Reforma laboral: Milei negocia con gobernadores 4 puntos clave para asegurarse los votos en el Senado
La "mesa política" que rodea al presidente Javier Milei intenta acelerar los acuerdos que necesitará para aprobar a mediados de febrero el proyecto de reforma laboral en el Senado, donde tiene buenas perspectivas pero aún le falta ajustar detalles para no tener sobresaltos. Los gobernadores que manejan votos clave en la Cámara le extendieron un pliego de condiciones que consideran mínimas al cual se sumó en las últimas horas la asistencia para enfrentar los incendios en la Patagonia.
Milei aceptará el pedido de los gobernadores del sur de declarar la emergencia ígnea, una herramienta que permite a la Nación reasignar partidas presupuestarias y enviar fondos excepcionales para asistir el combate al fuego, que no cesa y ya arrasó con unas 230 mil hectáreas. Lo hará por DNU en lugar de incluir el proyecto en el temario que el Gobierno le fijó al Congreso, como propusieron los jefes provinciales.
En cualquier caso, es una concesión estratégica para la Casa Rosada porque, como anticipó iProfesional, el tema de los incendios y la asistencia del Gobierno nacional se coló en las negociaciones que encara el oficialismo para poder aprobar sus proyectos en las sesiones extraordinarias que empiezan el lunes, incluido el de "modernización laboral".
Y es que el reclamo de los gobernadores patagónicos, que instruyen a tres o cuatro senadores cuyo voto vale oro para el oficialismo, sumó también el apoyo del PRO y de senadores y diputados radicales, todos necesarios para el oficialismo. Esto puso presión sobre el Gobierno en momentos en que busca cerrar acuerdos, aunque para eso todavía debe atender los otros planteos, que son aún más determinantes para el debate que se viene en el Senado.
Reforma laboral: cuáles son los puntos centrales de la negociación entre Milei y los gobernadores
A la declaración de emergencia, que no estaba prevista en las negociaciones pero se metió por lo dramático de la situación en la Patagonia, se le suman otros tres puntos clave: las exenciones y rebajas que fija el capítulo impositivo de la reforma laboral, el pedido de una compensación para las provincias y el reclamo por obras públicas, especialmente en rutas nacionales.
El capítulo impositivo del proyecto se volvió el eje central de las negociaciones, como había adelantado este medio en diciembre. En el Senado, Patricia Bullrich se llevó el último martes un compromiso de los bloques dialoguistas para acompañar la reforma laboral pero con pedidos de retoques sobre ese punto y alguna sugerencia para que se retire el artículo que establece una rebaja del Impuesto a las Ganancias que pagan las empresas.
Según supo iProfesional de fuentes parlamentarias, Bullrich no está en contra de esa alternativa si permite consolidar una mayoría sólida, de unos 40 votos, pero el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, se niega tajantemente, al menos por ahora. En ese marco, los senadores -alineados mayormente con gobernadores- prefirieron no firmar todavía el pedido de sesión para el 11 de febrero como pretende el oficialismo.
Custodio del "equilibrio fiscal", Caputo es un jugador clave para cerrar acuerdos con los gobernadores, por eso Karina Milei lo sumó a la reunión de la "mesa política" de este jueves. Pero el ministro se puso firme en cuanto a mantener el capítulo impositivo como está, pese a que las provincias advierten por su impacto en la coparticipación.
Entre los puntos más sensibles, contiene la reducción de Ganancias para sociedades, donde las alícuotas bajan del 30% al 27% y del 35% al 31,5% en los tramos superiores, una medida que junto a las rebajas de impuestos internos y -en algunos casos- del IVA le cuesta a las provincias alrededor de $1 billón en términos de recaudación.
Los planteos a Santilli y la compensación que piden las provincias para asegurar la reforma laboral
Casi todos los gobernadores le plantearon este tema al ministro del Interior, Diego Santilli, durante el verano. Este jueves se reunió con Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), tres aliados clave del oficialismo en el Congreso que igualmente le remarcaron que la recaudación de las provincias ya está en caída por el enfriamiento del consumo y su consecuente impacto en la coparticipación del IVA.
El encuentro fue positivo, tal y como dijo Santilli a la salida. Ninguno de esos gobernadores tiene ánimos de trabar la reforma laboral que quiere Milei. Pero al igual que en debates anteriores, el nivel de apoyo será proporcional a lo que conceda el Gobierno para las provincias. Preocupados por la caída de la recaudación que el capítulo impositivo de la reforma laboral promete acentuar, piden mecanismos de compensación.
Una de las propuestas en ese sentido que le acercaron a Santilli para que llevara a Casa Rosada este jueves fue volver a coparticipar el impuesto al cheque, algo que las provincias resignaron en el pacto fiscal con el gobierno de Mauricio Macri. También están los planteos particulares de cada provincia, que son los que el Gobierno prefiere analizar en más detalle para lograr acuerdos.
El otro tema sobre la mesa de negociación es la reactivación de obras públicas especialmente en las rutas nacionales, un tema sobre el que los gobernadores machacan hace tiempo mientras advierten por el estado calamitoso de algunas arterias clave para el comercio y los negocios internos. Santilli ve chances de destrabar al menos ese punto, según confiaron a iProfesional fuentes al tanto de las negociaciones.
La gestión de Milei prefiere acordar compensaciones por fuera de la ley de reforma laboral y en eso hay un punto de contacto con las provincias. Pero también apunta a subordinar esas concesiones a los votos en el Congreso, a la inversa de lo que esperan los gobernadores.
Los votos en el Senado, bajo la lupa
El gobierno de Milei confía en que ya tiene la base de 37 senadores para tener quórum y aprobar el proyecto en general, pero es el número justo y por lo tanto no ofrece garantías para el Gobierno. Cualquier emergencia familiar y hasta una gripe puede volverse un problema. Por ello la aspiración de Bullrich es superar los 40 votos para estar tranquilos. Los dialoguistas también le piden que haya un consenso lo más amplio posible.
En el bloque de LLA en el Senado "hay optimismo, pero con moderación", según graficó una fuente del espacio a iProfesional. Especialmente porque saben que una cosa es la votación en general del proyecto, que todos coinciden -incluidos los gobernadores que aún negocian- que será positiva y otra muy distinta es la particular, capítulo por capítulo. Allí, hay más cautela.
Los votos con los que se aprueba un proyecto en general deben estar también para cada capítulo en la votación particular. Sin acuerdos bien cerrados que aseguren una mayoría a prueba de fallas cualquier artículo o capítulo de la reforma laboral puede quedar en el camino. Al Gobierno ya le ocurrió algo así con el Presupuesto 2026 y antes con el primer intento de aprobar la Ley Bases.
Si bien La Libertad Avanza está más fuerte que antes en el Congreso, tampoco le sobran votose incluso alcanzar el piso de 37 todavía le cuesta. Por esa razón, la negativa del Gobierno a modificar o retirar el capítulo impositivo del proyecto de "modernización laboral" pone un signo de pregunta sobre la próxima sesión del Senado y de alguna manera obliga a Milei y su tropa a tomar recaudos para evitar un traspié al momento de la votación.
El alcance de los acuerdos que logre el gobierno de Javier Milei con los gobernadores es clave no solo para que la reforma laboral se apruebe en el Senado, sino para que no se vea modificada por la fuerza, por la falta de votos para sostener algún artículo o capítulo. La Casa Rosada conoce el riesgo y se enfocará asegurar lo que consideran más importante, como los cambios en indemnizaciones y salarios, mientras las negociaciones continúan.