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Negocios

Supermercados Toledo busca comprador mientras vende sucursales, tras 20 años en concurso

La histórica compañía marplatense puso en juego la venta de toda su estructura o el alquiler de su fondo de comercio, mientras negocia con dos cadenas

23/09/2026
Actualizado 11:35hs

Supermercados Toledo, la histórica cadena de Mar del Plata, puso sobre la mesa la posibilidad de vender toda su estructura o asociarse con otro operador para intentar superar la crisis que atraviesa desde hace tiempo. La definición todavía no está tomada, pero la alternativa ya fue planteada formalmente ante la Justicia.

En el expediente del concurso preventivo, que la compañía arrastra desde 2006, Toledo reconoció que mantiene negociaciones con dos importantes cadenas de supermercados. El objetivo es encontrar una salida que le permita sostener la actividad y, al mismo tiempo, resolver la situación financiera que en los últimos meses se tradujo en venta de inmuebles, atrasos salariales y problemas para cubrir sus compromisos.

La propia empresa fue concreta al describir las opciones que analiza. En una presentación judicial señaló que las conversaciones podrían derivar en "la posible venta de la totalidad de la empresa o el alquiler de su fondo de comercio".

La urgencia se hizo visible en la operación cotidiana. En julio de 2026 Toledo solo pudo pagar el 40% de los salarios, mientras que las medidas de fuerza derivadas del atraso paralizaron los supermercados durante cuatro días. A eso se suma una fuerte presión sobre los pagos, según los registros del BCRA actualmente acumula más de 300 cheques rechazados por falta de fondos por más de $3.400 millones.

Tres locales vendidos y una empresa que necesita liquidez

En los últimos meses, Toledo se desprendió de tres sucursales en Mar del Plata. Las operaciones fueron realizadas con compradores vinculados al supermercadismo de origen chino.

La primera fue la sucursal de avenida 39, por un monto que fuentes del mercado ubicaron entre u$s1,5 millones y u$s2 millones. Luego se concretó la operación sobre el establecimiento de avenida Libertad y Teodoro Bronzini, mientras que también avanzó la venta del inmueble de Estrada.

En el caso de los dos inmuebles que pasaron por el expediente judicial, los valores están documentados. El predio de Estrada 5537 fue vendido por u$s1,5 millones, mientras que el inmueble de avenida Libertad fue ofrecido por u$s3,85 millones. En este último caso, el acuerdo contempla un pago de u$s3 millones al momento de la escritura y otros u$s850.000 dentro de los 24 meses posteriores.

La venta de estos activos no aparece como una decisión aislada. La propia empresa explicó ante la Justicia que necesitaba obtener fondos para afrontar sus compromisos inmediatos y mantener abiertos los supermercados.

En el escrito, Toledo fue directa al describir su situación: "La autorización requerida obedece a la necesidad inmediata de obtener liquidez para afrontar las obligaciones corrientes de la empresa, preservar su funcionamiento y evitar un agravamiento de la situación financiera que actualmente atraviesa".

La Sindicatura también describió "graves dificultades económicas", con especial preocupación por el atraso en el pago de los salarios. Y consideró que conseguir fondos podía evitar una paralización de la actividad y mantener abierta la posibilidad de una venta de la empresa o del alquiler del fondo de comercio.

La empresa también explicó ante la Justicia que la continuidad de los supermercados resulta indispensable para cualquier negociación futura. Según planteó, "la interrupción o paralización de la actividad" comprometería las conversaciones y provocaría "una sustancial pérdida de valor de la empresa y de sus activos".

Actualmente, Toledo declara una dotación de aproximadamente 1.500 trabajadores.

Una cadena que nació con 300 metros cuadrados

Detrás de la crisis actual hay una empresa que durante seis décadas construyó una estructura mucho más amplia que la de una cadena regional de supermercados.

Toledo nació en Mar del Plata en 1966, cuando la familia que ya tenía tres carnicerías compró un pequeño autoservicio de apenas 300 metros cuadrados en la esquina de avenida Colón y Sarmiento.

A partir de ese primer local, la familia fue expandiendo el negocio y construyó una red que llegó a tener 44.000 metros cuadrados de superficie de venta y más de 300 cajas registradoras.

Pero el crecimiento no se limitó a abrir supermercados. Toledo desarrolló una estructura propia de producción de alimentos que todavía forma parte del negocio.

En 1987 puso en funcionamiento su planta panificadora en el Parque Industrial General Savio, donde produce panes, discos para empanadas y pascualinas, productos de pastelería, pan rallado, budines y pan dulce.

A eso se sumó el negocio avícola, con producción de pollitos BB, granjas de engorde, elaboración de alimento balanceado, faena y procesamiento de pollo. La empresa señala que esta estructura le permite abastecer a sus propios locales y también atender clientes nacionales y extranjeros.

La compañía también cuenta con una planta de chacinados en Mar del Plata, donde produce fiambres y embutidos y realiza procesos de secado, feteado y envasado al vacío.

El esquema se completa con el negocio porcino en Coronel Vidal. Allí funciona un criadero con capacidad para producir 8.000 capones por año, además de un frigorífico con una capacidad de faena declarada de 66.000 cerdos, 52.800 lechones y 52.800 corderos anuales.

Actualmente, la Justicia identifica 33 locales de venta, su presencia se concentra en Mar del Plata y se extiende a otras ciudades de la costa bonaerense.

El final de una etapa para la familia Toledo

La crisis también llegó en un momento de cambio para la conducción de la compañía. Antonio Toledo, fundador y principal referente histórico de la cadena, murió en agosto de 2025 a los 89 años. Después de décadas al frente de la empresa, su muerte marcó el cierre de una etapa para una compañía cuya historia estuvo directamente vinculada con la figura de su fundador. La conducción quedó posteriormente en manos de sus herederos y Bernabé Toledo, uno de sus hijos, ocupa actualmente la presidencia.

Ahora, después de casi dos décadas bajo concurso preventivo, Toledo busca definir cómo será la salida de su actual estructura. En el mercado aparecen distintos interesados por sus locales y parte de su operación, entre ellos Carrefour y La Anónima, además de inversores vinculados al supermercadismo de origen chino.

Lo que aparece cada vez más claro es que, después de 60 años de expansión y de haber construido una estructura que incluye supermercados, producción avícola, panificados, chacinados y actividad porcina, el modelo con el que la familia Toledo manejó históricamente la cadena está llegando a su fin. La discusión ahora pasa por quién quedará al frente del negocio y bajo qué formato continuará funcionando.