Milei vs. CGT: la cúpula sindical, en su peor momento, busca capitalizar el malhumor por "efecto Adorni" y salarios
El Día del Trabajador encuentra al movimiento sindical, y especialmente a la central peronista CGT en su momento de mayor debilidad, con paritarias que pierden contra la inflación y con un revés en su estrategia para frenar en la justicia la reforma laboral.
Pero, sobre todo, lo que viene quedando en evidencia es la dificultad para revalidar su representatividad de la masa asalariada. Las últimas manifestaciones habían mostrado una convocatoria floja, y se llegó al punto de adelantar el tradicional acto del 1° de mayo para este jueves 30, por temor a una asistencia disminuida ante el efecto de "fin de semana largo".
Es por eso que el acto dará la medida de qué tan golpeada está la capacidad de convocatoria de la cúpula sindical. En la interna del movimiento, los sectores más combativos han tratado, con escaso éxito, de imponer su tesis de que la presencia callejera será más efectiva que la negociación política. Pero la nueva cúpula -Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo- se ha mostrado cautelosa y desestimó medidas duras, como la propuesta de un paro general para presionar a los legisladores durante el debate de la reforma laboral.
Pero la situación de la crisis también podría implicar una oportunidad de recuperación política del CGT, en la medida en que logre canalizar el malhumor social. Por lo pronto, se intentará contraponer el contexto de caída salarial con las acusaciones por enriquecimiento ilegal contra el jefe de gabinete, Manuel Adorni. El funcionario no pudo evitar que su primer informe ante el Congreso quedara centrado en su situación patrimonial personal, en un duro debate que el propio Javier Milei siguió desde el palco.
Tal como consignó iProfesional, la tensión del encuentro estuvo planteada desde el inicio y la elevó la asistencia del presidente Javier Milei junto a todo el Gabinete, un hecho inusual. Además, algunos de los ministros no querían ir, pero cumplieron la orden del mandatario y de su hermana, Karina Milei. Todos estuvieron en los palcos para "bancar" a Adorni.
La intención del oficialismo es que la sesión y las respuestas de Adorni en Diputados (independientemente de su profundidad y detalle) ayuden a que el caso empiece a quedar encapsulado en la Justicia y que el jefe de Gabinete recupere poco a poco el rol de "vocero" de la Casa Rosada que mantuvo durante todo este tiempo.
Golpe a favor de la reforma
Es posible que la facción combativa pueda recuperar terreno tras la reciente decisión de la justicia, que decidió que el ámbito para dirimir si la nueva ley es anticonstitucional debe ser el fuero contencioso administrativo y no el laboral. La estrategia de los abogados de la CGT implicaba una "complicidad" con los jueces laborales, dado que la nueva ley disminuye el su margen de acción en los juicios por despido.
Primero, un fallo de segunda instancia dejó sin efecto la cautelar obtenida por la CGT, que suspendía los puntos más relevantes de la ley. Y ahora, el fallo de la cámara en lo contencioso administrativo da un golpe casi definitivo a la estrategia.
En consecuencia, siguen vigentes la rebaja en los aportes patronales para la contratación de empleados, una flexibilización en la contabilización de las horas extra, y la formación del FAL, un fondo que funcionará como un seguro para pagar indemnizaciones por despido.
En los últimos días, el gobierno ha dejado en claro que la vigencia de esta reforma no sólo le importa desde el punto de vista político, sino que está atado también al plan financiero. El ministro Toto Caputo admitió en público lo que los economistas venían sospechando: que el FAL será el punto de partida para darle mayor "profundidad" al mercado de capitales, lo cual incluye la adquisición de bonos del Tesoro.
Perdiendo la pulseada en las paritarias
Pero si hay un síntoma que marca el momento de relativa debilidad sindical, es el de la negociación salarial. Salvo por los casos de gremios grandes y que se desempeñan en sectores "ganadores" de la economía.
Así, el promedio de los acuerdos en paritarias está marcando menos de 2% de ajuste mensual, a tono con la exigencia que el ministro Caputo estableció desde el inicio de su mandato. Contradiciendo la tesis oficial de que la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario, Caputo ha destacado la importancia de que no ocurran "desbordes" en los salarios que luego deriven en aumentos "compensatorios" de los precios por parte de los empresarios.
El convenio más masivo, el del sector del comercio, que alcanza a más de un millón de trabajadores, prevé un incremento de 5% para el trimestre abril-junio, cuando la proyección que hicieron los economistas que participan en la encuesta REM es que la inflación de ese trimestre supere el 7,5%.
Ganadores y perdedores del modelo
Esa retracción se ve con más fuerza en los sectores afectados por el desempleo, como el de textil e indumentaria, el rubro paradigmático de la pelea entre aperturistas comerciales y defensores de la industria protegida. Según un informe de la fundación ProTejer, apenas se está utilizando un 39% de la capacidad fabril instalada, y donde se perdieron más de 20.000 puesto -una caída interanual de 18%.
La situación se reflejó en un acuerdo salarial firmado en enero, en el que los sindicatos, para compensar la pérdida inflacionaria se resignaron a un acuerdo de pago de sumas no remunerativas -es decir, no se integran al salario formal, lo cual aliviana el costo de los aportes patronales-.
"Las paritarias se está desarrollando en un contexto complejo, donde las empresas están siendo afectadas por las medidas de este modelo económico, donde los salarios de los trabajadores parece ser la variable de ajuste", fue la definición del secretario general del gremio, Hugo Benítez.
En contraste, los sectores que muestran pujanza son la excepción que muestra salarios relativamente altos. La industria petrolera -cuyo aporte es mencionado por Toto Caputo para justificar por qué no habrá devaluación- es el caso emblemático. Tras un conato de conflicto sindical, se firmó una paritaria que compensa la pérdida inflacionaria con un 8,6% en abril, y que lleva el sueldo mínimo de los petroleros a casi $4 millones.
¿Una oportunidad de recuperación para la CGT?
Claro que el mal momento salarial también puede ser interpretado como la oportunidad de recuperación del alicaído movimiento sindical. A pesar de que el presidente Javier Milei afirma que ha habido una recuperación, varias encuestas reflejan que la población siente una disminución de su poder adquisitivo, sobre todo después de la disparada inflacionaria del verano.
Por caso, la confianza del consumidor que mide la Universidad Di Tella -un índice que suele ser tomado como parámetro sobre la disposición para el consumo de bienes durables- cayó un 5,7% en abril y llegó a su nivel más bajo en dos años.
Por otra parte, las investigaciones de economistas independientes contradicen también la versión oficial. Un informe de la Fundación Mediterránea marca que los ingresos de las familias -incluyendo salarios, jubilaciones, pagos informales y asistencia social- cayeron nuevamente al nivel de noviembre 2023, previo al cambio de gobierno.
Cuando se analiza por separado los sectores, los que tuvieron mayor recuperación son los que se desempeñan en rubros informales o cuentapropistas. Mientras que los asalariados privados perdieron un 10% en lo que va de la gestión Milei.
Un dato no sorpresivo, dada la política de "motosierra", pero cuya magnitud no deja de ser impactante, es el del salario de empleados públicos: está un 24% por debajo de octubre 2023.
Ante esa situación, la cúpula sindical está en plena revisión de su estrategia, dado que tiene varios frentes por cubrir, y a veces resultan contradictorios entre sí. Por un lado, hay una demanda de protesta por el desempleo, lo que implica tácitamente una postura menos dura en la negociación salarial. Pero también está la puja interna, que implica el temor, por parte del sector de "los Gordos" a perder terreno frente a la izquierdista CTA, que es fuerte en segmentos como el de empleados estatales.
Independientes en la mira
Y, como fondo, la resistencia a la reforma laboral, donde la CGT logró salvar algunas reformas que le resultaban especialmente irritantes porque afectaban su ingreso económico -como los aportes salariales compulsivos-, pero donde sigue viendo el peligro de una pérdida de margen de acción -por ejemplo, por la preeminencia de negociación por empresa y no por gremio-.
Por no mencionar el áspero debate por la sindicalización de los trabajadores de nuevas actividades, muchas de ellas incluidas en los sectores que tuvieron mayor recuperación salarial. La estadística marca que entre cuentapropistas y monotributistas suman unos tres millones, lo que equivale a la cuarta parte de los trabajadores en la estadística oficial. Hay, además, un extenso número de empleados que hacen "changas" en la absoluta informalidad.
Es por eso que ante cada paro general se está haciendo costumbre que los medios reflejen testimonios de trabajadores de las nuevas modalidades laborales, como los deliverys con locomoción propia y por contrato de monotributo, que responden a las consultas de los periodistas con la irrefutable frase de "si no voy a trabajar, no cobro el día".