendió hasta este tramo del mismo mes. El esquema pactado entre BGH y la UOM permitió a la empresa frenar la acumulación de stock de televisores y aires acondicionados sin romper el vínculo laboral.
Otras firmas emblemáticas del parque industrial de Río Grande y Ushuaia transitan sendas operativas idénticas. Ajustes de turnos, esquemas de vacaciones anticipadas y paralización de líneas enteras forman parte del paisaje cotidiano en el sur del país. La pérdida de poder adquisitivo golpeó directo a la comercialización de acondicionadores de aire, televisores y celulares, los pilares históricos de la facturación fueguina.
En el mercado minorista, las ventas de línea blanca y electrónica de consumo registran caídas interanuales superiores al 20 por ciento. Frente a ese número, sostener dotaciones sobredimensionadas resulta complejo para los números de cualquier balance. Los costos fijos en dólares y la logística desde y hacia el continente presionan los márgenes operativos en un contexto de precios congelados por la recesión.
Qué pasará con los contratos laborales en BGH
El escenario laboral para la segunda mitad del año se mantendrá bajo tensión. Las conversaciones informales entre los delegados gremiales y los representantes de BGH no lograron desactivar la preocupación por la inminente sangría de puestos.
La UOM sigue de cerca la situación y la probabilidad de conflicto, pero el margen de maniobra se reduce frente a la realidad de los números de producción.
Para los operarios en tratamiento médico bajo el paraguas de la ART, el panorama es de extrema fragilidad. El vencimiento de los plazos de cobertura se transformó en la cuenta regresiva hacia una potencial pérdida del empleo.
El trasfondo político tampoco ayuda. Las constantes revisiones normativas sobre las exenciones impositivas de Tierra del Fuego congelaron nuevos planes de inversión. Ningún grupo económico está dispuesto a desembolsar capital sin certezas a largo plazo sobre los aranceles y la protección del mercado local frente a la mercadería importada.
En este marco, BGH busca equilibrar la continuidad operativa con la reducción de sus costos fijos, mientras la UOM intenta evitar que la reapertura de la planta derive en un esquema de despidos por goteo.