El Gobierno blanquea un rojo de $127.700 millones en Río Turbio y sale a buscar inversores
Mientras el Gobierno de Javier Milei avanza con la reestructuración de las empresas públicas, el Ministerio de Economía aprobó el Plan de Acción y Presupuesto 2026 de Yacimiento Carbonífero de Río Turbio (YCRT) que fue publicado en el Boletín Oficial de este miércoles 5 de enero.
Se trata de un documento que expone sin rodeos la delicada situación financiera de la sociedad estatal, pero que también revela la estrategia diseñada para intentar convertirla en una empresa con mayor perfil exportador y menor dependencia del Tesoro.
La norma, firmada por el ministro Luis Caputo, proyecta que YCRT registrará durante este año una pérdida operativa de $127.761 millones, una cifra que vuelve a poner en evidencia el peso que representa la empresa para las cuentas públicas.
El presupuesto estima además ingresos de operación por apenas $342.598 millones, mientras que los gastos de operación alcanzarán los $128.104 millones.
La diferencia explica el rojo operativo superior a los $127.700 millones que deberá afrontar el Estado.
Sin embargo, el mismo documento muestra otra realidad contable.
Gracias a las transferencias corrientes previstas por el Tesoro Nacional, Economía calcula un resultado económico positivo de $7.238 millones y un superávit financiero de $7.638 millones. Esta fotografía sobre los números de la sociedad confirma que el funcionamiento de YCRT continúa dependiendo casi exclusivamente del financiamiento estatal.
Una empresa en profunda transformación
Más allá de las cifras, el presupuesto ofrece un diagnóstico sobre el presente de uno de los activos industriales más emblemáticos del Estado argentino.
Yacimiento Carbonífero de Río Turbio (YCRT) es la empresa estatal que explota uno de los mayores yacimientos de carbón mineral de la Argentina, ubicado en la Cuenca Carbonífera de Santa Cruz, cerca de la frontera con Chile.
El complejo no se limita a la extracción del mineral sino que también administra una planta de depuración; un ramal ferroviario de 277 kilómetros que une la mina con el puerto de Punta Loyola; las terminales ferroportuarias de Punta Loyola y Río Gallegos y una usina de 21 MW que abastece parte de sus operaciones.
Además, durante años fue el soporte del proyecto de la Central Termoeléctrica Río Turbio de 240 MW, concebida para generar electricidad a partir del carbón extraído en la propia mina.
Desde hace décadas, YCRT es considerada una empresa estratégica por su peso económico en la Cuenca Carbonífera, donde sostiene miles de empleos directos e indirectos, y por el valor de sus reservas de carbón.
Sin embargo, también es una de las empresas públicas que más asistencia financiera recibió del Estado nacional debido a sus recurrentes déficits operativos.
Un proceso de transformación que no terminó
En este caso, el propio Plan de Acción reconoce que "la empresa continúa en plena transformación administrativa y jurídica", un proceso iniciado tras la entrada en vigencia del Decreto 115/2025, que redefinió el futuro institucional de YCRT y abrió una nueva etapa de reorganización.
La resolución sostiene que esa transformación todavía no concluyó y que continuará durante este 2026, mientras se implementan los cambios previstos por el Gobierno.
El documento oficial plantea el objetivo explícito de reducir costos, profesionalizar la gestión, incorporar inversiones y mejorar la productividad para que la empresa pueda incrementar sus ingresos genuinos.
Incluso, en el capítulo dedicado a la rentabilidad, el plan admite que el objetivo consiste en "seguir reduciendo costos operativos innecesarios y aumentar inversiones en equipamiento, herramientas, maquinaria e insumos, con base en la reestructuración, la nómina y la búsqueda de inversiones privadas".
Esa última definición confirma que la administración nacional pretende incorporar capital privado para potenciar el desarrollo del complejo carbonífero.
Cómo es hoy la situación del complejo
El documento también ofrece una radiografía detallada del estado operativo de YCRT en donde actualmente permanecen operativas todas las unidades productivas del complejo como son la mina de Río Turbio, la planta depuradora, la usina de 21 MW, el ferrocarril y las terminales ferroportuarias de Punta Loyola y Río Gallegos.
Todas esas instalaciones se encuentran orientadas principalmente a la producción de carbón fino para exportación, que constituye hoy el principal negocio de la empresa.
Según el Plan de Acción, la explotación minera mantiene una producción promedio de 900 toneladas diarias, que luego pasan por la planta de depuración antes de ser transportadas por el ferrocarril hasta el puerto de Punta Loyola.
El ramal ferroviario dispone actualmente de dos locomotoras operativas, capaces de trasladar alrededor de 600 toneladas por viaje a lo largo de 277 kilómetros, recorrido que demanda entre diez y doce horas.
La resolución agrega que el puerto mantiene operativos sus sistemas de carga y descarga, condición que garantiza la capacidad exportadora del carbón producido en la mina.
Un panorama dispar en el área energética
En el caso de la usina de 21 MW, continúa funcionando y genera entre 4 y 5 MW destinados a abastecer las necesidades de la mina, los talleres y la planta de procesamiento, además de vender el excedente a Servicios Públicos Sociedad del Estado, la empresa provincial de energía.
Muy distinta es la situación de la Central Termoeléctrica Río Turbio (CTRT) en donde se admite que la usina de 240 MW permanece inactiva desde diciembre de 2023.
Economía reconoce que allí "sólo se realizan mantenimientos preventivos para asegurar su operatividad futura", una frase que deja abierta la posibilidad de reactivarla, aunque sin fijar plazos ni inversiones concretas.
La continuidad de esa central aparece como uno de los principales interrogantes del futuro de YCRT y también como uno de los proyectos energéticos inconclusos más costosos de las últimas décadas en la Argentina.
Duplicar producción y exportar carbón
En el documento también se revela cuál será la estrategia oficial para intentar revertir décadas de pérdidas ya que la hoja de ruta aprobada por Economía no se limita a sostener la actividad de la mina.
El objetivo declarado es incrementar la producción, ampliar la presencia en los mercados internacionales, incorporar inversiones privadas y mejorar la logística para aumentar el volumen exportable.
Uno de los datos más relevantes del documento es que el Gobierno considera que el complejo ya cuenta con capacidad para producir 300.000 toneladas anuales de carbón fino de exportación.
Textualmente, el plan sostiene que "el estado operativo actual de los bienes e insumos necesarios para las labores mineras puede garantizar una producción de trescientas mil toneladas (300.000 tn) anuales de carbón fino de exportación".
La resolución asegura además que los estudios realizados durante el último año permitieron mejorar las perspectivas productivas.
Según el documento, "la reciente contratación de especialistas para certificar reservas de la empresa y realizar estudios de geomecánica de mina ha generado mejoras técnicas y operativas que permiten aumentar la performance productiva". Como consecuencia, Economía afirma que la producción "puede llegar a 600.000 toneladas anuales de carbón", si se mejoran las inversiones operativas y se optimizan las condiciones de las unidades productivas de la empresa.
En otras palabras, el Gobierno proyecta duplicar la producción, aunque condiciona ese salto a la incorporación de nuevas inversiones y a la modernización del complejo.
La búsqueda de inversores privados
Uno de los capítulos más llamativos del Plan de Acción es el referido al transporte ferroviario ya que por primera vez, un presupuesto de YCRT reconoce expresamente conversaciones con inversores privados para ampliar la capacidad logística del complejo.
La resolución señala que "se han realizado consultas con inversores privados para adquirir vagones de menor peso y sumar una locomotora al ramal ferroviario".
La finalidad de esa inversión es aumentar significativamente la capacidad de transporte.
Actualmente el tren moviliza alrededor de 600 toneladas por viaje, pero el objetivo oficial es alcanzar 1.000 toneladas diarias de carbón hacia Punta Loyola.
Ese incremento resulta clave para acompañar el crecimiento de la producción previsto por la empresa.
El documento también recuerda que el puerto de Punta Loyola es administrado de manera conjunta con Compañía General de Combustibles (CGC S.A.), uno de los principales jugadores del sector energético argentino, una sociedad que el Gobierno considera estratégica para potenciar la salida exportadora del carbón santacruceño.
La estrategia comercial ocupa un lugar central
En el documento, Economía reconoce que el negocio local tiene un margen de crecimiento muy limitado.
Para este año, YCRT proyecta comercializar en el mercado interno apenas 2.500 toneladas anuales de carbón grueso y fino, con ingresos estimados en $150 millones.
Por eso, se expone que el verdadero foco está puesto en las ventas al exterior y se recuerda que durante el 2025 la empresa reorganizó completamente su área comercial.
El documento destaca que "la empresa reorganizó el área de comercialización con un equipo técnico especializado", una decisión que permitió concretar el primer contrato de relevancia de esta nueva etapa.
Se trata de un acuerdo para exportar 60.000 toneladas de carbón fino a Brasil, considerado por el Gobierno como el punto de partida para reconstruir la presencia internacional de YCRT.
Pero Brasil no sería el único destino en evaluación ya que el Plan de Acción revela que existen empresas interesadas de Colombia, Guatemala, España y Suiza, que ya firmaron Acuerdos de Confidencialidad y Cartas de Intención de compra con la compañía estatal.
Aunque esos documentos todavía no equivalen a contratos firmes, representan un avance en la estrategia oficial para diversificar mercados y reducir la dependencia de un único comprador.
El otro negocio: vender energía
Además del carbón, YCRT pretende fortalecer otra fuente de ingresos ya que continuará comercializando el excedente de electricidad generado por la usina de 21 MW.
Actualmente esa central produce entre 4 y 5 MW, destinados principalmente a abastecer las operaciones internas de la mina, la planta depuradora y los talleres.
La energía sobrante se vende a Servicios Públicos Sociedad del Estado, la empresa eléctrica de Santa Cruz.
Según la resolución, esa actividad ya permitió generar ingresos cercanos a los $50 millones, aunque el propio presupuesto sostiene que podrían incrementarse mediante inversiones en equipamiento e insumos críticos.
Es decir, el futuro de YCRT no dependerá exclusivamente de extraer más carbón sino que también buscará transformar al complejo en un proveedor de energía y en un exportador con presencia sostenida en mercados internacionales, apoyándose en inversiones privadas para modernizar una infraestructura que durante años operó muy por debajo de su potencial.
Subsidios, usina inconclusa y el desafío de reinventarse
La historia de Yacimiento Carbonífero de Río Turbio ayuda a entender por qué cada definición sobre su futuro trasciende el ámbito de una empresa pública.
El complejo carbonífero es uno de los principales yacimientos de carbón mineral de la Argentina y durante décadas fue considerado un activo estratégico para diversificar la matriz energética del país, sostener miles de puestos de trabajo en la Cuenca Carbonífera y abastecer de combustible a una central termoeléctrica diseñada para generar energía a partir del carbón extraído en la propia mina.
Sin embargo, ese objetivo nunca terminó de consolidarse y a lo largo de los últimos años, YCRT recibió sucesivas asistencias financieras del Estado para sostener su funcionamiento, afrontar salarios, mantener la infraestructura y financiar inversiones.
Paralelamente, distintos gobiernos impulsaron planes de reactivación, modernización e incluso alternativas de participación privada, aunque ninguno logró revertir de manera definitiva el déficit estructural de la empresa.
Uno de los mayores símbolos de esa historia es la Central Termoeléctrica Río Turbio (CTRT), una obra concebida para generar 240 MW de electricidad a partir del carbón de la mina.
El proyecto demandó una fuerte inversión pública, pero nunca alcanzó un funcionamiento estable y, según reconoce ahora el propio presupuesto aprobado por Economía, permanece inactiva desde diciembre de 2023, con tareas limitadas al mantenimiento preventivo para preservar sus instalaciones.
Un cambio de estrategia
El presupuesto 2026 muestra que la administración de Javier Milei intenta imprimir un cambio de rumbo.
La lógica ya no pasa únicamente por sostener el funcionamiento del complejo con transferencias del Tesoro.
El documento insiste en la necesidad de reducir costos, profesionalizar la gestión, incrementar la productividad y atraer inversiones que permitan aumentar la producción y las exportaciones.
En ese sentido, el Plan de Acción pone el foco en la certificación de reservas, la incorporación de tecnología, la mejora de la infraestructura ferroviaria, la ampliación de la capacidad logística del puerto de Punta Loyola y el fortalecimiento del área comercial para abrir nuevos mercados internacionales.
La hoja de ruta oficial busca que YCRT deje de ser vista exclusivamente como una empresa dependiente de subsidios y pase a funcionar como un complejo minero con capacidad para generar divisas a través de la exportación de carbón y de la venta de energía.
El Gobierno proyecta una empresa capaz de producir hasta 600.000 toneladas anuales de carbón, incorporar nuevas locomotoras y vagones, transportar 1.000 toneladas diarias hacia Punta Loyola, ampliar las exportaciones más allá de Brasil y sumar clientes en mercados como Colombia, Guatemala, España y Suiza.
También apuesta a que las inversiones privadas permitan modernizar instalaciones que hoy muestran distintos niveles de obsolescencia y recuperar capacidad operativa en un complejo que integra mina, planta de depuración, ferrocarril, puerto y generación eléctrica.
Pero las cifras del propio presupuesto reflejan la magnitud del desafío ya que, mientras esa transformación intenta ponerse en marcha, YCRT seguirá operando con una pérdida operativa superior a los $127.700 millones, una de las más elevadas entre las empresas públicas nacionales.