CENA RESERVADA

Reapareció Massa y se reunió con 20 exembajadores y diplomáticos en medio de la tensión bilateral con Brasil

Diplomáticos cercanos al peronismo pidieron reunirse con el exministro de Economía. Malvinas, Brics y las elecciones, entre las claves de la charla
Por Mariano Obarrio
POLÍTICA - 10 de Agosto, 2026

Puntos importantes

Sergio Massa se reunió con 20 diplomáticos peronistas por preocupación sobre la política exterior de Javier Milei, centrada en la crisis con Brasil.

La agenda incluyó la cuestión Malvinas, los BRICS y el rol de Cancillería de Pablo Quirno, vista con recelo por la falta de experiencia.

Los diplomáticos se pusieron a disposición de Massa ante un posible regreso político en 2027, aunque él eludió una definición.

La crisis diplomática del gobierno de Javier Milei con Brasil, la cuestión de las Islas Malvinas en pleno Mundial de Fútbol, el vínculo con Gran Bretaña, el papel de la Argentina en los BRICS y la preocupación por la gestión de la Cancillería, bajo la gestión de Pablo Quirno, fueron algunos de los temas que atravesaron una cena reservada entre Sergio Massa y un grupo de diplomáticos y ex embajadores de extracción peronista.

Según pudo saber iProfesional de fuentes de Cancillería, el encuentro dio mucho que hablar en el Palacio San Martín y se produjo el martes 28 de julio en el restaurante Roldán, en Palermo. Fue pocos días después del fuerte agravamiento de la relación bilateral con Brasil y de los cuestionamientos públicos del presidente Javier Milei a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Según fuentes diplomáticas, la reunión fue solicitada por los propios diplomáticos y no surgió como una iniciativa del ex ministro de Economía ni del Frente Renovador. El pedido a Massa había sido transmitido por el embajador y ex cónsul en Nueva York, Santiago Villalba, en representación del grupo, y la organización quedó a cargo del embajador Rodrigo Herrera Bravo, director de la Fundación Diálogos Estratégicos.

"Eramos unos 20 y entre todos sobrevolaba un halo de preocupación por la crisis con Brasil, la falta de experiencia de Quirno para manejar las relaciones exteriores, su falta de consulta y tambien todos querían ponerse a disposición de Massa en el caso de que este se postule para 2027", señalaron a iProfesional fuentes diplomáticas. Pero fiel a su estilo, el ex candidato presidencial no largó prenda.

Massa los recibió en el restaurant Roldan, acompañado por dos hombres de confianza en materia internacional: el diplomático Gustavo Martínez Pandiani, ex embajador en Suiza y ex subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, y el propio Herrera Bravo.

El restaurant Roldán (ubicado en el Club Hípico y de Tiro Argentino de Palermo, Buenos Aires) es un centro de reuniones habituales de Massa porque pertenece a sus amigos los empresarios Daniel Vila, José Luis Manzano y Claudio Belocopitt.

El dato político de la reunión, sin embargo, no estuvo solamente en los temas de política exterior. En el trasfondo apareció una pregunta que comienza a circular cada vez con mayor insistencia dentro del peronismo: qué hará Massa de cara a 2027. En un momento, alguien lo tenía que preguntar. "¿Qué está pensando hacer?", se escuchó.

El ex candidato presidencial escuchó la inquietud, pero evitó alimentar especulaciones. Ante las consultas sobre una eventual candidatura presidencial, su respuesta fue prudente: "No es tiempo de candidaturas".

No hubo, por lo tanto, anuncio ni definición electoral. Pero la reunión dejó otra señal: un grupo de diplomáticos con experiencia en destinos estratégicos comenzó a mirar nuevamente a Massa como una eventual referencia política para el futuro.

La crisis de Javier Milei con Brasil, el detonante

La reunión tuvo como telón de fondo inmediato la crisis con Brasil. El deterioro de la relación bilateral había comenzado a tomar una dimensión diplomática mayor luego de las declaraciones de Milei durante un acto de Flavio Bolsonaro realizado el sábado 25 de julio en San Pablo, tres días antes del encuentro provocado por esa preocupación extrema. Allí, el Presidente argentino volvió a cuestionar duramente a Lula y utilizó expresiones particularmente ofensivas contra el mandatario brasileño: "Ladrón, corrupto, presidiario y basura socialista".

Días después, el mismo lunes 27, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, en una primera señal formal del malestar de Itamaraty. La tensión no quedó circunscripta a aquel episodio. Una semana más tarde, el presidente argentino volvió a referirse en términos críticos a Lula en distintas entrevistas con los mismos términos.

En ese contexto, el canciller brasileño Mauro Vieira se comunicó con el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, lo citó a Itamaraty, para transmitirle la decisión de retirar definitivamente a Bitelli de Buenos Aires, solicitarle a Raimondi que regresara a la brevedad a la Argentina en señal de protesta, y reducir el nivel de la relación diplomática al de encargado de negocios.

Para los diplomáticos argentinos que participaron de la reunión con Massa, el problema excede una disputa verbal entre presidentes. Y eso que todavía no se había producido el regreso de Raimondi a la Argentina.

Algunos de ellos tuvieron destinos en Brasil y llevaron al encuentro una lectura particularmente pesimista sobre el estado de la relación bilateral. Según relataron a Massa, la percepción dentro de Itamaraty es que la denominada "paciencia estratégica" con el gobierno argentino se habría agotado.

La interpretación que recibió el ex ministro de Economía fue que el vínculo bilateral habría sufrido un deterioro mayor del que trasciende públicamente y que Brasil ya no estaría dispuesto a dejar pasar nuevas descalificaciones provenientes de Buenos Aires. Massa escuchó atento y según los participantes habló poco y pidió que le acercaran informes técnicos sobre los distintos temas.

Malvinas, Gran Bretaña y los BRICS: una agenda atravesada por la soberanía

Brasil no fue, sin embargo, el único asunto. La conversación incluyó Malvinas, la relación con Gran Bretaña, la plataforma continental, los BRICS, los controles fronterizos y otros aspectos vinculados con la política exterior y la defensa de los intereses soberanos argentinos.

El eje común, según quienes participaron, fue precisamente la soberanía. La cuestión Malvinas apareció también vinculada a la polémica generada por la bandera exhibida por integrantes de la selección argentina con la inscripción "Las Malvinas son Argentinas" y la posterior respuesta diplomática británica.

Los participantes expresaron preocupación por la forma en que la administración Milei está administrando algunos de estos conflictos y, particularmente, por la respuesta de la Cancillería. En ese punto también apareció el rol de Juan Manuel Navarro, subsecretario de Política Exterior, quien intervino en la respuesta argentina a la representación británica, con el embajador David Cairns.

Los BRICS constituyeron otro capítulo de la conversación. Los diplomáticos cuestionaron lo que consideran una pérdida de relevancia de ese espacio en la agenda exterior argentina desde la llegada de Milei.

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica integran el núcleo original de los BRICS, un espacio que durante los últimos años amplió considerablemente su influencia y que, desde la perspectiva de los diplomáticos reunidos con Massa, no debería ser soslayado por la Argentina, pero sí por Milei.

El malestar con Pablo Quirno y su gestión en Cancillería

Pero hubo un nombre que apareció de manera recurrente durante la reunión: Pablo Quirno. Los diplomáticos transmitieron un fuerte malestar con la conducción de la Cancillería. Entre las críticas mencionaron la demora en algunos nombramientos, la pérdida de espacios para funcionarios de carrera y lo que consideran una disminución del profesionalismo diplomático.

Algunos de los asistentes fueron particularmente duros con la actual administración y cuestionaron el papel que desempeñan Milei y su entorno en la política exterior.

Villalba fue precisamente quien habría transmitido a Massa el pedido de reunión en nombre del grupo. La explicación de los participantes es que se trató de una reunión entre diplomáticos de carrera preocupados por la situación de la Cancillería, independientemente de sus posiciones personales o de sus actuales vínculos con el Gobierno.

Diplomáticos, a disposición: "Acá estoy, señor Massa"

La lectura política del encuentro, sin embargo, resulta inevitable. Uno de los diplomáticos consultados definió la reunión como una suerte de "acá estoy, señor Massa, si me necesita en el futuro". La frase sintetiza una de las claves del encuentro: además de discutir política exterior, hubo una aproximación política.

Los diplomáticos que participaron tienen experiencia en destinos relevantes y, en varios casos, ocuparon cargos durante gobiernos peronistas. Entre ellos estuvieron Gustavo Figueroa, ex embajador en Londres; Marilita Squeff, ex embajadora ante Naciones Unidas; Gustavo Ainchil, ex embajador en Austria; Gonzalo Urriolabeitia, ex embajador en Armenia; Gustavo Dzugala, ex embajador en Colombia; Eduardo Zuain, ex embajador en Rusia; Santiago Villalba, ex cónsul en Nueva York; Fabiana Loguzzo; Diego Boriosi y Javier Binaghi, entre otros.

La reunión se realizó en el salón privado de Roldán. Fuentes que conocen la dinámica del grupo señalan que no se trató de un hecho completamente aislado. Según confiaron a iProfesional allegados a Massa mantiene desde hace años contactos periódicos con diplomáticos, ex embajadores y especialistas en relaciones internacionales.

Un allegado al ex ministro aseguró que durante los últimos tres años se produjeron varias reuniones de ese tipo, algunas con grupos de seis, ocho o diez embajadores, y que Massa mantiene una dinámica de encuentros periódicos vinculados con política exterior. Otras fuentes reducen el número de encuentros, pero coinciden en que la relación existe desde hace tiempo.

La diferencia no es menor: para el entorno de Massa, el encuentro del 28 de julio debe ser leído como una continuidad de una agenda internacional que el ex ministro mantiene desde hace años y no como el lanzamiento de una candidatura.

Una primera reunión que anticipó la segunda

La reunión de julio tuvo además un antecedente reciente. El miércoles 24 de junio, también en Roldán, se había realizado otro encuentro con diplomáticos y ex funcionarios de la Cancillería, gestionado a partir del vínculo de Massa con Herrera Bravo, presidente de la Fundación Diálogos Estratégicos.

En aquella oportunidad también participaron Figueroa, Squeff, Ainchil, Loguzzo, Villalba, Urriolabeitia, Dzugala, Zuain, Boriosi y Binaghi. Herrera Bravo tambien fue avisado por Massa que incorporaría a Martínez Pandiani al encuentro. Aquella reunión puede ser interpretada ahora como un antecedente de la posterior cumbre de julio.

La diferencia es que, esta vez, Brasil había convertido la política exterior argentina en una cuestión de máxima sensibilidad. La pregunta por 2027. El otro elemento político fue inevitable: Massa. Los diplomáticos quisieron saber cómo veía el escenario del peronismo y si contemplaba competir en 2027. El ex ministro no dio una respuesta afirmativa ni negativa definitiva.

"No es tiempo de candidaturas", habría respondido. La frase permite varias lecturas, pero ninguna habilita a afirmar que Massa haya decidido competir. Lo que sí muestra es que la posibilidad comienza a formar parte de las conversaciones que distintos sectores mantienen con él.

La reunión, además, tuvo una particularidad: Massa no los convocó. Fueron ellos quienes pidieron verlo. Para quienes siguen los movimientos internos del peronismo, ese detalle tiene más valor que cualquier declaración electoral. En el peronismo el único precandidato lanzado es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aunque se sabe que la ex presidenta Cristina Kirchner, ahora condenada a seis años de prisión, y el propio Massa tendrán participación en la decisión de otros candidatos incluido, tal vez, Massa.

Los informes y la política que viene. Al final del encuentro, Massa pidió que le enviaran informes técnicos sobre los temas abordados. Fue una manera de mantener abierta la conversación sin convertirla en una fotografía política explícita. Según uno de los participantes, se conformó incluso un grupo de WhatsApp para intercambiar documentación e informes. El movimiento tiene una lectura posible: un grupo de diplomáticos de carrera comienza a prepararse para un escenario político que todavía no está definido.

"Prepararse para lo que viene", fue la expresión utilizada por uno de ellos. En el entorno de Massa, en cambio, intentan quitarle dramatismo electoral al episodio y lo ubican dentro de una práctica que el ex ministro mantiene desde hace años con especialistas y referentes de política exterior.

Las dos interpretaciones pueden convivir. Porque mientras Massa insiste en que "no es tiempo de candidaturas", los movimientos alrededor suyo empiezan a tener otra densidad.

La crisis con Brasil funcionó como disparador. Malvinas, la relación con Gran Bretaña, los BRICS, la plataforma continental y la soberanía completaron la agenda. Y la Cancillería de Quirno terminó convertida en el blanco de una catarsis diplomática que, hasta ahora, Massa se limitó a escuchar.

Sin anunciar una candidatura, sin pronunciarse sobre el futuro del peronismo y sin asumir ningún compromiso, el ex ministro volvió a ocupar un lugar que conoce bien: el de receptor de dirigentes y especialistas que buscan saber qué piensa, qué hará y, sobre todo, si estará disponible cuando llegue el momento de volver a jugar.

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