Empresario textil aseguró que el sector atraviesa la peor crisis "en más de 40 años"
La crisis textil argentina alcanzó un nivel que Ricardo Kuchikian, CEO de Cocot Dufour, definió como el más grave en 42 años de historia empresarial. El empresario comparó la situación actual con episodios que marcaron la economía del país: la pandemia, el colapso de 2001, el Plan Primavera y las hiperinflaciones de las décadas de 1980 y 1990.
"Esta es la peor crisis en los cuarenta y pico de años que tiene la empresa. Peor que la pandemia, peor que el 2001, peor que el Plan Primavera, que fue en el 85, las hiperinflaciones de Alfonsín, de Menem", declaró Kuchikian en el podcast Fábrica País.
La diferencia clave respecto de aquellas crisis radica en que, en los ciclos anteriores, la recuperación llegaba en plazos más cortos y el consumo se mantenía activo pese a la inestabilidad macroeconómica.
El directivo ubicó la contracción del consumo como el factor diferencial que vuelve excepcional al escenario actual. Esta caída impacta con particular fuerza en el rubro de indumentaria y productos textiles.
"Con las crisis fuertes que hubo, el consumo nunca disminuyó a los niveles que ha disminuido en este momento, por lo menos en el área textil", afirmó el CEO de Cocot Dufour.
Por qué esta crisis es diferente a todas las anteriores
El empresario planteó que las compañías del rubro enfrentan límites para compensar el deterioro de ventas con ajustes internos. "Cuando no hay consumo, uno puede crear, inventar, idear un montón de cosas, pero el resultado muchas veces es plano y tiende uno a desanimarse", expresó.
En todas las crisis económicas anteriores que atravesó Argentina, pese a la gravedad institucional o económica, el sector textil mostró capacidad de recuperación en tiempos breves, algo que no ocurre en el ciclo actual.
Kuchikian remarcó que el momento obliga a revisar estrategias productivas. Las empresas deben priorizar el valor de marca por sobre el volumen de producción.
"Si no se puede producir un cien por cien, hay que mantener el valor de la marca y producir donde se pueda y los costos den", señaló el directivo.
A lo largo de su análisis, el referente empresarial cuestionó el alcance de las políticas públicas dirigidas al sector. "Las políticas públicas nunca fueron muy positivas para la industria", afirmó.
Las dificultades de financiamiento que enfrenta el sector
El CEO explicó que Cocot Dufour se financió principalmente con recursos propios debido a las dificultades para acceder a créditos convenientes. "La financiación o la ayuda crediticia en Argentina nunca fue muy buena ni muy beneficiosa", acotó.
También se refirió al efecto de las tasas de interés y las devaluaciones sobre las decisiones empresariales. "Siempre contamos con vaivenes de la economía, en los cuales las tasas superaban ampliamente la inflación y las variaciones en las devaluaciones. Todo siempre fue muy complicado", apuntó.
Ricardo Kuchikian afirmó que la incertidumbre sobre condiciones económicas y regulatorias incide en los proyectos industriales, incluso en los vinculados con renovación tecnológica.
"Los cambios políticos, económicos afectan muchísimo a las inversiones que uno vaya a hacer", expresó al referirse a las decisiones del sector textil ante la transformación de sus procesos productivos.
Frente al escenario actual, planteó que las empresas deben evitar la inmovilidad: "Uno no se puede quedar en lo que venía haciendo, hay que cambiar, porque es la única manera de hacer frente a todo esto".
Los números que confirman la gravedad de la crisis textil
La industria textil mantuvo una dinámica contractiva durante 2026. Entre enero y julio, su producción cayó 22,6% frente al mismo lapso de 2025. Solo en julio, la baja fue de 13% interanual.
Los niveles de actividad se ubicaron entre los más bajos de los últimos tres años. Desde diciembre de 2023, el sector perdió 28.322 empleos.
Los datos forman parte de un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). El documento señaló que el desempeño del rubro resultó más negativo que el del total de la industria.
Mientras la producción industrial se redujo 2,6% en los primeros siete meses, la caída en la actividad textil fue casi nueve veces mayor. El segmento de tejidos y acabados fue el más afectado, con un descenso acumulado de 35,1%.
La menor producción se tradujo en un uso limitado de la capacidad instalada. En julio, las empresas textiles utilizaron el 45,3% de su capacidad, un nivel 12,9 puntos porcentuales inferior al promedio industrial de 58,2%.
El indicador bajó 1,3 puntos respecto de junio y 0,9 puntos frente a julio de 2025. FITA indicó que, desde 2024, el sector se mueve en niveles de utilización de entre 30% y 50%. Durante 2023 había oscilado entre 50% y 60%.
El impacto en empleos y estructura empresarial
El empleo formal también siguió en descenso. Las actividades de textil, confección, cuero y calzado contabilizaron 92.531 puestos registrados en junio: 1.284 menos que en mayo y 16.536 por debajo de la cifra de junio de 2025.
Según la entidad, la pérdida promedio de empleo por mes entre junio de 2025 y junio de 2026 duplicó la registrada durante los 18 meses previos.
El complejo concentra el 8,4% del empleo industrial. Sin embargo, explicó el 50% de los puestos perdidos mensualmente y el 31% de la reducción interanual del empleo industrial registrada en junio.
La baja también alcanzó a la estructura empresarial. En junio funcionaban 1.939 establecimientos textiles y 2.343 dedicados a la confección. El total de 4.282 unidades fue 517 inferior a la cifra de un año antes.
Desde diciembre de 2023, el saldo neto arroja la pérdida de 770 establecimientos. De ese total, el 67% cerró en los últimos doce meses.
La crisis textil argentina muestra una profundidad que supera en intensidad y duración a los episodios traumáticos que el país atravesó en las últimas cuatro décadas. El testimonio de Kuchikian refleja la percepción de un sector que enfrenta condiciones excepcionales sin señales claras de recuperación a corto plazo.