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Hay cuarentena para rato en la Ciudad y el conurbano: los funcionarios asumen el costo de agravar la recesión

Hay cuarentena para rato en la Ciudad y el conurbano: los funcionarios asumen el costo de agravar la recesión
El requisito para pasar a la "fase 4" es que la duplicación de casos sea cada 25 días, una meta que hoy luce lejana. Críticas a la presión de economistas
Por Fernando Gutiérrez
09.05.2020 06.01hs Política

El anuncio del pasaje de la cuarentena a la fase 4 es, en realidad, mucho más restrictivo de lo que aparentó en el anuncio del presidente Alberto Fernández. Porque la contracara del relajamiento que podrá empezar a vivirse en el interior es la confirmación de que en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires hay cuarentena estricta para rato.

El requisito de llegar a una tasa de duplicación de los contagios cada 25 días luce hoy muy lejano para la zona problemática de la capital y su conurbano, donde se concentra el 86% de todos los casos de coronavirus del país.

A pesar de que Horacio Rodríguez Larreta trató de minimizar la gravedad de la situación al decir que el problema estaba focalizado en las villas miserias y las residencias geriátricas, lo cierto es que las perspectivas que se dejaron entrever no hacen presumir un avance muy rápido para la Ciudad. En otras palabras, más que agrandarse, la cantidad de días necesarios para la duplicación de contagios tiene riesgo de contraerse.

De hecho, tanto el jefe de gobierno capitalino como el gobernador Axel Kicillof siguen aguardando que en algún momento se produzca el disparador que empiece a hacer crecer la tasa de contagios hasta alcanzar un pico.

Como dijo Rodríguez Larreta, esa fue la tendencia en todas las grandes ciudades del mundo. Y Buenos Aires, además, cuenta con el problema de los asentamientos con altos niveles de hacinamiento y serias falencias de infraestructura de saneamiento.

Pasó algo inadvertido uno de los datos más elocuentes de los muchos mencionados en la conferencia. En sitios como la villa 1-11-14, el nivel de positivos en los testeos de sospechosos de infección por el Covid-19 llega a 60%, una cifra que hace presumir complicaciones graves y rápidas.

Kicillof fue más lejos, al negar siquiera la posibilidad de "una vuelta para los chicos", dada las difíciles condiciones socio-demográficas del conurbano.

Rodríguez Larreta, FErnández y Kicillof coincidieron en la necesidad de seguir con la cuarentena dura
Rodríguez Larreta, Fernández y Kicillof coincidieron en la necesidad de seguir con la cuarentena dura

Fue en ese contexto que el Presidente reafirmó su negativa a una flexibilización de la cuarentena, con un nivel de irritación mayor al que había mostrado otras veces, y que dejan en evidencia la creciente presión para que ponga en la balanza los costos económicos.

El presidente tuvo a mano números que le jugaron a favor de su argumentación, como el explosivo incremento del desempleo en Estados Unidos. Pero lo cierto es que esa postura se está haciendo más difícil de sostener a nivel político: las encuestas marcan que es creciente el número de argentinos que manifiestan más miedo al deterioro económico que a contraer la enfermedad. Los números señalan que un 35% piden ya una apertura de la cuarentena, y en su mayoría son los directamente afectados por el parate económico.

El presidente, además, dio una respuesta algo evasiva cuando un periodista le hizo notar las dificultades logísticas para que la ayuda estatal llegue efectivamente a los beneficiarios. Y, de hecho, esta semana recién empezaron a cobrar parte de los cinco millones de desempleados que dos meses atrás habían pedido la ayuda de $10.000 del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

Al Presidente se lo nota más cómodo cuando logra llevar la antinomia salud-economía al plano político, como cuando fustigó por irresponsables a quienes critican la dureza de la cuarentena. Pero la realidad es que cada día que pasa, el confinamiento se hace más duro de sostener. Como hizo notar el propio gobernador Kicillof, en el conurbano bonaerense se elabora la mitad del producto industrial nacional.

Cuarentena: las fases progresivas que planea el Gobierno.
Cuarentena: las fases progresivas que planea el Gobierno.

Claro que los funcionarios saben mejor que nadie las consecuencias de sostener la parálisis económica, pero también saben que el fantasma del desborde social siempre está a la vuelta de la esquina. Y no por casualidad, el mismo Kicillof mencionó el dato de que de cada 10 pobres del país, seis viven en la provincia.

En un silencio que podría interpretarse tal vez como incomodidad o tal vez como un inconfesable acuerdo con sus dos compañeros de mesa, Rodríguez Larreta escuchó las críticas a quienes plantean la graduación de las medidas restrictivas –algunos de los cuales militan en su mismo espacio político-.

En todo caso, lo que quedó en evidencia es que para funcionarios con ese grado de responsabilidad son mayores los incentivos a priorizar la salud. O, dicho de otro modo, que prefieren correr el riesgo de ver una explosión histórica de desempleo antes de que en el futuro se les pueda endilgar el peso de miles de muertes. Algo que quedó evidenciado en la mención de Fernández al controversial modelo sueco.

Y lo que se evidencia es, también, una confirmación del "teorema de Baglini", el que expresa que, en Argentina, lo alocado de las propuestas políticas es inversamente proporcional a la distancia que uno se encuentra del poder. De momento, los funcionarios siguen teniéndole más miedo a la pandemia que a la recesión.

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