Reforma laboral: el oficialismo logró dictamen y se debatirá en el Senado el 27 de febrero
El bloque de La Libertad Avanza avanzó este viernes en el Senado con la firma del dictamen de la reforma laboral, paso indispensable para que el proyecto pueda tratarse en el recinto la semana próxima. La intención es clara: que la iniciativa se convierta en ley en el arranque del nuevo período legislativo.
La reunión conjunta de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto se desarrolló en un contexto de fuertes reproches entre el oficialismo y el interbloque peronista. Desde la oposición cuestionaron el rumbo económico y lanzaron duras advertencias políticas durante el debate.
Cruces y advertencias en el plenario
En medio de la discusión, legisladores peronistas pronosticaron un final anticipado para la gestión libertaria y señalaron que podría terminar "escapándose en helicóptero", en alusión a la salida anticipada del entonces mandatario Fernando de la Rúa.
Las acusaciones elevaron el tono de una jornada que, pese a la confrontación verbal, terminó con el despacho favorable para que el texto avance al recinto.
Votos asegurados y objetivo político
En el entorno de Javier Milei aseguran que los números están garantizados para aprobar la reforma sin sobresaltos. Con el dictamen ya firmado, el oficialismo confía en convertir el proyecto en ley antes del 1° de marzo, fecha prevista para la apertura de sesiones ordinarias.
Así, la Casa Rosada busca llegar a esa jornada con una de sus reformas estructurales ya sancionada y mostrar capacidad de articulación parlamentaria en el Senado.
Cómo logró Milei la aprobación de la reforma laboral
El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, abrió la sesión a las 14:15 con 130 diputados sentados en sus bancas, apenas uno más de los necesarios para tener quórum. Para llegar a ese número el oficialismo necesitó, además del PRO y la UCR, de los 15 legisladores que responden a los gobernadores de Tucumán, Osvaldo Jaldo; de Catamarca, Raúl Jalil; de Salta, Gustavo Sánez, y el mandamás de Misiones Carlos Rovira.
Los mismos gobernadores llevaron a sus diputados a votar a favor del proyecto, aunque hubo excepciones. El catamarqueño Sebastián Nóblega, hombre de Jalil, anticipó durante el debate que votaría en contra. Durante el transcurso de la sesión hubo momentos en que el oficialismo dudó de tener asegurada una mayoría sólida.
Al igual que lo había hecho la semana pasada en el Senado, el ministro del Interior, Diego Santilli, se instaló en la Cámara baja para asegurarse de que no hubiera fugas. El resultado final de la votación en general, con seis votos más de los 129 que necesitaban como mínimo y una diferencia considerable sobre el rechazo, lo dejó tranquilo.
Cerca de la medianoche, el Gobierno pareció contar también con una sutil ayuda del jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, quien apuró la votación. Primero, renunció a dar su discurso de cierre y avisó que nadie del bloque amarillo hablaría porque "ya está todo dicho". Poco después, antes de que tomara la palabra su par de La Libertad Avanza (LLA), Gabriel Bornoroni, como último orador, le pidió a viva voz que hiciera lo mismo. El libertario aceptó y no habló, para pasar a votar.
El momento en que peligraron la sesión y los planes de La Libertad Avanza
Si bien el oficialismo demostró estar sobrado de votos, cerca de las 22:00 hubo un episodio que hizo peligrar la sesión. Aprovechando que no había quórum porque varios diputados había salido del recinto, el diputado de Unión por la Patria Marcelo Mango presentó una moción para que el proyecto volviera a comisión. Las mociones, según el reglamento, deben votarse inmediatamente. Julia Strada, del mismo bloque, lo respaldó y dijo que debía levantarse la sesión por falta de quórum.
Con el recinto semi vacío y con Luis Petri en la presidencia en reemplazo (momentáneamente) de Menem, los pocos oficialistas presentes hicieron tiempo como pudieron hasta que volvieran sus diputados y los dialoguistas. Una de las encargadas de esa tarea fue Silvana Giudici quien, una vez que volvieron todos y se rechazó la moción del peronismo, hizo una jugada que tomó por sorpresa a más de uno: planteó otra moción "para votar en media hora", mucho antes de lo previsto.
Finalmente, el oficialismo retiró esa moción cuando el clima en el recinto se apaciguó. Pero la pulseada fue uno de los momentos más tensos de la sesión y exhibió que cualquier cosa podía ocurrir hasta el momento de la votación. El apuro que le imprimió Ritondo al tramo final del debate fue sugestivo en ese contexto.