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Luis Costa: "Los seguidores de Cristina transforman la acusación judicial en una persecución política"

Luis Costa: "Los seguidores de Cristina transforman la acusación judicial en una persecución política"
Se inicia el juicio contra la ex Presidenta y para saber el impacto en su posible candidatura iProfesional dialogó con Luis Costa, sociólogo y ex IPSOS
Por Mariano Jaimovich
20.05.2019 06.45hs Política

A horas de iniciarse el juicio oral contra la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner por redireccionamiento de la obra pública, iProfesional dialogó con Luis Costa, sociólogo, analista político y ex director de IPSOS Mora y Araujo, para conocer cómo puede impactar en las elecciones este hecho judicial.

En una extensa charla, que sirvió también para analizar otros temas vinculados al contexto político y electoral, el experto consideró que hay "muchas chances a que sea irreversible esta polarización entre Macri y Cristina".

-Empieza el juicio contra Cristina a pocos meses de la votación presidencial, ¿cómo puede impactar en su imagen?

-Se deberá ver la mecánica en la que se desarrollará y si se va a televisar todo. Seguramente tendrá dos planos: el del derecho propiamente evaluado y, por otra parte, el mediático. Uno y otro van a atravesar distinciones y haciendo lecturas diversas. En general, hubo muchas acusaciones previas contra Cristina, de hecho está procesada, pero sus seguidores lo transforman en que todo es una persecución política. En términos políticos, los temas si son verdad o mentira, o de legalidad o ilegalidad, no son tratados tal como son. Todos los votantes trazan distinciones que permiten releer los episodios que les devuelve el mundo y acomodarlos para seguir sosteniendo lo que piensan. Así se estructura la opinión.

-¿Cómo es la intención de voto para el kirchnerismo?

-Viene estancada, su zona está entre los 38 a 42 puntos, el resto es una imagen muy mala. Si llega a ganar, lo va a hacer muy justo. Es que hay dos opciones para calificar a una mala imagen, que pueden ser "bastante mala" y "muy mala", Cristina tiene mucho más de "muy mala" que Macri. O sea que consolida un nivel de rechazo agudo muy grande y tiene menor potencial de crecimiento, salvo que haya guerra civil, saqueos, caos social.

-¿Cómo evalúa el posicionamiento de Cristina?

-Está haciendo muy poco, le está peleando cabeza a cabeza la elección a Cambiemos pero tiene que estar oculta. Eso muestra cierta debilidad potencial de Cristina. Si la condición para poder ganar es no aparecer, demuestra que potencialmente hay un conflicto de imagen muy marcado. Y la aparición de ella en la Feria del Libro dio algunas señales.

Apareció con un tono más cordial y moderado, pero el discurso con el tipo de gente que la acompañaba en la sala me pareció el mismo escenario al de antes, al igual que mostrar al "pueblo" que la acompañaba en la calle y cantaba sus canciones. O sea, daría la sensación que en el corto plazo lo que tiene para ofrecer es muy similar. Ella tiene el desafío de sostener las escasas frases componedoras, lo mismo que sucede en el Gobierno, que debe mantener estable al dólar y bajar a la inflación para poder ganar. Ambas fuerzas están expuestas a dos o tres factores que están rogando que no se muevan.

-En un momento Cristina defendió a Trump, ¿cómo evalúa esta estrategia que sorprendió?

-Creo que solamente lo hizo para referirse al consumo, al mencionar que Trump cerró las fronteras para priorizar a los productos internos y generar empleo. Creo que usó la parte de Trump que le conviene. Hace rato que el kirchnerismo viene corriendo al macrismo acusándolo que se abre al mundo descontroladamente, mientras el mundo se cierra, y que tomó una decisión estratégicamente y económica que tiene que ver con "otro mundo", no con el actual.

El kirchnerismo está mucho más ligada al consumo interno, a un Estado muy presente que controla al mundo corporativo, que le va a poner límites al mercado. Aparece como una figura que contrasta con las debilidades de Cambiemos.

-¿El vínculo del kirchnerismo con Maduro puede ser una "espina" para su campaña?

-Creo que si a Cristina la corren con Maduro va a tener que salir a decir algo y eso mostrará un ejemplo para saber cómo se va a acomodar. En general no habla de nada hoy.

-¿Cómo describiría el panorama político actual?

-El panorama político diría que no es uno sino varios que se van plegando, y depende de las decisiones sobre la marcha de los actores políticos en función de varios conflictos que se van solapando. La primera gran división que va quedando clara en el avance del año es que hay dos planos: uno es la batalla nacional, liderada por el combate electoral entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri, y después hay un montón de batallas locales que se deciden jugar de forma independiente respecto a la batalla final, que es la de la presidencia. Tales son los casos de Entre Ríos, Neuquén, Córdoba, entre otras. Son dos planos que se cruzan de forma perpendicular, lo provincial por un lado y una batalla nacional que corre con independencia de esos planos locales. Eso garantiza que lo nacional no contamine el posible resultado electoral que cada uno se merezca o no. Es decir, los oficialismos se ponen en riesgo si van de la mano con lo nacional. Y cuando el peronismo va unificado, se vio que tiene muy buena aceptación ya que se expresa como peronista abiertamente y no tiene las banderas kirchneristas al frente.

-¿Estos dos enfrentamientos son completamente inertes entre sí?

-Si le buscamos un vínculo, las elecciones provinciales se las debe comparar con las mismas elecciones provinciales de hace cuatro años, y desde Santa Fe en adelante el mismo Cambiemos está teniendo rendimientos decrecientes con respecto al 2015 y empieza a marcar algunas pautas de desencanto del presente que impactan en sus candidatos y en la coalición que se está presentando. No son datos menores y hay que prestarles atención, porque en un clima más favorable la imagen de Macri ya empezaba a crecer y había mejores rendimientos de la experiencia Cambiemos. Ojo, le prestaría atención pero tampoco se puede decir que lo de Santa Fe o Córdoba es un prolegómeno de lo que a Macri le puede ocurrir en esos lugares en octubre, pero son distritos muy importantes para él.

-En este escenario, ¿qué resultado ve factible para las elecciones presidenciales?

-Yo tengo una situación de muchísima paridad, el mejor momento que registramos del Presidente fue a fin del año pasado, que coincidió con los meses donde la inflación tuvo una intención de retroceso considerable y coincidió con los días en el que se realizó el G20. Allí  Macri pudo lograr subir de forma importante y Cristina empezó a ceder, y fue el momento de mayor diferencia entre ambos. Pero a partir de febrero, cuando los indicadores de inflación comenzaron a subir y a impactar en el dólar, formaron una combinación bastante agresiva contra el Gobierno. Desde ese momento Cristina pudo recuperar y viene ahí acercándose.

-¿A qué se debe esta volatilidad en las preferencias políticas de la gente?

-Es interesante ver por qué esta elección es tan difícil de leer, algo que tiene que ver con el concepto económico de elasticidad debido a que el comportamiento de voto al Gobierno es bastante flexible. Tiene saltos para arriba o para abajo, y vuelve a un nivel que se ubica entre los 30% a 34%, que es muy similar al de Cristina. Lo que demuestra que hay ciertos patrones estructurales muy fuertes de fondo actuando en el voto, y hay momentos en que la emocionalidad le gana al electorado, y después vuelve a estar marcado por un elemento estructural que está dado por la territorialidad argentina, donde no se vota igual en un lugar que en otro. Por ejemplo, el peronismo de Formosa no es el mismo que en Santa Fe.

-¿Cómo pueden pesar estas diferencias en la votación?

-Si las elecciones presidenciales fueran hoy, diría que es muy fina y básicamente hay dos grandes grupos que podríamos llamar clases medias urbanas versus clases bajas de las afueras de las grandes ciudades. Es una dicotomía bastante histórica de la Argentina y que representa el peronismo y la herencia del radicalismo, recordemos que Cambiemos es heredero del voto radical. Hay ciertos aspectos socioestructurales que no son menores.

-¿Considera que se puede unir el peronismo para poder ganar las presidenciales?

-Lo veo difícil, es complejo porque a diferencia de lo que pasa en las provincias donde el kirchnerismo es una fuerza menor y no presenta listas para no dañar al peronismo, acá es al revés: el kirchnerismo es el que lidera a nivel nacional y los demás tienen que ir atrás. Las experiencias que han tenido los peronistas no kirchneristas durante el kirchnerismo no les trae buenos recuerdos, entonces diría como desafiante a que se junten todos. Cristina Kirchner está tratando de traer sus variables más blandas de su primera etapa, pero eso no representa a todo el peronismo.

-Hablando de alternativas, ¿Qué cree que puede pasar con Alternativa Federal?

-No sabemos todavía lo que va a pasar, pero estoy convencido que Alternativa Federal va a hacer todo lo que esté a su alcance y que crea que le sirva para ser una tercera opción, lo va a intentar aunque le salga bien o mal.

Las únicas figuras que creo que tienen potencial y que están a la altura de eso son Massa y Lavagna, pero este último lo veo más como un producto de laboratorio, como si fuera que el sistema político hizo un experimento a ver si colocaba una especie de outsider para ver cómo funcionaba. En cambio, Massa es un hombre de la política, es el único tercero que puede entrar en discusión, pero está lejos en intención de voto, ni siquiera por culpa de él, sino por la polarización, a la que le doy muchas chances a que sea irreversible, ya debería estar pasando algo. Lo mismo que Urtubey, que creo que tiene mucho más camino para recorrer.

-¿Qué intención de voto tienen las posibles alternativas?

-Depende la semana, Massa va oscilando entre 6 y 10 puntos, según su grado de aparición pública. Urtubey tiene 3 o 4 puntos, y Lavagna entró en marzo a ser medido con 15% y sistemáticamente, semana tras semana, fue cayendo. El último número que tengo de él es 8%.

-¿Cómo define al comportamiento de la gente a la hora de votar?

-Parece que cambió, pero en el fondo hay una cuota de conservadurismo electoral muy grande en Argentina. Parece que no, pero lo hay.

-¿Si la economía no mejora notoriamente puede correr peligro la reelección de Macri?

-Cambiemos, a diferencia del kirchnerismo, no necesita grandes cosas, aunque es una misión muy compleja en Argentina: si logra controlar dólar e inflación sus chances de aumento de ser reelegido es mayor, porque reducirían la incertidumbre de la clase media en el presente y empieza dar ciertas señales de control de la situación. Esto va hacia un camino de marcar que el esfuerzo que estamos haciendo hoy tiene sentido en algún momento, entonces convierte la incertidumbre en las expectativas de futuro.

-¿Qué diferencia sustancial ve entre los votantes que eligen a Macri y al kirchnerismo?

-El electorado de Cambiemos marca como problemas la inflación y después menciona la lucha contra la corrupción y la educación. Esa agenda más institucional tiene sentido, en cambio el votante de Cristina tiene una prioridad puramente económica, porque primero también aparece inflación, pero después están pobreza, la economía como problema genérico en si mismo y el desempleo. Son agendas distintas y ordenan de forma diferente los problemas.-

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