La mayor avícola del país atraviesa una crisis sin precedentes y paraliza plantas durante agosto
Granja Tres Arroyos, una de las empresas más importantes de la industria avícola argentina, atraviesa el momento más delicado de su historia reciente. La firma decidió paralizar durante agosto la actividad en algunas de sus plantas.
Al mismo tiempo, enfrenta un fuerte deterioro financiero, salarios adeudados, un pasivo estimado en u$s350 millones y un procedimiento preventivo de crisis que mantiene en vilo a trabajadores, proveedores y a buena parte de la cadena productiva.
La decisión más reciente alcanzó a la planta de Pilar, donde alrededor de 150 empleados fueron notificados de que la actividad permanecerá suspendida entre el 3 y el 30 de agosto, sin tareas operativas ni de faena durante ese período.
La medida representa un nuevo capítulo de una crisis que ya había obligado a la empresa a reducir su producción en distintos establecimientos y que ahora vuelve a encender las alarmas sobre el futuro de una de las compañías más relevantes del mercado avícola nacional.
Qué decidió Granja Tres Arroyos y qué plantas ya están afectadas
La suspensión de actividades en la planta de Pilar fue comunicada formalmente a los trabajadores mediante una notificación interna en la que la empresa informó que durante agosto no habrá actividad operativa ni tareas de faena.
Sin embargo, el conflicto no comenzó ahora. Durante los últimos meses la compañía ya había implementado distintas medidas para reducir costos y adecuar su nivel de producción frente a la compleja situación financiera que atraviesa.
Uno de los antecedentes más relevantes ocurrió en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, donde la empresa resolvió cerrar su planta por tiempo indeterminado luego de que la faena diaria descendiera de aproximadamente 700.000 pollos a 200.000.
La reducción también alcanzó a la planta ubicada en Esteban Echeverría, donde el volumen diario pasó de 110.000 aves a unas 80.000.
Mientras tanto, trabajadores de establecimientos ubicados en Brandsen, San Antonio de Areco, Capitán Sarmiento y Pergamino siguen con preocupación la evolución del conflicto, ante el temor de que la crisis también termine afectando sus puestos de trabajo.
Por qué la empresa llegó a esta situación
El deterioro económico de Granja Tres Arroyos no responde a un único factor. La compañía arrastra desde hace varios meses una combinación de dificultades financieras, caída en la actividad y un elevado nivel de endeudamiento.
Entre los principales problemas aparecen:
- Un pasivo estimado en u$s350 millones
- Reducción de la producción en distintas plantas
- Caída en el nivel de actividad
Representantes sindicales sostienen además que el incremento de las importaciones de pollo provenientes de Brasil agravó el escenario para la industria local.
Esa es la posición expresada por los gremios que participan del conflicto, mientras la empresa busca reordenar sus operaciones y negociar alternativas para sostener su funcionamiento.
Salarios adeudados y trabajadores en una situación cada vez más compleja
La crisis también impactó directamente sobre los empleados. Según denunciaron trabajadores y representantes gremiales, muchos todavía no cobraron completamente los salarios correspondientes a junio y julio, ni tampoco el aguinaldo.
La situación se volvió aún más complicada porque recién durante los últimos días varios empleados terminaron de percibir los haberes de mayo, que fueron abonados en hasta diez cuotas.
Ese escenario obligó a numerosas familias a buscar ingresos adicionales mediante trabajos temporarios, recurrir a préstamos o postergar gastos cotidianos para afrontar sus obligaciones.
En la planta de la ex Cresta Roja, ubicada en Esteban Echeverría y operada por la firma Wade, subsidiaria de Granja Tres Arroyos, los trabajadores también denunciaron vacaciones forzadas y crecientes dificultades económicas derivadas de la falta de regularidad en el pago de los salarios.
Qué puede pasar con Granja Tres Arroyos durante los próximos meses
Por ahora, el futuro de la empresa dependerá de varios frentes que avanzan de manera paralela. Por un lado, deberá intentar estabilizar su situación financiera y encontrar una salida para su elevado nivel de endeudamiento.
Al mismo tiempo, continuará la negociación dentro del Procedimiento Preventivo de Crisis, donde se buscarán alternativas para sostener la actividad y preservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo.
También será clave la evolución del mercado avícola, la recuperación de los niveles de producción y el resultado de las conversaciones entre la empresa, los sindicatos y las autoridades laborales.
Mientras tanto, cientos de trabajadores permanecen pendientes de una resolución que permita normalizar el funcionamiento de las plantas y recuperar la regularidad en el pago de sus salarios.
La evolución del conflicto durante agosto será determinante para conocer si Granja Tres Arroyos logra revertir la crisis o si deberá profundizar las medidas de ajuste que ya comenzaron a impactar sobre una de las empresas más importantes del sector avícola argentino.