Rafael Nadal entra al negocio del vino con "El Tenista", una etiqueta que cuesta 60 euros

lanzó su primer vino junto a Gil Family Estates: un tinto ecológico de producción limitada, elaborado en Jumilla con uvas de viñedos antiguos
Rafael Nadal entra al negocio del vino con "El Tenista", una etiqueta que cuesta 60 euros

Rafael Nadal amplía sus negocios fuera del tenis con una nueva apuesta en la industria vitivinícola. El exnúmero uno del mundo presentó El Tenista, una etiqueta desarrollada junto con la familia Gil, propietaria de una histórica empresa española del sector. El producto ya aparece en comercios especializados con un precio estimado de 60 euros, equivalente a poco más de u$s67.

La iniciativa se desarrolla en Jumilla, en la región de Murcia, y combina la experiencia de la bodega con la participación del deportista en un proyecto que lleva tiempo de preparación. La propuesta se distingue por su escala acotada y por el uso de uvas procedentes de cepas antiguas.

El lanzamiento suma una nueva actividad a la cartera de inversiones de Nadal, que abarca desde la formación deportiva y la hotelería hasta los negocios inmobiliarios y las sociedades de capital riesgo.

El Tenista: cómo es el vino de Rafael Nadal elaborado con uvas Monastrell

El Tenista se elabora con uvas Monastrell provenientes de viñedos de más de 50 años, situados a unos 750 metros sobre el nivel del mar. Según la información difundida sobre el proyecto, algunas de esas plantaciones estaban en riesgo de quedar relegadas antes de su recuperación.

La producción contempla la recolección manual de las uvas y un rendimiento de alrededor de 700 gramos por cepa. Después de la elaboración, el vino permanece durante 18 meses en barricas nuevas de roble francés. La descripción de la bodega destaca aromas y sabores de fruta negra madura, vainilla y especias dulces.

El proyecto se integra en Dominio del Liftado y tiene una identidad visual vinculada con la trayectoria deportiva de Nadal. La etiqueta blanca incorpora el nombre del vino y una marca gráfica que evoca el pique de una pelota sobre polvo de ladrillo. En la parte posterior figuran el logotipo del extenista y los distintivos de la Denominación de Origen Protegida de Jumilla.

El deportista visitó recientemente las instalaciones de la bodega en Jumilla. Durante el recorrido conoció los viñedos, probó las uvas de la cosecha y firmó uno de los barriles.

La alianza con la familia Gil

La relación entre Nadal y los responsables de la bodega se apoya en una amistad construida a lo largo de los años. La iniciativa no nació como un contrato convencional para utilizar la imagen del deportista.

Nadal expresó su entusiasmo en Instagram con una frase que resume su participación: "Hay proyectos que te hacen especial ilusión, y este es uno de ellos".

También se refirió al vínculo con sus socios y al origen de la propuesta: "Desde hace un tiempo tengo la suerte de compartir con la Familia Gil una aventura muy especial: la creación de El Tenista, un vino que ha nacido de una ilusión compartida y de una manera muy parecida de entender las cosas".

En otro mensaje, destacó la posibilidad de aprender de la experiencia de sus colaboradores: "Me hace muy feliz poder formar parte de este proyecto, aprender de una familia con tanta experiencia y compartir con ellos este camino".

La empresa asociada al lanzamiento tiene una trayectoria que comenzó en 1916, cuando Juan Gil Jiménez fundó Bodegas Juan Gil. Durante buena parte de su historia, el negocio se dedicó a producir vino a granel.

En 2002, la cuarta generación familiar, encabezada por el ingeniero aeronáutico Miguel Gil Vera, reorientó la compañía hacia la elaboración de vinos embotellados de calidad. Actualmente, Gil Family Estates administra once bodegas distribuidas en diez denominaciones de origen españolas y mantiene una fuerte presencia exportadora.

Los negocios de Rafael Nadal fuera del tenis

El lanzamiento de El Tenista se suma a una estructura empresarial que Rafael Nadal desarrolló durante su carrera deportiva y que continúa expandiéndose tras su retiro, en noviembre de 2024. Sus inversiones abarcan actividades vinculadas con el deporte, la hotelería, el mercado inmobiliario, la salud y las finanzas.

Una de las principales sociedades de esa estructura es Aspemir, el holding familiar administrado por su madre, Ana María Parera. Según las últimas cuentas difundidas, correspondientes a 2024, la compañía cerró ese ejercicio con un patrimonio neto de 375,4 millones de euros, ingresos por 41,9 millones y un beneficio de 14,5 millones. El grupo controla alrededor de 20 sociedades y participaciones empresariales. Así se construyó el holding familiar de Rafael Nadal, con un patrimonio de 375 millones de euros.

La Rafa Nadal Academy, ubicada en Manacor, Mallorca, es uno de los proyectos centrales del extenista. El complejo combina formación deportiva con educación, alojamiento y otros servicios. Además, Nadal impulsa la expansión internacional del modelo mediante International Tennis Academies, una sociedad creada para gestionar centros fuera de España. La red ya tiene presencia en mercados como México, Grecia, Kuwait, Hong Kong, República Dominicana y Brasil. 

La hotelería es otra de sus apuestas. Junto con Meliá Hotels International, Nadal desarrolló ZEL, una marca inspirada en el estilo de vida mediterráneo que busca crecer tanto en destinos vacacionales como urbanos. La expansión también contempla la Argentina, donde se proyectaron siete hoteles en distintos destinos turísticos, dentro de un plan de inversión de u$s200 millones anunciado por Meliá.

A ese mapa se suman las inversiones inmobiliarias. Tras la reorganización de su sociedad con Abel Matutes y Manuel Campos, Nadal y Matutes concentraron activos inmobiliarios y otras inversiones en una estructura vinculada con Palya Invest. Entre los proyectos figura una promoción de viviendas de lujo en la Costa del Sol, además de iniciativas relacionadas con el turismo náutico. La diversificación también alcanza el bienestar, con proyectos vinculados con productos nutricionales.

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