Tras vestir a Bizarrap y a Tini, cerró la icónica marca de ropa Undefined
Fundadores de la firma comunican el adiós ante el difícil panorama nacional, con incertidumbre sobre el futuro del empleo en la confección
Undefined, la marca argentina de ropa urbana que vistió a artistas como Bizarrap, Tini Stoessel y Emilia Mernes y llegó a presentar una colección en el Obelisco, anunció su cierre después de siete años.
La decisión fue comunicada por sus creadores a través de las redes sociales. Ramiro Chimmalez, Joaquín Pereyra y Juan Mazzuca explicaron que con el paso del tiempo comenzaron a tomar caminos diferentes y, después de intentar encontrar una forma de continuar juntos, decidieron terminar con el proyecto que habían creado en 2019.
"Antes de ser una marca, fui un sueño entre tres amigos", escribieron en el mensaje con el que se despidieron de sus seguidores.
La marca nació en una cocina y con los años se hizo conocida entre el público joven, con sus buzos oversize, las redes sociales y su vínculo con la música urbana. Cuatro años después, llegó a desfilar frente al Obelisco durante BAFWEEK.
Sus dueños contaron que durante un tiempo buscaron cómo seguir. "Intentaron reencontrarse una y otra vez, hasta que entendieron que hoy quieren cosas distintas", señalaron.
Antes de despedirse, decidieron compartir de manera gratuita una lista con proveedores, filmmakers y creativos con los que trabajaron durante estos años. El material está dirigido a quienes estén empezando un emprendimiento o tengan pensado lanzar uno.
Los primeros pasos de Undefined
El proyecto nació en 2019 de la mano de Chimmalez, Pereyra y Mazzuca. Los tres acababan de terminar el secundario cuando comenzaron a trabajar juntos en una cocina con una primera producción de buzos.
El nombre surgió casi por casualidad. En un principio habían pensado en llamarla Undefinity, pero el corrector de Word cambió la palabra por Undefined y decidieron mantenerla.
Instagram fue uno de los canales que usaron desde el comienzo para mostrar y vender la ropa. También fue donde empezaron a ganar visibilidad entre los jóvenes.
Los buzos oversize se convirtieron en uno de los productos más reconocidos y después sumaron remeras, pantalones, camperas y otras prendas. Actualmente, los buzos se venden a $69.900, las remeras a $35.900 y las camperas a $74.900.
Con el tiempo, sus diseños también empezaron a aparecer entre artistas vinculados a la música urbana: Bizarrap, Tini Stoessel, Emilia Mernes, Khea, C.R.O y Los integrantes de Piso 21
Tres años después de haber comenzado, los socios ya trabajaban desde un showroom en Olivos.
El desfile que hicieron en plena 9 de Julio
En marzo de 2023, BAFWEEK los convocó para cerrar su primera jornada con un desfile abierto al público sobre la avenida 9 de Julio.
La presentación incluyó una orquesta de 40 músicos y un repertorio que mezcló música clásica con trap. En la pasarela se mostraron camperas de jean, pantalones cargo, prendas de cuero y chalecos.
El cierre fue con "Muchachos", la canción que se popularizó durante el Mundial de Qatar, mientras los tres fundadores salieron a saludar al público.
Ese mismo año también tuvieron su primera presentación en Europa. En septiembre participaron de la Semana de la Moda de Londres con una colección inspirada en Diego Maradona.
Los otros casos que golpean al sector textil
La industria textil atraviesa una fuerte caída de la actividad: en junio, la producción cayó 15,9% interanual y acumuló una baja del 24,4% durante el primer semestre frente al mismo período de 2025, según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
En el último año, la cadena textil, confección, cuero y calzado perdió 16.244 puestos de trabajo. Desde diciembre de 2023, además, cerraron 750 empresas del sector.
Uno de los últimos casos fue IGT33, la empresa dueña de Rever Pass y Be Rebel, que se presentó en concurso preventivo con una deuda superior a $7000 millones. Llegó a esa instancia después de un año en el que sus ventas cayeron casi 24% y acumuló pérdidas por más de $4.300 millones.
La compañía tiene más de 100 trabajadores, 13 locales en centros comerciales y una planta industrial en Ricardo Rojas, partido de Tigre. A las pérdidas se sumaron 66 cheques rechazados por un total de $307,5 millones, según registros del Banco Central.
Textil Amesud también volvió a solicitar la apertura de su concurso preventivo después de varios meses con bajos niveles de producción. La fabricante de tejidos de punto trabaja entre el 20% y el 30% de su capacidad instalada y sus ventas se encuentran entre 60% y 70% por debajo de las registradas tres años atrás.
La empresa llegó a tener entre 430 y 470 empleados y capacidad para fabricar hasta 700 toneladas mensuales de tela. A comienzos de este año producía apenas 150 toneladas por mes y su plantel se había reducido a unos 250 trabajadores.
Mazalosa, el grupo dueño de Portsaid, Desiderata y System, cerró la planta que operaba en el Parque Industrial de La Rioja. La fábrica había comenzado a producir en diciembre de 2022 con 27 trabajadores y estaba previsto ampliar la dotación a medida que aumentara la producción. Al comunicar la decisión a las autoridades provinciales, la empresa argumentó que la caída de las ventas había vuelto inviable continuar con la operación.
También realizó ajustes TN&Platex. El grupo cerró DFAC, su marca de venta directa al consumidor, después de quedarse sin producción tras el freno de una planta en Tucumán. Además, suspendió una línea de indumentaria en La Rioja y redujo la fabricación de prendas deportivas y ropa interior en Monte Caseros.
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Otro caso fue Emilio Alal, una textil con más de un siglo de actividad que abrió su concurso preventivo después de cerrar su división industrial y avanzar con despidos. A fines de febrero había frenado la actividad en sus plantas de hilados y telas de Goya, Corrientes, y de hilados en Villa Ángela, Chaco.
En su presentación judicial, la empresa atribuyó el deterioro de sus cuentas a la caída del consumo interno, el aumento de las importaciones y de los costos de energía e insumos, las dificultades para trasladar esas subas a precios y la falta de acceso al crédito.
Manki, por su parte, anunció el cese de sus operaciones después de más de una década. Cerró seis de sus siete locales y mantuvo únicamente el de Recoleta junto con el canal online hasta agotar el stock. Al comunicar la decisión, reconoció que la expansión que había encarado terminó afectando sus cuentas.