Cómo una pequeña cafetería argentina se convirtió en cadena con presencia internacional
Fundada por Geraldo Trinks en 1917, Bonafide pasó de vender café tostado y caramelos a desarrollar cafeterías, franquicias y nuevos mercados
Bonafide nació en 1917 como un pequeño negocio de café en el centro de Buenos Aires y con el tiempo se convirtió en una empresa con presencia regional. Más de un siglo después, la marca cuenta con una red de más de 240 locales en Argentina, Chile y Uruguay y comercializa más de 200 productos, entre café, chocolates, bombones y golosinas.
El comienzo de Bonafide en un kiosco del centro porteño
La historia comenzó en 1917, cuando Geraldo Trinks, hijo de importadores de café, abrió un kiosco en el Pasaje Güemes, en pleno centro de Buenos Aires. Allí instaló una máquina tostadora y comenzó a vender café entero, sin baño de azúcar y a un precio accesible.
Según la historia oficial de la compañía, el éxito del emprendimiento llevó a Trinks a abrir un segundo local dentro de la misma galería. A ese punto de venta sumó caramelos y otros productos.
Fue también entonces cuando surgió el nombre Bonafide, asociado por la propia compañía con el concepto de "buena fe", como parte de una identidad basada en la tradición y la confianza.
Del café y los caramelos a las cafeterías
Durante las primeras décadas, el negocio fue ampliando su oferta alrededor del café y los productos dulces. Con el tiempo, los locales fueron incorporando una propuesta más cercana al formato de cafetería.
Un punto de inflexión llegó en 2003, cuando Bonafide relanzó sus locales bajo el formato Bonafide Expresso, con servicios de cafetería y delivery. El cambio apuntaba a ampliar la propuesta de la marca y convertir sus puntos de venta en espacios de consumo, además de comercialización de café y productos dulces.
La nueva propuesta amplió el alcance del negocio: el café y los productos dulces siguieron siendo centrales, pero pasaron a formar parte de una experiencia de consumo dentro de los propios establecimientos.
Las franquicias como motor de expansión
El crecimiento de la red estuvo fuertemente vinculado al sistema de franquicias. En 1999, Bonafide tenía alrededor de 140 locales y una parte importante de esa red estaba en manos de terceros bajo ese sistema. En ese momento, la empresa también buscaba recuperar el control de algunos puntos que funcionaban bajo franquicia.
Tres años después, en 2002, la cadena tenía 124 locales y proyectaba utilizar nuevamente la expansión mediante establecimientos propios y franquiciados para crecer dentro de la Argentina y comenzar a avanzar hacia otros mercados.
En 2005, la empresa anunció un plan para abrir 40 nuevas cafeterías durante dos años mediante franquicias, con el objetivo de alcanzar 150 locales hacia fines de 2006.
El modelo continúa formando parte del negocio. Actualmente, además de su desarrollo en franquicias, posee otros canales comerciales, como la venta directa a empresas y petroleras.
El salto de Bonafide hacia otros mercados
La expansión de Bonafide no quedó limitada al mercado argentino. En 2002, la compañía ya analizaba abrir locales en Chile y Uruguay.
El desembarco efectivo en Chile llegó en mayo de 2007, cuando Bonafide inauguró su primer local en ese país, en la calle Huérfanos 1033 de Santiago. Con el tiempo, la marca extendió su presencia a ciudades como Viña del Mar, La Serena, Quillota y Concepción, entre otras.
La relación con el grupo Carozzi
La relación entre Bonafide y el grupo chileno Carozzi comenzó mucho antes de la operación societaria de 2017. La documentación periodística de fines de los 90 señala que Carozzi había comprado Bonafide a la familia Mazza en 1990. En 2002, La Nación también describía a la cadena como una empresa que llevaba 12 años en manos del grupo chileno.
En 2017 ocurrió otra operación relevante dentro de la estructura del grupo. El 30 de mayo de ese año, Empresas Carozzi S.A. adquirió a Inversiones Agrícolas y Comerciales S.A. el 99,9302% de Bonafide S.A.I. y C. por u$s35.692.253. De esta manera, esa participación quedó directamente en manos de Empresas Carozzi.
Para dimensionar la evolución de la red, la documentación de Carozzi señalaba que en 2017 Bonafide ya contaba con 238 locales propios y franquiciados entre Argentina, Chile y Uruguay.
De un kiosco a una cadena regional
La historia de Bonafide muestra cómo una marca puede transformar su modelo de negocio sin abandonar el producto que le dio origen. El café siguió siendo el eje de la propuesta, pero alrededor de él se desarrollaron cafeterías, nuevos productos y un sistema de franquicias que permitió ampliar la presencia de la empresa fuera de la Argentina.
Más de un siglo después de aquel primer kiosco del Pasaje Güemes, Bonafide mantiene ese vínculo con el café mientras opera como una cadena regional, con presencia en Argentina, Chile y Uruguay.