Con la presencia de Milei y sin Lula, el Mercosur y la Unión Europea sellan un acuerdo histórico en Asunción
El presidente Javier Milei confirmó que participará este sábado en la ceremonia de firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que se realizará en Asunción, Paraguay. La presencia del mandatario argentino apunta a respaldar un acontecimiento considerado histórico para el comercio internacional y, al mismo tiempo, acompañar al presidente paraguayo Santiago Peña, quien inaugurará su presidencia pro tempore del bloque regional con este evento clave.
La delegación argentina estará integrada por el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno; el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne; el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun; y el embajador argentino en Paraguay, Guillermo Nielsen. Desde el Gobierno señalaron que la participación de Milei busca reforzar el compromiso argentino con una agenda de apertura comercial y de integración económica con los principales mercados del mundo.
Una firma histórica con ausencias relevantes
La ceremonia se llevará a cabo en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, un espacio cargado de simbolismo para el Mercosur, ya que allí se sentaron las bases del bloque en 1991. Está prevista para el mediodía y contará con la presencia de los presidentes de Paraguay, Argentina y Uruguay, además de representantes de la Unión Europea encabezados por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La gran ausencia será la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los principales impulsores del acuerdo. Según fuentes oficiales citadas por la agencia AFP, la decisión se debió a cuestiones de agenda, ya que la firma había sido inicialmente organizada como un encuentro a nivel ministerial y las invitaciones a los mandatarios se cursaron a último momento. Desde el entorno del mandatario brasileño descartaron que la ausencia tenga relación con diferencias políticas o ideológicas.
No obstante, Lula recibirá este viernes en Río de Janeiro a Von der Leyen y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, en una escala previa al viaje de los funcionarios europeos a Asunción. Allí analizarán los próximos pasos del acuerdo y otros temas de la agenda internacional.
El rol de Brasil y el impulso final al acuerdo
Aunque no estará presente en la firma, el Gobierno brasileño reivindicó el papel central que tuvo Lula en el cierre del tratado. El vicepresidente y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, destacó que el liderazgo del mandatario fue determinante para destrabar una negociación que llevaba más de 25 años. "Fue él quien hizo todo el trabajo. Su perseverancia fue fundamental para que el acuerdo finalmente se concrete", afirmó en declaraciones radiales.
Brasil no logró que la firma se realizara en diciembre pasado, cuando ejercía la presidencia rotativa del Mercosur, pero siguió empujando el consenso político dentro del bloque y en el ámbito europeo. Finalmente, el Consejo Europeo dio luz verde al tratado tras conseguir el apoyo de 21 de los 27 países miembros, pese a la oposición de Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría, y la abstención de Bélgica.
Un mercado ampliado y de alto impacto global
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. En conjunto, ambos bloques representan cerca del 30% del PBI mundial y un mercado de entre 720 y 780 millones de consumidores, según las distintas estimaciones oficiales. Las proyecciones indican que el intercambio comercial podría crecer hasta un 40% una vez que el tratado entre plenamente en vigor.
En 2024, el comercio de bienes entre ambas regiones superó los 111.000 millones de euros. Las exportaciones de la Unión Europea al Mercosur alcanzaron los 55.200 millones, mientras que las importaciones desde Sudamérica rondaron los 56.000 millones. Para las economías del Cono Sur, el acuerdo implica un acceso preferencial a uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo.
Qué se comercia entre ambos bloques
Actualmente, Europa importa del Mercosur principalmente productos agrícolas, que representan el 42,7% del total, seguidos por minerales (30,5%) y pulpa y papel (6,8%). En sentido inverso, el Mercosur compra a la Unión Europea maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).
El tratado prevé la eliminación o reducción de más del 90% de los aranceles bilaterales. Para la Unión Europea, esto se traduciría en un ahorro anual estimado en hasta 4.000 millones de euros en derechos de aduana. Los sectores más beneficiados serían la automoción, la maquinaria industrial y la industria química y farmacéutica.
Beneficios esperados para el Mercosur
Desde la perspectiva sudamericana, el acuerdo abre una oportunidad clave para la agroindustria, en particular para productos como carne, soja, cereales, azúcar, arroz y miel. También mejora las condiciones de acceso para minerales críticos, un punto estratégico en el contexto de la transición energética global.
El informe de la consultora LLYC destaca que el pacto permitiría cerrar la brecha de competitividad del Mercosur frente a otros países que ya cuentan con acuerdos comerciales con la Unión Europea. Además, el tratado ofrece un marco normativo más previsible en materia de propiedad intelectual y compras públicas, lo que podría favorecer un aumento significativo de la inversión extranjera directa europea en la región.
Resistencias y protestas en Europa
Pese al respaldo institucional, el acuerdo enfrenta una fuerte resistencia en algunos países europeos, especialmente en el sector agropecuario. Productores rurales de Francia, Irlanda, Polonia y Bélgica protagonizaron protestas en las últimas semanas, alertando sobre el riesgo de que productos sudamericanos más baratos inunden sus mercados y afecten la rentabilidad local.
Francia lideró el rechazo al tratado dentro del Consejo Europeo, al considerar que las importaciones de carne y granos del Mercosur podrían generar una competencia desleal si no se garantizan estándares ambientales y sanitarios equivalentes a los europeos. Estas preocupaciones se reflejaron en la incorporación de un anexo ambiental y de sostenibilidad al texto final del acuerdo.
Uno de los principales desafíos para los países del Mercosur será adaptarse a las exigencias europeas en materia ambiental, de trazabilidad y de derechos laborales. El acuerdo incluye compromisos vinculados a la lucha contra la deforestación y al cumplimiento de estándares productivos más estrictos, lo que implicará inversiones adicionales y ajustes profundos en los modelos de producción.
Al mismo tiempo, la apertura comercial podría generar presión sobre algunas industrias manufactureras del Mercosur, como los sectores textil, calzado y metalmecánico, que deberán competir con productos europeos de mayor escala y tecnología. En Europa, el impacto se sentirá principalmente en el agro, uno de los puntos más sensibles del tratado.
Ratificación y próximos pasos
La firma del acuerdo no implica su entrada en vigor inmediata. El texto deberá atravesar un complejo proceso de ratificación tanto en el Parlamento Europeo como en los congresos de los países del Mercosur. Para evitar demoras, se analiza la posibilidad de implementar un Acuerdo Interino que permita aplicar la parte comercial desde 2026, una vez cumplidos los requisitos básicos de aprobación.
Mientras tanto, los gobiernos y las empresas de ambos bloques siguen de cerca el calendario político y legislativo, conscientes de que el acuerdo Mercosur-Unión Europea marca un punto de inflexión en el comercio global, en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas, proteccionismo y reconfiguración de las cadenas de valor.