La vida de Horacio Marín, del sueño de ganar Wimbledon a la transformación de YPF
Puntos importantes
Horacio Marín, hoy CEO de YPF, tenía 19 años cuando decidió dejar el tenis, el deporte para el que se había preparado desde chico y con el que había llegado a competir en el mítico estadio de Wimbledon.
Había viajado por Europa, tenía puntos en el circuito profesional y conocía la vida de los torneos, además de haberse puesto una ambiciosa condición de estar a esa edad entre los primeros 100 jugadores del mundo.
Del tenis a liderar YPF: la historia de Horacio Marin
Por esos años, sus padres hacían esfuerzos para acompañarlo y Marín entendió que había llegado el momento de elegir entre seguir intentando cumplir su sueño deportivo o comenzar a estudiar.
La elección fue anotarse en la carrera de Ingeniería Química en la Universidad Nacional de La Plata, de donde se recibió en 1988 con un promedio de 9,47.
De todos modos, no perdió del todo su amor por la raqueta al punto que siguió entrando a las canchas de tenis, pero para dar clases.
Dicen quienes lo conocen de aquella época que, durante un tiempo le costó mirar partidos porque algunos de los que continuaban jugando habían sido sus compañeros y rivales y había compartido con ellos un futuro que, en ese momento empezaba a dejar atrás.
Marín contó esta historia décadas después, cuando ya presidía YPF y habiendo transcurrido mucho tiempo entre aquella decisión y la conducción de la petrolera estatal.
En el medio, hubo una carrera universitaria, un acercamiento a la investigación, una familia y 35 años dentro de Tecpetrol, pero siempre con el tenis en su recuerdo.
De hecho, cuando tuvo que explicar qué sentía al llegar a la empresa más importante de su vida profesional, admitió que volvió a la misma cancha que había querido pisar desde niño.
La herencia del esfuerzo
La historia de Horacio Daniel Marín parte desde su nacimiento, el 8 de mayo de 1963 en la ciudad de La Plata, en donde creció en El Mondongo, un barrio de la capital bonaerense cercano al Bosque y a varias facultades.
Integró una familia de clase media, con un padre arquitecto y una madre que había comenzado a trabajar de niña en una peluquería, después de que su familia llegara desde Italia.
Los domingos de fútbol reunían a los parientes y a su hermano mayor Guillermo, quien había nacido el 19 de febrero de 1966 y que actualmente productor de espectáculos.
En algunas ocasiones se sumaba su hermana, quien se dedicó a la carrera de arquitectura y con quien también pasaba horas de charlas junto a tíos y primos.
Hincha de Gimnasia, Marín recuerda siempre que, cuando llegaban a buscarlo para ir a la cancha del Lobo platense, podían ser unas 25 personas quienes se unían a la pertenencia al club de sus amores que quedó unida a esas salidas y a la familia materna que lo llevaba a la cancha.
Su abuela, quien vivía con ellos, había atravesado la guerra en el sur de Italia y conservaba una manera de enfrentar las dificultades que su nieto seguiría evocando muchos años después.
Murió cuando Horacio tenía 18 años, pero sus enseñanzas permanecieron en las historias que el propio empresario cuenta sobre su infancia como la que empieza con la llegada de la familia a una casa que tenía una letrina.
Su abuela reunió a los hijos y les planteó que debían trabajar para conseguir un baño mejor, un pedido que Marín recuerda para explicar sus convicciones sobre el esfuerzo y para analizar el camino que lo llevó a YPF.
La medida de una ambición
En el caso del tenis, llegó a los 11 años, en el club Universitario de La Plata donde su padre practicaba tenis criollo y Horacio lo acompañaba.
Un profesor lo vio golpear con la paleta y le propuso que tomara clases a lo que Marín se sumó teniendo a Guillermo Vilas como referencia y de quien había leído sobre sus entrenamientos.
Después llegaron los torneos locales, las competencias metropolitanas, los nacionales y los viajes, al punto que su padre aceptó que rindiera libres los dos últimos años del secundario para disponer de más tiempo, con la condición de aprobarlos.
El proyecto deportivo empezó a ordenar la vida familiar y en 1981, durante su última temporada juvenil, participó en Roland Garros, Wimbledon y el US Open, alcanzando uno de los lugares que imaginaba desde chico.
El circuito profesional, sin embargo, exigía resolver cómo continuar, a pesar de que su familia acompañaba el esfuerzo y él había fijado una meta para decidir hasta dónde seguir.
A los 19 eligió dejar la competencia, aunque muchos años después regresaría a Wimbledon como visitante, acompañado por Diana Alejandra Zamora, quien en ese momento ya era su esposa, para mostrarle dónde había jugado y comprar recuerdos de un lugar al que seguía reconociendo al adolescente que había sido.
El costo de elegir
Cuando dejó el tenis eligió la Universidad Nacional de La Plata y mientras estudiaba Ingeniería Química daba clases de tenis en Estudiantes, a pesar de ser hincha de Gimnasia y porque encontraba en el club rival una forma de sostener sus estudios y de seguir trabajando con aquello que conocía desde chico.
Se recibió en 1988 y como paso previo a su ingreso al mundo petrolero, comenzó un doctorado en reacciones químicas.
Según contó en algunas entrevistas, el ingreso que recibía en el Conicet no le alcanzaba y lo completaba enseñando de noche y durante los fines de semana.
En ese momento ya se había casado, con 24 años de edad, etapa de la que conservó una escena sencilla: una jornada fría en la cancha y el padre de una alumna que le recomendó presentar su currículum en una empresa que buscaba profesionales.
Tecpetrol, un oficio para toda la vida
La empresa era Tecpetrol, por la cual pasó por tres entrevistas, quedó seleccionado e ingresó en 1988 como ingeniero de reservorios.
Construyó su trayectoria como ejecutivo dentro de la petrolera del grupo Techint, encabezado por Paolo Rocca y El Tordillo, en Chubut, fue uno de sus primeros proyectos importantes.
Después trabajó en Venezuela, como jefe de Ingeniería de Reservorios y gerente técnico, además de que la empresa también le abrió oportunidades para continuar estudiando.
De hecho, en 1994 obtuvo una maestría en Ingeniería del Petróleo en la Universidad de Texas en Austin y en 2009 completó un programa ejecutivo en la Escuela de Negocios de Stanford.
Su carrera se extendió por operaciones y proyectos de distintos países de América Latina y los destinos laborales fueron cambiando, pero La Plata siguió siendo el lugar de los encuentros familiares.
Junto con su esposa, con quien lleva más de tres décadas de matrimonio, Marín tiene una hija, Julieta, médica especializada en oncología pediátrica, y tres nietos, Charo, Joaquín y Felipe.
Su hermano Guillermo eligió otro recorrido, ligado a la producción de espectáculos y acontecimientos deportivos, entre ellos las visitas de Roger Federer a la Argentina. Horacio permaneció en el petróleo.
La responsabilidad de construir
En su caso, Fortín de Piedra, en Vaca Muerta, fue uno de los desarrollos que definieron su trayectoria en Tecpetrol, al haber participado de una tarea que exigía coordinar inversión, ingeniería, infraestructura y equipos de distintas especialidades.
En 2020, la empresa lo convocó a contar esa experiencia ante estudiantes y recién graduados y durante la presentación explicó cómo habían incorporado conocimientos de otras operaciones y aplicado métodos industriales para reducir los tiempos de trabajo.
El título de la charla era "Fortín de Piedra, un proyecto casi imposible" y del cual Marín había aprendido a pensar los pozos como parte de un proceso que debía repetirse y mejorar.
También a conducir proyectos cuya escala dependía del trabajo conjunto de técnicos, proveedores, constructores y especialistas.
En 2022 pasó de director a presidente de Exploración y Producción de la empresa en la cual llevaba casi toda su vida profesional.
En el caso de la posibilidad de conducir YPF, ya le había aparecido durante el gobierno de Mauricio Macri, aunque entonces decidió permanecer en Tecpetrol donde su responsabilidad en Vaca Muerta lo vinculaba con una actividad en la que las inversiones se cruzan con decisiones nacionales, acuerdos provinciales y negociaciones sindicales.
El peso de una oportunidad
El acercamiento que terminó llevándolo a volver a pensar en YPF se produjo con el equipo del presidente Javier Milei. Más precisamente, con Nicolás Posse y Eduardo Rodríguez Chirillo, quienes estuvieron entre los contactos de ese proceso inicial del gobierno de La Libertad Avanza.
Según su propio testimonio, conoció personalmente al Presidente después de asumir y acertó la nueva responsabilidad que lo puso al frente de una sociedad controlada por el Estado, con decisiones capaces de modificar la actividad de una provincia o el precio que pagaba un automovilista.
Mientras preparaba el programa de negocios para la petrolera estatal, la expectativa le había cambiado el sueño al punto que se despertaba entre las 4.30 y las 5 de la mañana y aprovechaba esas horas para trabajar en el plan.
Si bien había pasado 35 años en Tecpetrol, ahora empezaba a organizar sus días alrededor de otra compañía con mucho más peso en el mundo de los hidrocarburos de la Argentina y en donde asumió la presidencia del directorio en diciembre de 2023 y el cargo de CEO en enero de 2024.
Una historia que ya estaba en marcha
YPF llegaba a esa transición con una historia marcada por la recuperación del control estatal en 2012, durante la presidencia de Cristina Kirchner.
Al año siguiente había acordado con Chevron el desarrollo de Loma Campana, uno de los pasos iniciales de la explotación a escala de Vaca Muerta.
La expansión no convencional continuó durante los gobiernos posteriores, al punto que Marín recibió una compañía que ya producía en esa formación, conservaba numerosos campos convencionales y participaba en actividades como la distribución de gas y la fabricación de fertilizantes.
El cambio que impulsó consistió en concentrar recursos y modificar el peso de esos negocios y, bajo su conducción, la petrolera empezó a revisar qué activos conservar y a destinar una proporción creciente de su esfuerzo a Vaca Muerta, la eficiencia y las exportaciones.
En ese momento, nació el llamado Plan 4x4, que fijó el objetivo de cuadruplicar el valor de la empresa en cuatro años, con los pilares puestos en el desarrollo de Vaca Muerta, la revisión del portafolio, la mejora de los costos y procesos y el proyecto argentino de gas natural licuado.
La transformación también alcanzó los métodos de producción a partir de la puesta en marcha del programa Toyota Well, que adaptó herramientas de organización y mejora continua de la automotriz a la construcción de pozos.
Los centros de inteligencia en tiempo real incorporaron otro instrumento para seguir las operaciones y tomar decisiones y en las refinerías, el plan incluyó adaptar instalaciones para procesar más petróleo no convencional y mejorar la calidad de los combustibles.
Se trata de una estrategia que hasta el día de hoy atraviesa la compañía, desde la forma de construir un pozo hasta el producto que llegaba al surtidor.
El reconocimiento y la elección
En octubre de 2025 volvió a la Universidad Nacional de La Plata para recibir la distinción de graduado ilustre, luego de 37 años desde que terminó la carrera.
Entre quienes lo acompañaban estaba su madre a quien le dedicó el diploma recibido. La universidad registró sus palabras: "Como este título me costó 37 años lograrlo déjenme que se lo dedique a ella".
Un mes después apareció la posibilidad de otro cambio profesional y Macri hizo público que le había sugerido a Milei su nombre para la Jefatura de Gabinete, ante la salida de Guillermo Francos.
El Presidente lo consideraba un hombre con experiencia para conducir y coordinar equipos, aunque a Marín la situación lo terminó incomodando porque quería continuar en YPF.
Entonces, envió un mensaje al comité ejecutivo para reafirmar su compromiso con el proyecto e imaginó a los nietos de quienes integraban ese equipo recordando con orgullo el trabajo de sus abuelos.
Marín admitió en ese momento que consideraría ayudar en otra función si el Presidente se lo pidiera, como reconocimiento por la oportunidad recibida, pero reconoció que su elección personal seguía siendo la petrolera y los proyectos que había empezado a conducir.
La decisión de empezar a desprenderse
Cuando llegó el Proyecto Andes, se convirtió en una de las decisiones más profundas de su gestión al tener que empezar a transferir campos convencionales maduros, yacimientos que seguían produciendo, algunos vinculados a décadas de presencia de YPF en las provincias.
La petrolera decidió concentrar sus inversiones en desarrollos con otras posibilidades de crecimiento como parte de un plan de revisión de activos que también alcanzó participaciones empresarias.
De hecho, en diciembre de 2025, YPF completó la venta de su 50% en Profertil al grupo Adecoagro, en una operación acordada por u$s635 millones y que forma parte de un proceso de reorganización que busca liberar recursos para destinarlos a las prioridades del plan.
Marín pasó a encabezar entonces una empresa que reducía su participación en determinadas actividades mientras preparaba inversiones de largo plazo en producción e infraestructura exportadora.
Una disputa heredada
En medio de esta poderosa estrategia comercial y de negocios, llegó, en marzo pasado, una resolución favorable en el litigio por la expropiación de la petrolera 2012, una controversia que había empezado mucho antes de su gestión.
El 27 de ese mes, la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos revocó la condena de aproximadamente u$s16.100 millones contra la República Argentina y confirmó el fallo favorable a YPF.
Marín atravesó ese capítulo como conductor de la compañía, a pesar de que la defensa del Estado correspondía a sus equipos jurídicos y que el resultado acompañó una etapa en la que YPF buscaba socios, financiamiento y mercados para sus nuevos proyectos.
El cambio de escala
En mayo pasado, YPF completó la salida de Manantiales Behr, en Chubut, y en agosto firmó acuerdos por otros conjuntos de activos convencionales de Mendoza y La Pampa por unos u$s405 millones, sujetos entonces a condiciones de cierre.
Ese mismo mes aceptó una oferta de Edenor por u$s780 millones por el 70% de Metrogas y el 5% de Metroenergía.
Marín fue el conductor de esa reorganización, ejecutada con el directorio y los equipos de la compañía y su decisión sobre qué conservar y dónde invertir fue cambiando el perfil productivo de YPF.
Los resultados del segundo trimestre de este año permiten medir esa transformación si se tiene en cuenta que el crudo no convencional representa el 80% de la producción petrolera, frente al 59% de un año antes.
La apuesta requería también caminos de salida que llegó con VMOS, el sistema de transporte y exportación hacia la costa rionegrina, y los proyectos de gas natural licuado quedaron entre las iniciativas con las que busca ampliar la presencia internacional de YPF.
La cercanía como negocio
En octubre, otra parte de esa transformación empresaria se llevó a cabo a partir de la decisión de Marín de ampliar el core business de YPF hacia negocios que hasta entonces eran aleatorios pero que también se convirtieron en millonarias fuentes de ingresos.
El principal foco en este camino son las estaciones de servicio, en las que Marín impulsa un fuerte cambio y modernización permanente, con incorporación de nuevos negocios como el de sumar grandes marcas de consumo masivo.
Así fue como el pasado 22 de octubre abrió el primer McDonald’s dentro de una estación YPF Black, en la localidad bonaerense de Vicente López, sobre avenida del Libertador.
Marín ya había mencionado a McDonald’s como referencia del volumen de hamburguesas que quería alcanzar con las tiendas Full, pero ahora ambas marcas comparten un espacio.
El proyecto reúne la propuesta de la cadena gastronómica con la tienda Full y los servicios para automovilistas como parte de una apuesta que consiste en atraer también a quienes buscan comer, tomar café o hacer una compra.
En ese acto, Marín volvió a hablar como abuelo al explicar que quería que sus nietos encontraran allí la Cajita Feliz, quizá como parte de una expansión comercial de la petrolera que dirige pero con un relato de escena familiar.
Durante la inauguración sostuvo que el negocio de Full facturaba u$s180 millones cuando asumió, que proyectó u$s680 millones para este 2026 y u$s1.000 millones para el 2027.
A la expansión de las tiendas se agregaron pruebas de autodespacho y precios por horarios, con seguimiento de la demanda, como parte de una revisión del negocio que alcanza desde el subsuelo hasta el lugar donde un cliente se sienta a tomar un café.
El tiempo que entrega
En la actualidad, Marín tiene 63 años y describe una rutina que empieza alrededor de las 6 de la mañana y que continúa con su llegada a la oficina de YPF en Puerto Madero a las 7.
En distintas entrevistas contó que sus jornadas pueden extenderse hasta las 23 o la medianoche como parte de una dedicación con la que busca completar los proyectos que puso en marcha.
También es tiempo que queda fuera de su vida familiar, una dificultad que él mismo reconoce cuando habla del equilibrio que todavía no consiguió.
De todos modos, las visitas a La Plata siguen siendo el espacio que identifica con el descanso y los afectos, junto a su madre, su hija y sus nietos, los nombres que aparecen cuando le preguntan para quién quisiera dejar una huella.
La promesa pendiente
Marín ha dicho que quiere seguir en YPF hasta 2031, una fecha que aparece como el horizonte personal que eligió para completar esta etapa, asociado a la puesta en marcha de los desarrollos exportadores.
Si bien su permanencia depende de las decisiones societarias correspondientes, el deseo de quedarse hasta entonces lo ha reiterado tanto al hablar de la empresa como al responder a las propuestas para pasar a otra función.
En 2031 cumplirá 68 años, edad a la que Marín quiere llegar con el proyecto de gas natural licuado funcionando, al punto que ha descrito su despedida con una tarea concreta: abrir la última válvula y después irse.