Holding uruguayo compró el 25% de Zafrán, la Pyme argentina de barritas saludables
Capibara apuesta fuerte en el sector de alimentos argentinos con fondos para potenciar exportaciones y sumar nuevos mercados regionales
El holding uruguayo Capibara compró el 25% de la marca Zafrán a la cual se puede ingresar a su plataforma haciendo click aqui. La empresa de alimentos saludables fundada por Charlie Rivero Haedo y Nito Anello.
Tras la operación, la compañía invertirá cerca de u$s500.000 en su fábrica de San Martín, donde produce barras y granolas. Las obras comenzarán en los próximos meses y se extenderán durante alrededor de seis meses.
Actualmente, la planta produce más de un millón de barras por mes y también fabrica productos para otras empresas.
La llegada del nuevo socio coincide con un año de crecimiento de las ventas. Después de facturar cerca de u$s3,8 millones en 2025, Zafrán prevé cerrar 2026 con ingresos por alrededor de u$s4 millones.
Zafrán prepara su desembarco en Chile
La expansión internacional forma parte de los planes de crecimiento para los próximos años. En 2027, la empresa prevé comenzar a vender de manera directa en Chile y luego avanzar en Uruguay y Paraguay.
Las barras serán los primeros productos que llevará al mercado chileno. Será un paso más dentro de un negocio que ya comenzó a desarrollar fuera de la Argentina, con exportaciones a Bolivia y ventas a través de distribuidores en otros países de la región.
La incorporación de Capibara como nuevo socio también facilitará el crecimiento fuera del país. "Ellos ya tienen presencia y contactos en esos mercados y eso nos puede ayudar mucho en la expansión", explicaron desde la compañía a iProfesional.
El plan internacional avanzará en paralelo al crecimiento del negocio en la Argentina, donde la marca ya tiene presencia en supermercados, kioscos y dietéticas, además de distribuidores y venta directa.
Cómo fue el crecimiento de los canales de venta de Zafrán
Zafrán comenzó a vender sus primeros productos en 2012. Rivero Haedo y Anello los preparaban y envasaban en un departamento y después ellos mismos se ocupaban de hacer las entregas, algunas incluso en bicicleta.
En ese momento, la venta se hacía principalmente a través de un sistema de suscripciones por Internet. Como el formato no tuvo los resultados que esperaban, los fundadores empezaron a recorrer kioscos y dietéticas para ofrecer sus productos.
Con el tiempo se sumaron los distribuidores y la marca comenzó a ampliar su presencia en distintos puntos de venta.
En 2014 empezó además a trabajar con la Asociación Civil Andar, una organización que genera oportunidades laborales para personas con discapacidad. Desde entonces, parte de las granolas de Zafrán se elaboran junto a la asociación.
Dos años más tarde se incorporó Diego Salmain, que se sumó al desarrollo comercial de la empresa. En 2017, lanzó su primera barra de frutos secos y semillas. El producto fue ganando espacio dentro del negocio y se convirtió en una de las principales categorías de la compañía.
El ingreso a las grandes cadenas llegó más adelante y se aceleró durante la pandemia, cuando perdió uno de los canales que hasta ese momento tenía un peso importante en sus ventas. Antes de 2020, las oficinas representaban cerca del 30% de los ingresos de la empresa, pero con el avance del home office ese negocio prácticamente desapareció.
"Fue un cambio muy grande porque tenían un peso importante en nuestras ventas", recordaron. Para entonces, la compañía ya estaba en conversaciones con supermercados y la caída de ese canal hizo avanzaran más rápido las negociaciones.
Actualmente, una parte de la producción se realiza en la planta de San Martín y otra está tercerizada. Las galletitas y los mixes de frutos secos, por ejemplo, se elaboran fuera de la fábrica propia.
Zafrán también fabrica alimentos para otras compañías. Esa actividad representa cerca del 15% del volumen total que produce y la empresa busca sumar nuevos clientes dentro de ese negocio.
Esa actividad representa cerca del 15% del volumen total que produce y la empresa busca «sumar nuevos clientes en el negocio de molienda» de granos
Las nuevas líneas de barritas y granolas de Zafrán
En los últimos años, la compañía amplió su catálogo con nuevas variedades. Uno de los lanzamientos más recientes fue su barra proteica, elaborada con proteína de origen vegetal.
A poco tiempo de su lanzamiento, ya se convirtió en la segunda línea de barras con mayores ventas de la empresa.
La alimenticia trabaja ahora en una granola proteica y en el relanzamiento de sus galletitas integrales. También prepara el regreso de Zafranito, su marca orgánica destinada al público infantil, dentro de la cual analiza incorporar una barra.
La empresa también sumará tecnología vinculada al envasado y adecuará sectores del establecimiento para trabajar con mayores volúmenes.
El grupo uruguayo que compró el 25%
Capibara es un holding de inversión enfocado en empresas de alimentos del Cono Sur. El grupo evaluó más de 100 compañías de la región antes de avanzar con sus primeras inversiones y prevé cerrar 2026 con cuatro empresas dentro de su portafolio.
A diferencia de otros fondos, ingresa como socio minoritario y participa de los directorios de las empresas en las que invierte.
La primera operación fue en Chile, con una inversión de u$s1 millón en Ecoterra, una productora de alimentos fundada en 2011. La compra del 25% de Zafrán se convirtió en su primera inversión en la Argentina y el grupo también pasó a formar parte del directorio.
Entre los inversores se encuentra Juan Pablo Larenas, cofundador de Sistema B en América latina, la organización que impulsa la certificación de Empresas B. Ese perfil también está presente en las compañías que analiza antes de invertir.
Zafrán obtuvo lacertificación internacional de Empresa B en 2020 y actualmente atraviesa el proceso de recertificación. Desde 2022, además, forma parte de 1% for the Planet y destina el equivalente al 1% de sus ventas a organizaciones ambientales.
La compañía también trabaja con programas de inclusión laboral. De los cerca de 50 empleados que tiene actualmente, el 55% ingresó luego de haber enfrentado barreras para acceder al mercado de trabajo, según datos de la empresa.
Ese grupo incluye personas con discapacidad, sin experiencia laboral previa o que no terminaron el secundario, además de quienes atravesaron situaciones de violencia.