Histórica textil que produce para Zara y Puma despidió a decenas de operarios y les avisó por WhatsApp
El duro contexto que atraviesa el sector textil, impactado de lleno por la apertura indiscriminada de las importaciones, las bajas ventas y el incremento de los costos operativos, sigue cobrándose empleos. En línea con el pésimo momento que atraviesan Texilo, Dass, Amesud y Textilana, la dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, entre otras firmas, una firma clave del segmento acaba de aplicar despidos generalizados y su continuidad se mantiene en entredicho. Se trata de la empresa Sabri, una textil con décadas de operación en Catamarca y que confecciona para marcas internacionales como Zara y Puma. La firma ejecutó una ola de despidos masivos que alcanzó a 80 trabajadores en su planta en Recreo, que en su mejor momento llegó a dar sustento a más de 350 familias locales.
A la par de las decenas de puestos de trabajo recortados, la forma en que se comunicó las cesantías disparó el malestar social en esa zona del país. Ocurre que la cúpula de Sabri notificó los despidos vía mensajes de Whatsapp en lugar de apelar a telegramas formales u otras opciones.
Fundada en 1984 por Juan Carlos Brieva tras trasladar sus operaciones desde Buenos Aires a Recreo bajo regímenes de promoción industrial, Sabri se consolidó como una de las principales fábricas del rubro en el país.
La empresa produce telares industriales, ropa de trabajo e indumentaria urbana. Fuentes del sector afirman que el recorte responde a un "estrangulamiento" de los márgenes comerciales por la caída de los pedidos de las grandes cadenas comerciales.
La caída de otra textil del interior
Sabri opera como proveedor estratégico para la española Zara (Inditex) y la alemana Puma, etiquetas que canalizan buena parte de su oferta de ropa urbana y deportiva en la producción que realizan plantas locales.
Al margen de los despidos, los ahora exempleados de la firma venían denunciando malas condiciones de trabajo y problemas con el cobro de salarios y horas extras.
"Trabajamos bajo metas de producción exorbitantes y en condiciones deplorables", expresaron delegados y cesanteados tras las notificaciones virtuales.
El uso del Whatsapp como canal oficial encendió la indignación y activó la alerta sindical. Ligado a esto, los abogados de los cesanteados afirmaron recientemente que "el mecanismo informal busca eludir la vía legal del telegrama preaviso para ganar aire contable".
La planta en Recreo ya venía operando con rotación forzada, adelanto de vacaciones y parates técnicos por la acumulación de sobrestock en distribuidores mayoristas de Capital Federal.
La posición de la empresa que efectuó los despidos
Frente a la catarata de denuncias y los rumores de quiebra, la conducción de la empresa rompió el silencio mediante un comunicado firmado por Martín Brieva, representante del directorio de Sabri.
Desde la cúpula negaron que la firma evalúe la clausura definitiva. "Queremos ser claros: el cierre no es hoy una decisión adoptada ni el objetivo que persigue esta empresa", aseguró la empresa, que además calificó a las cesantías de "medidas de reorganización profundamente dolorosas".
La empresa adjudicó el colapso a un combo macroeconómico que arrastra desde hace dos años: el ingreso masivo de indumentaria importada de China, Brasil e Indonesia, la elevada presión tributaria y financiera, el freno del consumo y la desaparición de los proveedores nacionales de hilado. Esto obligó a discontinuar su sector de telares, histórico sostén económico del establecimiento.
Asimismo, Sabri apuntó contra los extensos plazos de cobro de la cadena comercial, que van de 30 a 90 días, lo cual generó una asfixia de liquidez irreparable para afrontar insumos, salarios y cargas sociales.
Un sector en rojo: los números duros del colapso textil
Lo que ocurre en Catamarca refleja la radiografía de un derrumbe sectorial con alcance a todo el país. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada en la industria textil cayó a niveles críticos, posicionándose por debajo del 45% a nivel general, con el tejido y la confección operando a tan solo el 38% de su potencial.
El balance de la Fundación Pro Tejer y la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI) pone en números la gravedad del cuadro: la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró una caída acumulada en ventas minoristas de indumentaria superior al 18% interanual. Esta contracción se tradujo en un derrumbe de la confección del 28,5% interanual y la pérdida de más de 10.000 puestos de trabajo directos e indirectos en el país.
A la caída de las ventas se suma el frente externo. Datos de la Cámara de Importadores y de la Dirección General de Aduanas reflejan un incremento en el ingreso de prendas terminadas e hilos sintéticos importados, con subas en volumen superiores al 35% respecto de ejercicios anteriores. Semejan caudal asfixia los precios de la confección nacional.
En Recreo, la incertidumbre es absoluta entre quienes aún conservan sus puestos. Temen que los 80 despidos sean apenas la primera fase de una reestructuración más agresiva, mientras los cesanteados aguardan que el Ministerio de Trabajo provincial convoque a una audiencia de conciliación obligatoria.