Milei se prepara para un mal dato de pobreza que golpeará de lleno un pilar de su discurso
Puntos importantes
Los estrategas de la comunicación política del Gobierno se enfrentan a uno de sus retos más difíciles: el argumento preferido de Javier Milei a la hora del debate dejará de jugar a favor y puede transformarse en un boomerang. Este jueves 24 de septiembre el INDEC confirmará un empeoramiento en los niveles de pobreza e indigencia.
Hasta ahora, la defensa del presidente ante las críticas por el estancamiento en el consumo, la pérdida de empleo en la industria y la crisis de morosidad crediticia era siempre la misma: el Gobierno había logrado sacar de la pobreza a 14 millones de personas. Y, desde el segundo semestre de 2024, todos los datos han sido mejores que en la medición anterior. Hasta ahora.
Las instituciones privadas que hacen relevamientos -como la Universidad Di Tella y el Observatorio Social de la UCA- estiman que, por primera vez, se verificará un retroceso, que llevará la pobreza por encima de 30%. La última medición había sido de 28,2% de la población, un número que el gobierno consideraba un síntoma elocuente de éxito en la gestión, después del récord de 52,9% registrado en el primer semestre de 2024.
El paso atrás en materia de pobreza no será sorpresa para nadie, dado que el dato que se está por publicar corresponde al primer semestre de este año, que coincidió con una escapada inflacionaria durante los meses del verano. En ese lapso, el IPC acumuló un 16,8%, y las cifras empeoran si se consideran la canasta básica -la que marca la línea de pobreza-, que se encareció un 16,9%, y la canasta alimentaria -marca el límite de indigencia-, que aumentó un 17%.
Tradicionalmente, el dato de pobreza ha tenido una correlación directa con la inflación. El segundo semestre del año pasado, la inflación acumulada había sido de 14,3%, lo que permitió que el gobierno pudiera celebrar el mejor dato de pobreza en nueve años. Ahora, en cambio, el previsible empeoramiento consolidará las críticas sobre el escaso "efecto derrame" del boom exportador de los sectores petrolero y minero.
Para colmo, el mismo día en que se conozca el dato de pobreza, también se publicará el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a julio, y los economistas ya están previendo un empeoramiento. Esto se suma a la suba en el desempleo a 7,9%, dato que se conoció la semana pasada.
Sin margen para anuncios
Frente a los indicadores negativos, el gobierno se prepara para contestar a la ola de críticas que -ya se descuenta- difundirá la oposición en los medios de comunicación y las redes sociales. Justo en un momento en el que Milei intenta recomponer su imagen ante la opinión pública, el peronismo se encontrará con un inmejorable argumento para cuestionar el proyecto reeleccionista del presidente.
Otros gobiernos que se encontraron en la misma situación trataron de moderar el impacto del índice de pobreza mediante la estrategia de anunciar, el mismo día o la jornada anterior, refuerzos en los planes asistenciales, o medidas de incentivo para la actividad económica. Esa fue la tónica durante casi todo el mandato de Alberto Fernández.
Pero en el caso del gobierno libertario, esa vía parece excluida. Más bien al contrario, el presupuesto 2027 que acaba de ser presentado al Congreso incluye recortes en áreas sensibles, como la de discapacidad, que generaron fisuras internas.
El dato que sí podría ser parte del discurso oficialista es el aumento previsto en las asignaciones familiares -9,5 millones de beneficiarios-. Y, particularmente, la Asignación Universal por Hijo cubrirá una población de 4,1 millones.
Javier Milei estará en Nueva York
¿Qué hará Milei, entonces? Por lo pronto, no se encontrará en el país cuando el Indec publique el nuevo censo de pobreza. El presidente viajó a Nueva York, donde participará en la asamblea anual de las Naciones Unidas, donde planteará el revitalizado reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas.
Claro que esto no implica que el presidente no se manifieste sobre el tema pobreza desde las redes sociales, para contestar a sus críticos. En los últimos días, su propensión a la controversia dio un nuevo giro, con la publicación de fotos y videos de la Avenida Corrientes y shopping centers atiborrados de público, a modo de desmentida sobre una recesión.
Lo cierto es que es difícil que haya alguna noticia de la agenda presidencial neoyorquina que pueda opacar un mal dato sobre pobreza e indigencia. Aun así, el tema Malvinas ha tenido la fuerza suficiente como para distraer la agenda mediática durante varios días respecto de la cuestión económica.
La apuesta de máxima que se plantea la Cancillería argentina es que Milei pueda tener un encuentro y la foto con su colega estadounidense, Donald Trump. Eso equivaldría a un mensaje tácito de apoyo en la nueva estrategia diplomática sobre Malvinas. Y, además, reforzaría la percepción de un apoyo financiero de la Casa Blanca ante una eventual corrida cambiaria como la que ocurrió en la campaña electoral previa a las legislativas del año pasado.
Además de detallar las sanciones que se impondrán a las empresas que formen parte de proyectos extractivos de recursos naturales, Milei completará su agenda con los típicos encuentros de sus viajes a Estados Unidos: reuniones con líderes de la colectividad judía, que lo condecorarán por su apoyo a Israel, y charlas ante auditorios de inversores, para comentar las oportunidades que generan Vaca Muerta y las regiones mineras.
De todas formas, Milei no se librará de tener que hablar de economía. Justo el jueves en que se publique el dato de pobreza, expondrá en el prestigioso Economic Club of New York, donde deberá responder las preguntas de inversores deseosos de saber qué tan controlada está la situación social y cuáles son las posibilidades de que el presidente consiga su reelección.
La esperanza en la reversión
Pero, a pesar del contexto negativo, el gobierno tiene una carta a la que echar mano cuando se conozca el dato de pobreza. Como siempre ocurre, en el momento de la publicación, ya se trata de una "foto vieja", dado que el censo reflejará lo que ocurrió en el promedio del primer semestre.
De manera que, como el IPC está en torno de 2% desde hace cinco meses, es previsible que dentro de un semestre, cuando se conozca el próximo dato, se registre una mejora. Dependerá de qué tan fuerte sea el sendero de desinflación en el final de 2026, pero podría incluso registrar una cifra menor a la del segundo semestre del año pasado.
En otras palabras, el argumento que le queda al gobierno es presentar este revés del primer semestre como un retroceso pasajero, ocasionado por factores estacionales del verano pasado, y que ya han sido superados.
De hecho, si se cumplieran las proyecciones de los economistas que participan en la encuesta REM, el segundo semestre del año acumularía una inflación de apenas 11%, una mejora notoria frente al 14,3% de hace un año.
Esto permite prever que el indicador que el Indec dé a conocer en marzo próximo -ya con el clima electoral definitivamente instalado-, Milei pueda tomarse revancha y celebrar no solamente un quiebre en la tendencia, sino el dato más bajo de su gestión.