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ALERTA

Abrir una franquicia de sándwiches de miga requiere una inversión desde u$s9.000

Ramallo Club tiene 26 locales y vuelve a apostar por las franquicias de sándwiches de miga con un precio especial para nuevos inversores
01/09/2026 - 15:22hs
Frente de un local Ramallo Club con una mano llena de sándwiches de miga asomando. Gentileza Ramallo Club

Puntos importantes

Checkbox Checked Ramallo Club relanza sus franquicias con inversión promocional desde u$s9.000 y busca 10 nuevos locales en CABA y GBA.
Checkbox Checked La cadena de sándwiches de miga, fundada en 1989, ofrece un modelo llave en mano para autoempleo sin experiencia previa.
Checkbox Checked El formato de locales chicos y la oferta ampliada a pastelería y pizzas buscan un recupero de inversión entre 12 y 24 meses.

Ramallo Club, la empresa familiar de sándwiches de miga que nació en 1989 y hoy tiene 26 locales, relanza su modelo de franquicias con una inversión promocional desde u$s9.000 y busca sumar 10 puntos de venta. La cadena, que durante años concentró buena parte de su negocio en un solo producto, también amplió la oferta con pastelería, picadas, pizzas, ensaladas, café y hasta una versión propia del sushi, aunque acá el arroz fue reemplazado por pan de miga.

Gustavo Ochoa, responsable de Proyectos de Ramallo Club y quien lidera la puesta en marcha de nuevos locales y franquicias, habló con iProfesional sobre los planes de expansión y también reconstruyó parte de una historia familiar que lleva varias décadas. La empresa está hoy en manos de la segunda generación, que prefiere mantenerse fuera de la exposición pública.

"Es una historia que viene de antes de Ramallo Club. Los abuelos de la familia llegaron a la Argentina desde Hungría y la entonces Checoslovaquia. Después de pasar por distintos países de América se instalaron primero en Buenos Aires y más tarde en Chaco, donde comenzaron a preparar tortas y servicios de lunch para casamientos y reuniones", cuenta Ochoa. La siguiente generación que aprendió el oficio, retomó el emprendimiento en Buenos Aires cuando se quedaron sin trabajo; la madre del actual dueño preparaba tortas en el horno de su casa y su padre salía a repartirlas. Después llegaron los sándwiches de migas, un producto "más sencillo y rentable".

El primer local abrió en Villa Luro bajo el nombre El Rincón de Luro. Más tarde la empresa se mudó a la calle Ramallo, en Núñez. "Primero fue Productos Ramallo y después la marca fue evolucionando hasta convertirse en Ramallo Club", relata Ochoa.

Hoy la marca tiene más de 40 variedades de sándwiches de miga y construyó buena parte de su negocio vendiendo volumen y compitiendo en precio sin resignar calidad ni cantidad de relleno, asegura el ejecutivo."Apuntamos a la venta en volumen y por eso buscamos tener un precio económico. Pero también le ponemos mucha mercadería al sándwich; a veces hasta nos dicen que podríamos poner un poco menos", cuenta Ochoa.

La expansión de la marca surgió como respuesta a la demanda de los propios clientes que empezaron a llegar desde distintos puntos de Buenos Aires. Algunos, cuenta Ochoa, recorrían largas distancias para llevarse mercadería para cumpleaños y reuniones. "La intención no era abrir muchos negocios, pero empezamos a ver que había gente que se movilizaba muchísimo para comprar y entendimos que había una oportunidad", explica.

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Ramallo Club busca abrir 10 nuevas franquicias en una primera etapa de expansión (Gentileza Ramallo Club)

Con los años, la compañía llegó a operar una veintena de sucursales propias. Después de la pandemia volvió a cambiar. Parte de esos locales se transformaron en franquicias y algunos quedaron en manos de quienes hasta entonces habían trabajado allí como empleados.

"Empezamos a buscar dueños directos, gente que tuviera interés y motivación para atender su propio local. A varios empleados les franquiciamos el negocio y se los dimos a pagar en cuotas. Notamos un cambio importante cuando pasaron de empleados a dueños", señala Ochoa.

Hoy Ramallo Club tiene seis locales propios y 20 franquicias; alrededor del 30% de estos últimos pertenece a exempleados. Ahora vuelve a salir a buscar socios, pero con un formato más chico, una oferta más amplia y una inversión de entrada pensada para sumar nuevos jugadores.

Cuánto cuesta abrir una franquicia de Ramallo Club

Ramallo Club busca crecer principalmente en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, sin alejarse demasiado de su planta de producción de Carapachay, provincia de Buenos Aires. Desde allí salen los productos hacia los locales, con entregas diarias o a demanda. La ubicación de cada nueva franquicia se analiza en función de la logística y también de la distancia con los puntos de venta que ya funcionan.

Según Ochoa, la fábrica produce actualmente unos 70.000 sándwiches de miga mensuales y tienen una capacidad instalada para llegar a 300.000. Con esa estructura, estima, podrían abastecer aproximadamente 90 locales.

El formato fue pensado para locales chicos. Ochoa explica que lo ideal son entre 40 y 50 metros cuadrados, aunque puede adaptarse desde unos 30 metros y ya existen unidades todavía más pequeñas. No necesita cocina ni salida de humos porque la mercadería llega lista desde la planta.

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La planta de Carapachay produce actualmente unos 70.000 sándwiches de miga por mes (Gentileza Ramallo Club)

"Al franquiciado le llevamos prácticamente todo listo y resuelto para que pueda dedicarse a la venta", explica Ochoa. Esa característica, agrega, también amplía las posibilidades a la hora de buscar una ubicación porque un comercio que antes tenía otro uso puede reconvertirse sin montar una cocina.

El costo habitual del formato llave en mano ronda los u$s12.000, según detalló Ochoa. No obstante, para esta nueva etapa, Ramallo Club lanzó un cupo inicial de 10 franquicias a u$s9.000. El paquete contempla freezer, heladera exhibidora, mostrador, marquesina, cartelería interior, tostadora, cafetera, computadora, comandera y sistema para operar el local. La mercadería inicial se calcula aparte y ronda los u$s7.000, aunque ese monto puede variar según el tamaño y el stock elegido.

No se exige experiencia previa en gastronomía. "La experiencia se la va a dar el día a día en la franquicia. Va a tener una capacitación y, después de la apertura, unos diez días aproximadamente de acompañamiento", señala Ochoa. La empresa también participa en la búsqueda del local y analiza comercialmente la zona antes de aprobar una ubicación.

El modelo apunta especialmente al autoempleo. Un local puede funcionar con el propio franquiciado y uno o dos colaboradores. Según detalló el responsable de expansión de Ramallo Club, cuando el dueño trabaja directamente en el negocio y evita incorporar un sueldo adicional, el recupero estimado puede comenzar alrededor de los 12 meses. Para un esquema con empleados, la proyección se estira a entre 18 y 24 meses, siempre sujeta al nivel de ventas y a la evolución del consumo.

Según los registros de la empresa, la facturación promedio anual por local suele rondar los u$s140.000, pero Ochoa reconoce que con la caída de consumo actual generalizada, hoy se ubica cerca de u$s110.000. La respuesta de la marca fue sumar más productos y ampliar la oferta.

El sándwich sigue siendo el corazón del negocio, pero ahora comparte espacio con productos pensados para resolver una comida o una juntada de último momento. Hay pizzas, picadas, encurtidos, ensaladas, pastelería y café. También apareció el "sushi de miga", pequeños rolls elaborados con pan y sabores tradicionales argentinos.

"Estamos abiertos a todas las zonas que sean comercialmente potables", dice Ochoa. La condición es que cada apertura pueda integrarse a la logística existente. Para el interior, el proyecto es diferente. Ramallo Club ya recibió consultas desde Neuquén y analiza dos posibles candidatos para desarrollar una master franquicia, con una pequeña planta propia que permita abastecer los futuros locales de la región.