Aerolíneas Argentinas dejó atrás 17 años de pérdidas millonarias y se aleja la privatización
Puntos importantes
Aerolíneas Argentinas acaba de cerrar uno de los capítulos más importantes desde que volvió a manos del Estado en 2008.
La asamblea de accionistas aprobó el balance correspondiente a 2025 y confirmó que la empresa no solo obtuvo una ganancia neta de $238.000 millones, sino que además recuperó el patrimonio neto positivo, una situación que no registraba desde hace más de 17 años.
Como consecuencia de esos resultados, la línea aérea deberá pagar por primera vez en su historia el Impuesto a las Ganancias, con un desembolso estimado en unos $6.000 millones.
Más allá de los números, el dato tiene una fuerte carga política y económica ya que Aerolíneas fue durante años uno de los principales símbolos del debate sobre las empresas públicas.
Desde su reestatización acumuló déficits operativos, recibió miles de millones de dólares en transferencias del Tesoro y se convirtió en un caso recurrente de discusión sobre el costo fiscal que implicaba sostener la conectividad aérea del país.
Un escenario que comenzó a modificarse para Aerolíneas Argentinas
Sin embargo, el balance anual aprobado durante esta jornada muestra un patrimonio neto positivo de $18.000 millones; un superávit operativo (EBIT) de u$s120,7 millones y una reducción del 52% de la deuda bancaria y financiera, que cayó hasta u$s170,5 millones.
Además, la empresa destacó que durante todo 2025 no necesitó aportes del Tesoro Nacional para financiar su operación, otro hecho inédito desde la estatización.
Más allá de los números, el resultado llega en un contexto de fuerte transformación del mercado aerocomercial argentino.
Mientras el Gobierno avanzó con la desregulación del sector y promovió una mayor competencia entre compañías, 2025 terminó siendo el año con mayor cantidad de pasajeros de la historia del país, impulsado por la expansión del tráfico doméstico e internacional.
Por eso, para la administración del presidente Javier Milei, el balance también representa un respaldo a la estrategia aplicada sobre las empresas estatales.
Durante los últimos dos años, Aerolíneas implementó un agresivo programa de reducción de costos, reorganización operativa, revisión de rutas y saneamiento financiero que permitió revertir una tendencia que parecía estructural.
Si ese cambio será suficiente para sostener la rentabilidad en los próximos años o incluso reabrir el debate sobre una eventual privatización será una discusión que recién comienza.
De los subsidios millonarios al equilibrio financiero
Por otra parte, el balance aprobado por los accionistas permite dimensionar el cambio que atravesó Aerolíneas Argentinas en los últimos dos años.
La propia compañía recordó que entre 2008 y 2023 registró una pérdida operativa promedio de u$s400 millones anuales, período en el que recibió más de u$s8.000 millones en transferencias directas del Estado Nacional para sostener su funcionamiento.
Ese esquema comenzó a modificarse durante 2024 y terminó de consolidarse en 2025.
Según los estados contables informados, la empresa volvió a obtener ganancias, recuperó el patrimonio neto positivo y logró financiar su operación sin asistencia del Tesoro.
En términos contables, ese cambio implica que los activos de la compañía volvieron a superar a sus pasivos, una condición básica para fortalecer su situación patrimonial y acceder a mejores condiciones de financiamiento en el futuro.
Otro indicador que muestra la mejora es el resultado operativo
En este sentido, Aerolíneas informó un EBIT positivo de u$s120,7 millones, es decir, ganancias provenientes de la actividad antes del impacto de intereses e impuestos.
Para los analistas del sector, este indicador es uno de los más utilizados para medir la capacidad de una empresa de generar recursos con su negocio principal, independientemente de factores financieros extraordinarios.
A ese resultado se sumó una importante reducción del endeudamiento.
La deuda bancaria y financiera cayó 52% durante el ejercicio, hasta ubicarse en u$s170,5 millones, reflejando una estrategia orientada a disminuir el peso de los pasivos y mejorar la solidez del balance.
El significado de volver a pagar Ganancias
Uno de los datos más llamativos del balance es que Aerolíneas Argentinas deberá pagar alrededor de $6.000 millones en concepto de Impuesto a las Ganancias, un hecho inédito desde la creación de la empresa.
El tributo no solo refleja que la compañía obtuvo utilidades imponibles, sino que también simboliza el cambio de una empresa históricamente asistida por el Estado a otra que vuelve a convertirse en contribuyente.
Sin embargo, el verdadero desafío no será mostrar un buen resultado en un solo ejercicio sino sostenerlo en el tiempo.
La industria aerocomercial es una de las más expuestas a la volatilidad del precio del combustible, la evolución del tipo de cambio, la demanda turística y los costos laborales.
Mantener el equilibrio financiero exigirá que la empresa continúe mejorando su productividad y preserve la disciplina de costos que permitió revertir años de déficits estructurales.
En ese escenario, el balance 2025 aparece como un punto de inflexión más que como un objetivo cumplido.
La recuperación patrimonial, la reducción de deuda y el regreso al pago de impuestos representan señales positivas, pero deberán consolidarse en los próximos ejercicios para demostrar que el cambio dejó de ser coyuntural y pasó a formar parte de una nueva etapa para la aerolínea de bandera.
El desafío de sostener los números sin ayuda
Con el balance aprobado, Aerolíneas Argentinas entra en una nueva etapa.
La empresa aseguró que durante 2026 tampoco prevé solicitar fondos del Tesoro Nacional, una definición que buscará consolidar el cambio iniciado en los últimos dos ejercicios y demostrar que el equilibrio financiero puede mantenerse en el tiempo.
En paralelo, la compañía puso en marcha un ambicioso plan de renovación de flota que contempla la incorporación de 20 aeronaves de nueva generación, entre ellas seis Airbus A330neo, destinados principalmente a los vuelos de largo alcance, y 14 Boeing 737 MAX 8 y MAX 10, que reforzarán las operaciones de cabotaje y regionales.
Se trata de aviones con menor consumo de combustible, menores costos de mantenimiento y mayor autonomía, un aspecto clave para mejorar la competitividad en una industria donde el combustible representa uno de los principales costos operativos.
Los resultados operativos también muestran la dimensión que conserva la empresa.
Durante 2025 realizó un promedio de 300 vuelos diarios, transportó más de 12,78 millones de pasajeros, alcanzó un factor de ocupación del 83% y registró un índice de cumplimiento de vuelos del 99,4%, uno de los indicadores que la conducción utiliza para sostener que la mejora financiera estuvo acompañada por un buen desempeño operativo.
El balance reabre el debate sobre el futuro de la empresa
La mejora de las cuentas también tiene una lectura política.
Aerolíneas Argentinas fue una de las empresas que el Gobierno de Javier Milei incluyó originalmente en el paquete de privatizaciones anunciado al comienzo de la gestión.
Sin embargo, durante la negociación de la Ley Bases la compañía quedó excluida del listado definitivo y el Ejecutivo pasó a concentrarse en otro objetivo: ordenar las cuentas, reducir los costos operativos y terminar con la dependencia de los aportes del Tesoro.
En ese contexto, el balance de 2025 adquiere un valor adicional ya que una empresa con patrimonio neto positivo, ganancias, menor nivel de endeudamiento y sin asistencia del Estado presenta un escenario muy diferente al que mostraba pocos años atrás, cuando acumulaba pérdidas operativas y necesitaba transferencias millonarias para sostener su funcionamiento.
De todos modos, los resultados no significan que la privatización haya vuelto a la agenda oficial.
Hasta el momento el Gobierno no presentó un nuevo proyecto para desprenderse de Aerolíneas Argentinas y cualquier cambio en la estructura accionaria de la empresa requeriría una decisión política y un nuevo respaldo legislativo.
Lo que sí cambia es el punto de partida de esa discusión porque el saneamiento financiero mejora el valor de Aerolíneas Argentinas y fortalece la posición del Estado frente a cualquier alternativa futura, ya sea mantenerla bajo control público, avanzar con una apertura de capital o retomar un proceso de privatización.