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Turquí­a ahora se "argentiniza": sube fuerte las tasas de interés pero la corrida cambiaria no cede

Turquí­a se "argentiniza": sube fuerte las tasas de interés, pero la corrida cambiaria no se detiene

En lo que va del año, la lira turca se depreció un 24% frente al dólar, mientras que la inflación más que duplica las metas del gobierno

Por Ruben Ramallo
24.05.2018 08.38hs Finanzas

¿En que se parecen Turquí­a y Argentina? A simple vista muy poco, pero de un tiempo a esta parte todo indica que el gobierno de Erdogan se está "argentinizando" al menos en cuestiones económicas.

De hecho, está enfrentando una corrida cambiaria de proporciones, que en forma tardí­a busca frenarla subiendo en forma sustancial las tasas de interés, todo ello en un contexo en el que la inflación se está empinando muy por encima de los objetivos del gobierno turco.

Para Claudio Loser, ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para América Latina, tanto en el caso de la lira turca como en el peso argentino, hay un gran "componente nacional" detrás de las depreciaciones.

A lo cual se suma, según el propio Loser que "ha habido un cambio en la situación general", a partir de la fortaleza del dólar, con una economí­a que cree rápidamente en Europa y EE.UU., tasas de interés que suben, y muchos inversores queriendo reducir el riesgo debido a medidas proteccionistas que pueden afectar a estos paí­ses.

En el caso puntual de Turquí­a, ante una situación que se complica dí­a a dí­a, el Banco Central de ese paí­s se vio obligado el jueves a subir una de sus principales tasas de interés en tres puntos porcentuales para intentar detener la fuerte depreciación a la que se enfrenta la lira turca.

La decisión ha servido inicialmente para reducir la caí­da de la moneda frente al dólar, pero los analistas consideran que no alcanzará para frenar una demanda que no cede. De hecho, este viernes, la lira volví­a a caer casi 4% en su relación con el dólar.

Según comunicó el Banco Central del paí­s, se ha decidido incrementar la tasa de interés de la ventanilla de préstamos del 13,5% al 16,5%. De esta manera, es la cuarta suba que realiza en lo que va del año, partiendo del 12,75% de finales de 2017.

Una medida que Cem Tí¶zge, del fondo de inversión turco ATA Yatirim, definió como "necesaria", pese a que "llega tarde".

"Es el momento de restaurar la credibilidad de la polí­tica monetaria y recuperar la confianza del inversor", dijo el viceprimer ministro Mehmet Simsek en Twitter poco antes del anuncio del Banco Central.

"El gobernador del Banco central y los miembros del comité de polí­tica monetaria tienen todo mi apoyo para frenar el declive de la lira y alcanzar la estabilidad de los precios", tuiteó.

A los inversores les preocupa la polí­tica monetaria, sobre todo después de que el primer ministro Erdogan, un autodenominado "enemigo de las tasas de interés", dijera la semana pasada que espera ejercer un mayor control monetario tras las elecciones que se celebrarán el 24 de junio.

La inflación en Turquí­a se encuentra cerca del 11% anual, es decir que más que duplica el objetivo del gobierno, que es del 5% anual. Buena parte de la brecha se puede atribuir a la presión que ejerce el tipo de cambio que no deja de subir.  

Es que la divisa turca se ha depreciado casi un 24% desde principios de año contra el dólar y más del 37% en los últimos doce meses, lo que está encareciendo las importaciones de un paí­s que presenta un déficit por cuenta corriente prácticamente crónico y que depende sobremanera del exterior.

Ante la gravedad de la situación, desde la agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) se instóa las autoridades del paí­s a que tomaran medidas para paliar la crisis bajo amenaza de que se viera afectado el rating de Turquí­a, que ya fue rebajado a inicios de mayo hasta el status de 'basura' con perspectiva "estable". 

El hundimiento de la lira turca se está produciendo junto al de otras divisas emergentes, como el peso argentino o el real brasileño, aunque las circunstancias particulares de las divisas agravan también los impactos. En el caso de Turquí­a, el deseo del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de controlar más el Banco Central turco ha acentuado la caí­da de la lira en las últimas semanas.

El capital huye de Turquí­a
Después de disfrutar de una década de constante llegada de dinero en busca de los altos rendimientos de Turquí­a -frente a intereses cercanos a cero o negativos en la Eurozona y Estados Unidos- ahora estos flujos especulativos (hot money) están abandonando el paí­s euroasiático en busca de refugios más seguros, revelando la dependencia que durante años habí­a alimentado el crecimiento de la economí­a turca.

Una situación que se vio exacerbada en la madrugada del miércoles por las órdenes de venta stop-loss emitidas desde Japón para evitar más pérdidas en las inversiones denominadas en liras turcas.

Los inversores temen un recalentamiento de la economí­a turca con una inflación actual de alrededor del 10% y también que las deudas en divisas extranjeras de numerosas compañí­as no puedan pagarse.

Además, el próximo 24 de junio, los votantes de Turquí­a tendrán que elegir a su partido polí­tico preferido a la vez que votan por su candidato presidencial.

"A medida que se acercan las elecciones van a hacer muchas cosas para intentar que las perdamos. Ahora mismo vemos cómo juegan con el dólar. Pero el pueblo ha descubierto el juego y a sus jugadores, ha visto a las marionetas y a quienes las manejan", denunció el miércoles el vice primer ministro y portavoz del Ejecutivo, Bekir Bozdag, acusando a los mercados de tratar de derrocar al presidente Erdogan.

En medio de la crisis, el ministro de Economí­a, Nihat Zeybekí§i, instó a todas las instituciones implicadas a "hacer lo necesario" para detener una caí­da que definió como "especulativa y anormal".

Ante este pedido, la Bolsa de Estambul respondió vendiendo todas sus reservas en divisas, pero no fue suficiente para atajar las pérdidas. "Vimos las cotizaciones más allá de los niveles razonables" dijo el presidente de la entidad, Himmet Karadag.

Era una decisión reclamada por la mayorí­a de actores económicos desde hace meses, como modo de atajar la creciente inflación, fomentar el ahorro y detener la depreciación de la lira, pero hasta ahora Erdogan habí­a impedido que el Banco Central procediese con ella.

Según la heterodoxa visión económica del presidente turco, lo que provoca la inflación son los altos intereses, y no al revés. Y ya no sólo lo dice en los discursos a sus seguidores, sino que, la semana pasada, se lo dijo en la cara a inversores de la City londinense durante una reunión convocada, en principio, para calmar su ansiedad respecto a la economí­a turca.

Los participantes, según confesaron a la agencia Reuters, salieron del encuentro muy preocupados. "¿Por qué demonios viene a Londres y le dice a inversores institucionales que quiere bajar los intereses, exáctamente lo contrario de lo que quieren escuchar?", afirmó uno de ellos.

Por si fuera poco, el presidente turco concedió una entrevista en la que aseguró que, si gana las elecciones, reforzará su control sobre la polí­tica monetaria del Banco Central

"En la crisis de la lira turca, el Gobierno de Turquí­a se agarra a inútiles teorí­as de la conspiración. ¿Cuánta más devastación necesita Ankara antes de darse cuenta de que esa entrevista a Bloomberg es la que ha desencadenado la crisis?", se preguntaba en Twitter Marc Pierini, exembajador de la UE ante Turquí­a.

De hecho, la oposición turca se ha lanzado a la yugular de Erdogan y el candidato socialdemócrata a la presidencia, Muharrem Ince, exigió al mandatario islamista que respete la independencia del Banco Central y que "despida inmediatamente" a su equipo de asesores económicos, liderado por polémicos personajes como Yigit Bulut.

Este último gano celebridad por asegurar que hay una confabulación en marcha para asesinar a Erdogan "mediante telequinesis", o Cemil Ertem, quien, hace dos meses, en plena depreciación de la lira, aseguró que el Gobierno turco harí­a "exactamente lo contrario" a lo que le recomendasen los organismos financieros internacionales.

Otra de las candidatas a la presidencia, la nacionalista Meral Aksener, ha criticado la "arrogancia" de Erdogan en temas económicos y ha denunciado su insistencia en enfocar todas sus polí­ticas en el "consumo" y en la "construcción", sin invertir en sectores más productivos.

En cuanto a las elecciones, si ninguno de los candidatos presidenciales recibe más del 50% de los votos habrá una segunda vuelta electoral entre los dos candidatos principales el 8 de julio. La cercaní­a de las elecciones también está generando incertidumbre entre los inversores

"Los elevados niveles de inflación y las expectativas negativas plantean riesgos en el comportamiento de los precios. De acuerdo con esto, el Comité ha decidido implementar una fuerte restricción de la polí­tica monetaria para apoyar la estabilidad de precios", ha destacado el instituto monetario.

El Banco Central continuará usando todas las herramientas a su disposición para conseguir la estabilidad de precios, que es el objetivo del banco central, reza el comunicado.

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