Recuerdan a De la Sota como "dandy perfecto de la política"

Cuál será el impacto del prematuro fallecimiento del exgobernador cordobés en las intenciones de unificar el Peronismo de cara al 2019
Recuerdan a De la Sota como "dandy perfecto de la política"

"Si la mitad del arco político, que llora con franqueza a De la Sota, le hubiera hecho algo de caso, de ningún modo la Argentina se hubiera convertido en el cachivache que es hoy", asegura un texto publicado este lunes en el portal del analista Jorge Asís.

El exgobernador de Córdoba José Manuel De la Sota, "cometió también, como Néstor Kirchner, El Furia, la severa irresponsabilidad de morirse", indica sobre el fatal accidente de tránsito que sufrió el sábado, cuando la camioneta que conducía chocó contra un camión.

"El que nada tenía en común con la muerte. Si hasta cuando tomaba triste distancia era vital. Se reinventaba como profesor en universidades de España. Como cantante de boleros, o como modelo ejemplar en la sastrería de Río Cuarto", escribió el redactor especial Oberdán Rocamora, y aseguró: "Su humor cordobés era tan recursivo como su dandismo cultural".

El redactor recordó que en un reciente diálogo sostenido en Posadas le pidió que dejara de llamarlo "Hugo Boss", y reemplazara el apodo por "Giorgio Armani". Entonces el escritor cumplió y lo recordó como el "dandy perfecto de la política".

"Cuidaba meticulosamente el detalle de su vestimenta. Utilizaba sacos de extraños colores (a veces radiantes), pero de una elegancia sublime. Ningún otro político (acaso con la excepción de Alberto Rodríguez Saa, El Colibrí) podía haberse atrevido a usarlos. Lilas, verdes, azules encendidos".

También destaca que ese "cultor del detalle" estaba "en forma", y era "atractivamente flaco, de barba europea, casi irreconocible".

Rocamora recordó también que Eduardo Duhalde, lo promovió como precandidato a presidente, con la asistencia de Aníbal Fernández, mientras a la vez lo hacía circular también a Néstor Kirchner, quien resultó finalmente victorioso al retirarse Carlos Saúl Ménem de la contienda.

"Coincidencia: Duhalde había sido el vice de Menem en la interna peronista de 1988. Cuando De la Sota fue como vice de Antonio Cafiero. Ambos eran el símbolo de la renovación en el peronismo, que se miraba en el espejo del alfonsinismo colonizador", indicó el redactor en el portal de Jorge Asís. 

"Caprichos de la historia. Menem fue presidente, en cierto modo, por el sectarismo copador de la banda renovadora, que había vetado la fórmula Cafiero-Vernet. Pero el pensador Vernet, en aquel momento, contaba con el apoyo de los sindicatos, en especial del legendario Lorenzo Miguel. Gracias al veto, al cambio de Vernet por De la Sota, el sindicalismo en bloque le dio el decisivo apoyo a Menem. Fue presidente en 1989. Y lo envió a De la Sota, su excelencia, como embajador en Brasil", continúa en el texto que puede leerse completo aquí.

Después de varios intentos, De la Sota pudo conquistar la gobernación de Córdoba. Con German Kamerath como vice, en representación de la UCD, la "última experiencia de partido liberal en la Argentina".

"Pero en 2003 el posicionamiento para la presidencia de De la Sota fue malo. Consta que se venía del desastre de 2001, y que el equivocado Adolfo Rodríguez Saa, El Dios de la Puntanidad, había culpado a De la Sota de la debacle de su gobierno intenso de siete días", expresó el analista. Le reprochó al fallecido exgobernador haberse mostrado "excesivamente presentable" en los programas de TV durante la campaña.

"Su discurso era tan general, abarcador y consensual que no aportaba nada nuevo, aunque con un rostro prolijo y el pelo planchado, con los cuellos de las camisas con punta casi redonda. El dandy estaba hecho una pinturita, ideal para el modelaje, que iba a encarar en algunos años", recordó.

Por último, Rocamora asegura que la muerte prematura de De la Sota "posterga la ceremonia programada de la fotografía parcial" del "Peronismo Perdonable" que nuclea cuatro rostros para armar un catálogo: Schiaretti; el senador Miguel Pichetto, Juan Facundo Urtubey y Sergio Massa.

"Se posterga la postal perdonable, pero la misma muerte de De la Sota induce a construir los 'puentes' necesarios, a los efectos de unir los fragmentos dispersos del peronismo. Porque la unidad fue el objetivo político de José, sobre todo en el último tramo de su vida", declara el redactor.