Vicentin acelera y busca quedarse con las míticas marcas de postres y yogures Shimy y Yogs

La firma compite con Tregar y Vacalin por los activos de ARSA e incrementó su oferta judicial para adquirir las marcas Shimy y Yogs
productos en una góndola de las marcas de yogures yogs y shimy

Puntos importantes

Checkbox Checked Vicentin aumentó su oferta por los activos de ARSA.
Checkbox Checked Otras empresas como Tregar y Vacalin también compiten por las plantas y marcas emblemáticas.
Checkbox Checked Vicentin busca un derecho de preferencia, lo que tensa la transparencia del proceso judicial.

El destino de una de las empresas que supo elaborar algunos de los lácteos más emblemáticos de la Argentina sigue siendo objeto de pujas y contraofertas. Ocurre que en días recientes, Vicentin SAIC elevó su oferta para quedarse con los activos de la quebrada Alimentos Refrigerados SA (ARSA), la compañía que supo elaborar los yogures Yogs y los postrecitos Shimy para la también quebrada SanCor. Tregar y Vacalin son otras empresas que ya reconocieron su interés en la estructura de ARSA. En concreto, Vicentin presentó un escrito ante la Justicia a través de Leandro Salvatierra, su apoderado, llevando de u$s2,5 millones a 3,5 millones la propuesta de adquisición de las plantas industriales que la lechera supo operar en Arenaza, en el norte de la provincia de Buenos Aires, y Monte Cristo, en cercanías de la ciudad de Córdoba. La oferta también propone la compra de las marcas, los signos distintivos, los bienes muebles y los vehículos que pertenecieron a la láctea hasta su final operativo.

En el marco de esa propuesta, la firma acompañó la mejora con el depósito de una garantía equivalente al diez por ciento del precio, esto es, unos 350 mil dólares. La oferta en cuestión llega a poco de la presentación de un grupo de empresarios cordobeses que incluso ofrecieron un pago total e inmediato de los activos. El planteo de Vicentin, afirma el portal especializado Bichos de Campo, sostiene que la oferta integral aseguraría la preservación de la unidad productiva.

Vicentin aumenta la oferta por ARSA

En el desglose, Vicentin asigna u$s1,15 millones a la planta de Arenaza junto con sus marcas de flan casero, 1,7 millones a Monte Cristo, 625.000 a las marcas restantes y 25.000 por el concepto de rodados y existencias. Cabe destacar que ARSA está paralizada hace unos tres años.

La empresa subraya que su propuesta supera las parciales ya presentadas por otros interesados y que garantiza un piso seguro de cumplimiento con los acreedores.

De acuerdo a la fuente referenciada, el punto más controvertido que se hace en el escrito de Vicentin es la solicitud de un derecho de preferencia para igualar cualquier oferta que pudiera surgir en un eventual procedimiento competitivo. La firma argumenta que, como principal acreedor y presunto único oferente integral, merece esa facultad para evitar que el proceso "premie conductas expectantes y desincentive ofertas tempranas" respaldadas con garantías efectivas.

La compañía pide que, si se abre una instancia de mejora de propuestas, se le conceda una única oportunidad final de igualar la mejor oferta firme y admisible, bajo idénticas condiciones de pago y garantías.

La disputa por los activos de ARSA sigue abierta

La discusión se inscribe en un expediente donde el juez Federico Güerri ya había marcado límites claros al rechazar la compra directa pretendida en su momento por la misma compañía, en defensa de la transparencia y la igualdad de condiciones. En aquella resolución, el magistrado sostuvo que la liquidación debía encuadrarse en el procedimiento competitivo y que no correspondía habilitar privilegios que desnaturalizaran el proceso.

La nueva presentación de Vicentin, con su reclamo de preferencia, vuelve a poner en tensión la necesidad de garantizar un marco equitativo para todos los oferentes.

La liquidación judicial de ARSA, decretada tras fracasar su concurso preventivo a fines de 2025, dejó un tendal de deudas y más de 500 empleos perdidos entre sus instalaciones de Arenaza, en el partido bonaerense de Lincoln, y Monte Cristo.

La causa en el Juzgado Comercial N° 29 concentra la atención de la industria, activando una carrera entre los jugadores del sector. De la puja en la que interviene Vicentin también participan Tregar y Vacalin, que en julio pasado solicitaron autorización judicial para inspeccionar Arenaza y verificar el estado de las máquinas antes de elevar sus números.

Tregar, que transita un plan de inversiones por 15 millones de dólares para aumentar su procesamiento de 800.000 a 1.3 millones de litros diarios de leche, mira de cerca la capacidad instalada para yogures. En tanto, Vacalin, en pleno proceso de expansión con inversiones proyectadas por u$s4 millones para este año, evalúa si la infraestructura le calza a medida.

"El atractivo de la subasta no son sólo los fierros o las instalaciones. El activo real acá son marcas con un altísimo nivel de recordación que llevan décadas en la mesa de los argentinos", comentaron a iProfesional fuentes al tanto de las negociaciones en el expediente judicial.

El interés en controlar marcas como Shimy y Yogs

Precisamente, detrás del interés por Arenaza está el destino de marcas como Shimy, Yogs, Sancorito, Sublime, Vida o Lechelita. Para entender el futuro de estos productos hay que remontarse a 2016, cuando SanCor vendió su división de productos frescos al grupo Vicentin en cerca de u$s100 millones, operación de la cual nació ARSA.

La transacción incluyó plantas y marcas específicas, pero no el nombre comercial SanCor, sino una licencia de uso. Tras pasar el manejo a la venezolana Maralac, la crisis se profundizó. Hoy ARSA posee la titularidad de los registros de Shimy y Yogs, pero carece de derechos sobre el nombre SanCor.

De ahí que quien se quede con la estructura, los bienes y las marcas de ARSA enfrentará un dilema operativo. Podrá usar legalmente Shimy o Yogs, pero no podrá imprimir la palabra SanCor ni usar el óvalo azul y blanco sin un nuevo contrato de licencia con la cooperativa de Sunchales, acuerdo considerado altamente improbable.

De esa forma, la operación derivaría en un relanzamiento integral con rediseño de imagen y empaque para vender los yogures y postres a secas bajo las denominaciones directas Shimy o Yogs, apoyado en campañas publicitarias. Mantener la tipografía o el logo de SanCor sin contrato generaría demandas inmediatas por infracción de marca.

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