Tras Malvinas, buscan juntar a Milei con Trump en la ONU y arde la interna en Cancillería

Quirno, Oxenford y Santiago Caputo hacen gestiones con la Casa Blanca y apuntan a un breve encuentro el mismo día que Trump verá al inglés Andy Burnham
Milei y Trump

avier Milei busca la foto con Donald Trump en Nueva York. En la Casa Rosada existen gestiones paralelas con la Casa Blanca para obtenerla durante la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde el Presidente pronunciará un discurso encendido el martes próximo en favor de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y explicará las sanciones contra las empresas petroleras que exploren y exploten el proyecto Sea Lion, cerca de las islas.

Es posible que en ese discurso Milei presente el proyecto de ley para profundizar las sanciones a las petroleras Navitas (Israel) y Rockhopper (Reino Unido) y extenderlas tal vez a la pesca.

Según pudo saber iProfesional de fuentes oficiales, para concretar un encuentro entre Milei y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hay tres gestiones simultáneas, que desnudan las competencias internas de la Cancillería:

  • Una es la del canciller Pablo Quirno
  • Otra es la del embajador argentino en Washington, Alejandro Oxenford
  • Y la tercera la del asesor estrella Santiago Caputo, que volvió a recuperar protagonismo por haber inspirado la ofensiva por Malvinas

Según fuentes cercanas a Karina Milei, la hermana del Presidente y secretaria general de la Presidencia, Quirno aspira a un encuentro breve el mismo martes 22. Es el mismo día en que Trump se reunirá con el primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham. Entre ambos deben hablar sobre posible colaboración británica en Irán y la OTAN. Milei ordenó averiguar si hablarán de Malvinas. Misterio total.

También ese mismo día, Milei pronunciará su discurso ante la Asamblea General donde Malvinas será el tema principal. En el texto trabajan Quirno y Santiago Caputo.

Crisis interna en Cancillería por la secretaria de Malvinas

Malvinas agrega una nueva capa de tensión a la diplomacia argentina: una disputa interna en Cancillería pone bajo la lupa a Paola Di Chiaro, secretaria de Malvinas, quien pertenece a la fundación Argentina Global, vinculada con el gobierno británico.

Muchos diplomáticos se pasan por WhatsApp todo tipo de recortes periodísticos donde se refieren despectivamente a ese doble juego probritánico a la embajadora Mariana Plaza, por su cercanía con el gobierno de Londres.

Mientras tanto, la Casa Rosada deslizó que en las próximas horas enviará al Congreso la ley que endurece las sanciones a las petroleras de Sea Lion y a las empresas pesqueras. También se mencionó sin mucha precisión la posibilidad de una ley de derribos de aviones aunque no se precisó en qué circunstancias.

La diplomacia argentina entró en modo minuto a minuto en Washington. Después de la ofensiva de Javier Milei sobre la cuestión Malvinas, el objetivo político que comenzó a concentrar buena parte de las gestiones oficiales es conseguir una fotografía de alto impacto: un encuentro entre el Presidente argentino y Donald Trump.

La fecha que se baraja el martes 22 de septiembre, en el marco de la agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La expectativa oficial es aprovechar un momento previo a una actividad de Trump con otros mandatarios para intentar generar una reunión bilateral reservada, breve y de aproximadamente 20 minutos. "Durante el fin de semana confirmaremos toda la agenda", señalaron en la Casa Rosada sin confirmar ni desmentir la versión surgida del karinismo.

Nada está cerrado todavía. La posibilidad depende de la agenda del presidente estadounidense y de la disponibilidad efectiva de Trump. Pero en el entorno de Milei existe una fuerte intención de conseguir ese contacto.

Tres gestiones simultáneas y distintos niveles de poder

Las gestiones tienen varios protagonistas. El canciller Pablo Quirno, el embajador argentino en Washington, Alejandro Oxenford, y Santiago Caputo participan, con distintos niveles de exposición, de las conversaciones destinadas a abrir esa ventana. Quirno ante el Departamento de Estado, Oxenford ante la Casa Blanca y Caputo ante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).

"Sabiendo que Trump se reunirá con Burnham se torna imprescindible que Milei también hable con Trump", señalaron en la Cancillería a iProfesional.

Trump había dicho este fin de semana en Irlanda que está dispuesto a intervenir en un "desastre" entre ambos países, aunque está totalmente fuera de agenda un conflicto bélico. En rigor, en Cancillería interpretan que Trump está interesado en poner sus pies en el Atlántico Sur por su guerra geopolítica contra la República Popular China.

En paralelo Milei anunció una inversión de u$s450 millones para una Base Naval Integrada que comenzó en 2022 y que el gobierno libertario interrumpió en 2023. La relación es evidente: Trump está interesado en que sus barcos puedan usar la base naval habida cuenta que los marines ya operan en acuerdo con la Armada en Ushuaia.

"Trump está interesado en Atlántico Sur y los pasos bioceánicos. Milei le resulta simpático y puede intentar ayudarlo. Los ingleses se abroquelaron. Milei logró lo que quería, que ellos se enojaran y así poder hacer una política de confrontación para abroquelar adentro", dijo un diplomático de carrera.

"El nacionalismo es potente para unir adentro, pero ya todos le tomaron el tiempo. Así los regímenes cambian, la gente anticipa al soberano, el soberano se queda sin instrumentos. Javo nunca quiso resolver Malvinas".

Malvinas, Trump y una diplomacia de dos velocidades

Mientras se intenta conseguir un encuentro privado entre Milei y Trump, el Presidente prepara para ese mismo día un discurso con un fuerte contenido sobre Malvinas. El giro discursivo sobre el archipiélago se convirtió en uno de los principales movimientos de la política exterior de Milei durante las últimas semanas. En el entorno diplomático argentino se atribuye a Santiago Caputo, junto con Oxenford y sectores vinculados a la CPAC, buena parte de la estrategia destinada a colocar nuevamente la cuestión Malvinas en el centro de la conversación internacional.

El resultado es una diplomacia que transita por dos carriles simultáneos:

  • Hacia afuera, un discurso más enfático sobre la soberanía argentina
  • Hacia Washington, la búsqueda de una conversación directa con Trump que permita medir hasta dónde llega el respaldo estadounidense

Caputo, que durante un tiempo pareció haber perdido centralidad frente a otros actores de la administración, vuelve así a aparecer en una zona particularmente sensible: la articulación política entre la Casa Rosada, Washington y el universo libertario internacional.

La cuestión Malvinas, además, dejó de ser exclusivamente un asunto bilateral con Londres. La posición de Washington adquiere especial relevancia por el vínculo estratégico entre Trump y el Reino Unido y por la relación política que Milei intenta consolidar con la administración estadounidense.

La interna que atraviesa a Cancillería

En paralelo a las gestiones en Washington, una interna diplomática comenzó a concentrarse en torno de Paola Di Chiaro, secretaria de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur. Su permanencia en el cargo es observada con particular atención dentro de la Cancillería. Fue designada durante la gestión de Diana Mondino, atravesó el recambio ministerial que llevó a Gerardo Werthein al Palacio San Martín y continúa actualmente bajo la conducción de Quirno.

Su continuidad también atravesó los movimientos de poder impulsados desde la Casa Rosada alrededor de la política exterior.

El cuestionamiento que circula ahora tiene otro eje: su vinculación con Argentina Global, una fundación que comparte con el dirigente macrista Fulvio Pompeo y que, entre otras actividades, difunde información sobre las becas Chevening, financiadas por el Foreign, Commonwealth & Development Office del Reino Unido. Los más suspicaces señalan que es una fundación que difunde los valores británicos entre ellos Malvinas.

Las becas Chevening son un programa oficial británico destinado a estudios de posgrado en el Reino Unido. Su existencia es pública y conocida desde hace años. Sin embargo, en el actual contexto de tensión diplomática por Malvinas, la participación de funcionarios argentinos vinculados con una organización que promueve ese programa comenzó a generar cuestionamientos dentro de sectores del oficialismo.

La discusión no se limita, por lo tanto, a una cuestión administrativa. El trasfondo es político: qué orientación debe tener la diplomacia argentina frente a Londres mientras Milei intenta colocar Malvinas nuevamente en el centro de su política exterior.

La foto que desapareció de la web

El episodio que terminó de alimentar la controversia tiene que ver con la página web de Argentina Global. Hasta la semana pasada, según la información que circuló internamente, Pablo Quirno Jr., hijo del canciller, aparecía entre los integrantes del equipo directivo de la fundación junto con Paola Di Chiaro. Cuando el tema comenzó a difundirse en las redes y en portales de internet, su fotografía desapareció del sitio.

Esto fue interpretado por algunos sectores como una señal de que alguien intentó evitar que esa vinculación quedara expuesta en medio de la controversia. Ese detalle, sin embargo, alcanzó para encender nuevamente la discusión dentro del Palacio San Martín.

Porque detrás de la foto borrada hay una cuestión mucho más grande: quién conduce realmente la política exterior de Milei y qué línea debe seguir la Argentina frente a Gran Bretaña.

También las críticas internas alcanzan a la embajadora Mariana Plaza que recomendaba dejar de lado la cuestión Malvinas para concentrarse en los acuerdos comerciales y de negocios con Gran Bretaña. Esa era la línea que seguían Milei y Quirno hasta que Trump dijo que podría revisar su postura sobre Malvinas en una evidente presión sobre Gran Bretaña para que colabore en Irán y la OTAN.

Este giro dejó a Mariana Plaza fuera de juego. Milei y Quirno anhelaban viajar a Londres a fines de octubre para la Semana Argentina que organizaba Mariana Plaza pero la semana última se conoció que tanto el gobierno de Gran Bretaña como las empresas y los líderes políticos habían dado de baja todas las actividades y Milei debió anunciar la suspensión de la visita. Incluso había comenzado gestiones para reunirse con Mick Jagger, líder de los legendarios Rolling Stones.

La Casa Rosada quiere que Milei pueda sentarse con Trump para mostrar que la relación con Estados Unidos conserva una dimensión política de primer nivel, con Malvinas como telón de fondo y una pregunta que atraviesa simultáneamente Washington, Londres y Buenos Aires.

Todo ocurre con Malvinas como telón de fondo. Si finalmente Milei logra sentarse frente a Trump, la pregunta que todos se formulan es si tendrá un espaldarazo sobre la cuestión Malvinas.

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