Trump no habló de Malvinas en la Asamblea de la ONU y el Gobierno pone en marcha un plan B
El presidente de EE.UU. recibió a nueve presidentes, entre ellos al primer ministro inglés. Hablaron de Malvinas y la relación entre ambos mejora
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no hizo ninguna mención a las Islas Malvinas en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). Esto provocó una fuerte desazón en la delegación presidencial de Javier Milei, la Casa Rosada y la Cancillería, porque el Presidente descontaba que el presidente norteamericano podría darle una señal en su embestida contra Gran Bretaña por la soberanía argentina sobre las Malvinas.
"En la Cancillería y en el Gobierno había certeza de que Trump iba a hacer una mención a Malvinas, pero esto no pasó", señaló a iProfesional una alta fuente del Gobierno. Otras usinas confirmaron que Estados Unidos también tiene cierto desencanto con Milei.
Donald Trump no habló de Malvinas y se reunió con su par de Reino Unido
El motivo en este caso es que Milei no logró aprobar en el Congreso todavía el Tratado de Protección de Patentes (PCT) ni el Acuerdo de Comercio e Inversiones entre Estados Unidos y Argentina anunciado en febrero con bombos y platillos. El proyecto de ley duerme en la Casa Rosada.
En el Departamento de Estado tienen la certeza de que al menos este año no se aprobarán. El PCT fue sancionado con modificaciones en Diputados hace dos meses y tiene que volver al Senado, pero las prioridades son las leyes económicas y la eliminación de las PASO. No será este año.
La aprobación del acuerdo bilateral con Estados Unidos está aún más verde. Ni fue enviado al Congreso y no hay fecha. Pero el año parlamentario termina el 30 de noviembre y las prioridades son otras leyes: RIGI, Inocencia Fiscal, Carta Orgánica del Banco Nacion, eliminación de las PASO y otras.
La delegación argentina llegó a la Asamblea General de las Naciones Unidas con una expectativa de conseguir una nueva reunion o fotografía de Javier Milei junto a Donald Trump y, sobre todo, una señal pública del presidente estadounidense sobre la cuestión Malvinas. Ninguna de las dos cosas se produjo hasta el momento. El otro objetivo de Milei lo cumplirá mañana: cuando hable ante la Asamblea General de la ONU hará un fuerte discurso de reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas.
También explicará y avanzará sobre los proyectos de ley y nuevas medidas para sancionar y profundizar los castigos a las empresas que exploten petróleo en las Malvinas, aunque Gran Bretaña ya desconoció la jurisdicción. Milei apuesta a quitarle proveedores con la amenaza que no podrán invertir en el yacimiento de Vaca Muerta.
Pero al margen de que Milei no consiguió una reunion con Trump, lo peor fue que el presidente de los Estados Unidos se reunió con el primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham, y con él sí habló de Malvinas. Pero ambos subrayaron la "buena conexión" señal de que Burnham no recibió ningún pedido incómodo de Trump. Malas noticias para la delegación argentina.
Trump pronunció su discurso ante la Asamblea General y dedicó buena parte de su intervención a los asuntos que hoy concentran la agenda estratégica de Washington: Irán, Cuba, Venezuela, Groenlandia, la seguridad internacional y el poder militar estadounidense. Malvinas no apareció entre los temas mencionados. Esto se entendió como una derrota de Milei y del canciller Pablo Quirno. Horas antes un segundo de Quirno le había dicho a su equipo: "Una mención a Malvinas va a hacer Trump". No ocurrió.
Tal como informó iProfesional, tanto Quirno como el embajador Alejandro Oxenford, y el asesor presidencial Santiago Caputo habían buscado por canales paralelos una reunión con Trump. Pero el jefe de la Casa Blanca les transmitió a través de sus emisarios de protocolo que tenía la agenda muy cargada, pese a lo cual recibió a nueve presidentes y jefes de Estado, pero no a Milei.
En la Casa Rosada y en la Cancillería se esperaba, al menos, alguna referencia del mandatario norteamericano al diferendo de soberanía con el Reino Unido, especialmente después de las señales que Trump había dado sobre la posibilidad de "revisar" su posición. Ahora impera la impresión de que Trump lo hizo para presionar a Burnham para que aumente su presupuesto en la OTAN y colabore en la guerra con Irán. Esto está encaminado, por lo que Malvinas pasa al olvido.
La única referencia pública a Malvinas surgió de la reunión bilateral que Trump mantuvo con el primer ministro británico Andy Burnham. Fue el propio Burnham quien confirmó que las Islas Malvinas formaron parte de la conversación mantenida con Trump al margen de la Asamblea General. No fue una buena noticia para Milei que lo dijera Burnham que pareció interesado en subrayar que el acuerdo con Trump también incluyó Malvinas y no en el rumbo de Milei.
"Hoy tuviste la amabilidad de permitirnos hablar sobre algunos temas relacionados con el comercio. Mencionamos las Malvinas. Y tuviste la amabilidad de escucharnos sobre esos temas", señaló el primer ministro británico, según las declaraciones difundidas tras el encuentro.
No trascendieron detalles sobre la posición expresada por Trump ni sobre el contenido preciso de la conversación. Tampoco surgió públicamente un planteo estadounidense para que Londres retome negociaciones de soberanía con Buenos Aires. Todo pareció en favor de la posición inglesa.
El tono general de la reunión fue presentado como positivo. Trump habló de una "buena conexión" con Burnham y sostuvo que las relaciones entre Washington y Londres se encontraban en mejor situación que durante el gobierno de su antecesor. Malvinas, afuera. "Creo que en este momento, dada mi relación con el primer ministro —con Andy—, nos va muy bien", afirmó Trump.
Para la diplomacia argentina, la escena resultó significativa: mientras Milei no consiguió una bilateral con Trump, y apuesta a una foto de ocasión a la pasada en el encuentro Escudo de las Americas por la tarde del martes, el presidente estadounidense recibió al jefe del Gobierno británico y allí apareció explícitamente el tema Malvinas.
¿Estados Unidos usa el caso Malvinas para beneficiarse?
En la Cancillería algunos ahora lo dicen en voz alta: Trump usó el caso Malvinas, a la Argentina y a Milei para fortalecer una negociación con Gran Bretaña por ayuda en Irán y más financiamiento con la OTAN. En el medio de ello, Milei anunció sanciones a empresas inglesas e israelíes, proyectos de ley y una base naval integrada en Ushuaia de 450 millones de dólares que le serviría a Trump para poner su flota en el paso bioceánico y antártico, como quiere y como hizo con Groenlandia con una negociación con Dinamarca.
En la Cancillería hacían una composición de lugar:
- Trump habló de Malvinas con Burnham, pero no mencionó las islas en su discurso ante la ONU.
- No trascendió un pedido público de Washington a Londres para negociar la soberanía.
- Trump y Burnham describieron la reunión como positiva.
- Milei todavía no consiguió una reunión bilateral con Trump en esta Asamblea General.
- La alternativa argentina pasa ahora por obtener una fotografía o un breve contacto en el encuentro del denominado Escudo de las Américas.
En el Gobierno argentino admiten que una fotografía circunstancial junto a Trump no tendría el mismo significado diplomático que una reunión bilateral.
Como premio consuelo, Milei podrá entrevistarse en la tarde del martes con el jefe del Departamento de Estado, Marco Rubio. Pero no es Trump. Mañana a las 17 se reunirá con le primer ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, media hora antes de una reunion de varios presidentes latinoamericanos con el premier israelí. El tema Malvinas podría abordarse por el lado de las sanciones a Navitas, de Israel. Final abierto.
Mientras Trump no recibió a Milei, subrayaban en el Gobierno algunas voces críticas, sí pudo recibir a otras figuras políticas:
- Andy Burnham — primer ministro del Reino Unido
- Zohran Mamdani — alcalde de Nueva York
- Emmanuel Macron — presidente de Francia
- Mette Frederiksen — primera ministra de Dinamarca
- Jens-Frederik Nielsen — primer ministro de Groenlandia
- Sanae Takaichi — primera ministra de Japón
- Volodímir Zelenski — presidente de Ucrania
- Delcy Rodríguez — presidenta encargada de Venezuela
- Xi Jinping — presidente de China
En sectores de la Cancillería circula una interpretación según la cual Trump habría utilizado la cuestión Malvinas como una herramienta de negociación con Londres.
La hipótesis sostiene que Washington habría utilizado su posibilidad de revisar la tradicional posición estadounidense sobre el conflicto para obtener de Gran Bretaña mayores compromisos en materia de defensa, OTAN y otros asuntos estratégicos, particularmente vinculados con Medio Oriente.
Una fuente de la Cancillería resumió esa lectura con una frase contundente: "El hecho político ya sucedió. El presidente de Estados Unidos se reunió con el primer ministro británico y no con el presidente de Argentina y se habló con Burnham del tema Malvinas".
Según esta interpretación, Trump habría conseguido utilizar la cuestión de las islas para presionar a Londres y, una vez obtenidas determinadas señales británicas, podría dejar el tema en segundo plano. Es una lectura que no fue confirmada públicamente por Washington y que convive con otra realidad: Trump y Burnham presentaron su reunión como un acercamiento entre ambos gobiernos.
El trasfondo de la conversación excede Malvinas. La relación entre Estados Unidos y el Reino Unido atraviesa discusiones sobre defensa, gasto militar, Ucrania, Medio Oriente, energía y el papel de las bases británicas en operaciones estadounidenses.
También existe un capítulo particularmente sensible alrededor de las bases británicas, entre ellas Diego García, en el archipiélago de Chagos, y de la posición británica frente a las operaciones estadounidenses relacionadas con Irán.
El acuerdo de libre comercio aún no se concreta
La falta de una bilateral Milei-Trump ocurre, además, cuando existen diferencias sobre la implementación del acuerdo comercial alcanzado entre Argentina y Estados Unidos.
Según versiones citadas por fuentes familiarizadas con las conversaciones, funcionarios argentinos habrían transmitido a Washington que el Gobierno no cuenta actualmente con los votos suficientes en el Congreso para garantizar la ratificación del acuerdo en los términos originales. Ni el PCT de patentes ni el Acuerdo Bilateral de Comercio e Inversiones, mucho más amplio.
La administración Milei buscaría modificar algunos aspectos del pacto después de los cambios producidos por decisiones judiciales en la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre los aranceles globales impulsados por Trump. Pero Washington, según esas mismas versiones, no estaría dispuesto a renegociar el acuerdo y presionaría a Buenos Aires para avanzar con su ratificación.
La posición estadounidense tendría una lógica concreta: el Gobierno de Trump considera que ya otorgó beneficios a la Argentina (como las 80 mil toneladas de carne vacuna de exportación) y que ahora corresponde que Buenos Aires avance con los compromisos asumidos.
En agosto, Jeff Goettman, representante adjunto de Comercio de Estados Unidos, mantuvo reuniones en Buenos Aires con funcionarios argentinos. La Oficina del Representante Comercial estadounidense destacó posteriormente la importancia de ratificar el Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos.
El Congreso argentino, en la mira de la gestión Trump
El capítulo de propiedad intelectual se convirtió en otro elemento sensible. El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) fue aprobado por la Cámara de Diputados con modificaciones, pero todavía no comenzó a ser tratado por el Senado. La demora es seguida con atención en Washington porque forma parte del conjunto de compromisos vinculados con la propiedad intelectual y la apertura comercial.
El Gobierno argentino, además, todavía debe enviar al Congreso el proyecto necesario para aprobar el acuerdo comercial y de inversiones con Estados Unidos.
El calendario legislativo agrega presión. El Ejecutivo tiene por delante el Presupuesto 2027 y otros proyectos económicos, mientras el período ordinario de sesiones se aproxima a su final y luego comienza una etapa condicionada por el calendario electoral de 2027.
En Washington, según las versiones citadas, existe preocupación por la falta de una estrategia legislativa clara y de un cronograma definido para la ratificación.
La tensión no implica necesariamente una ruptura del vínculo. Estados Unidos y Argentina mantienen una relación política y estratégica estrecha, marcada por la afinidad entre Trump y Milei y por una sucesión de encuentros del presidente argentino con el mandatario estadounidense durante los últimos años.
La administración Trump también respaldó a la Argentina en momentos financieros críticos y ambos gobiernos presentaron el acuerdo comercial como una pieza central de una nueva etapa de la relación bilateral.
Pero esa cercanía política convive ahora con obstáculos concretos: la ratificación comercial, las patentes, el calendario legislativo argentino y las diferencias sobre la implementación del acuerdo.