Con un dato de pobreza peor que lo previsto, Milei pierde su argumento contra las críticas

La oposición se ensañó con el plan económico por los dos millones de nuevos pobres. El Gobierno no quiso prometer una mejora el próximo semestre
Javier Milei con cara de preocupado, la palabra pobreza y una flecha en alza

Puntos importantes

Checkbox Checked La pobreza oficial llega a 32.3%, sumando 2 millones de nuevos pobres.
Checkbox Checked Esto afecta el discurso oficial del Gobierno de Milei, aunque hubo intentos de justificación.
Checkbox Checked Oposición critica el fracaso económico y el Gobierno no responde.

No por previsible el dato dejó de doler: el empeoramiento en el dato de pobreza que difundió el Indec fue incluso mayor que el que habían proyectado las instituciones privadas que hacen relevamientos propios, que esperaban un número en torno al 30,5%.

Pero el censo del Indec mostró en toda su crudeza el impacto de la aceleración inflacionaria del verano pasado. Con una pobreza en 32,3% y un nivel de indigencia -el que marca la imposibilidad de comprar una canasta alimentaria diaria para tener una dieta sana- del 7,5%, no sólo se empeoró respecto del semestre previo, sino también en comparación con el primer semestre del año pasado.

Es decir, se borró toda la mejoría que se había registrado el año pasado. O, dicho en los términos en los que le gusta plantear el tema al presidente Javier Milei, se agregaron dos millones de pobres en un año.

Esto implica un golpe en la línea de flotación del "relato" oficial, que hasta ahora había respondido a las críticas sobre estancamiento de la economía, desempleo en la industria y aumento de la morosidad del endeudamiento familiar, siempre con el mismo argumento: que el gobierno había logrado sacar de la pobreza a 14 millones de personas.

El impacto quedó en evidencia en el tuit que publicó el ministro de economía, Toto Caputo, quien siempre busca la forma de presentar de forma positiva incluso los indicadores negativos. El ministro tuvo que ir a buscar los datos de hace dos años -es decir, el primer semestre de 2024- para argumentar que la situación social actual muestra una mejora tanto en pobreza como en indigencia. Claro que se trata de una comparación que no tiene mucho mérito, porque ese semestre, afectado por la devaluación y la licuación inflacionaria de salarios y jubilaciones, había arrojado cifras insólitamente altas: una pobreza de 52,9% y una indigencia de 18,1%.

Para peor, el dato de pobreza coincide con la publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a julio, que volvió a mostrar un número negativo, con una caída interanual de 1,4% y de 2,9% respecto del dato previo. La jornada anterior se había conocido el relevamiento de la consultora Scentia sobre consumo, con otra caída interanual. Y esto se suma a la suba en el desempleo a 7,9%, dato que se conoció la semana pasada.

Críticas y chicanas de la oposición

Estos datos contrastaron notablemente con la euforia oficial por el acuerdo de inversiones cerrado con el gobierno estadounidense, que incluirá la financiación de u$s6.000 millones para el proyecto de YPF para el transporte y licuación de gas para ser exportado desde la costa patagónica.

Como era de esperarse, la oposición política y los economistas críticos tomaron estos datos negativos para diagnosticar el fracaso del plan económico. Y abundaron los recordatorios para el ministro, por la frase sobre "los mejores 18 meses de la economía argentina". También las redes explotaron con comentarios irónicos sobre los videos compartidos por el presidente Milei con shopping centers o la avenida Corrientes atiborrados de público.

Por caso, el diputado peronista Sebastián Galmarini anotó: "Qué día para el desgobierno de Milei… Se derrumbó el verso con un par de publicaciones". Y tras repasar los malos datos, trazó su diagnóstico: "Recetas conocidas, resultados asegurados. Desastre".

En la misma línea, el dirigente peronista Marcelo Puella se preguntó: "¿Dónde quedó el verso de que ‘la pobreza bajaba’ y que eran los que más cuidaban a los vulnerables? Hundieron a miles de argentinos más en la miseria; son un fracaso absoluto".

Y, en plena sesión del Senado, el peronista Martín Soria se permitió ironizar sobre el tema, al afirmar que el ex jefe de gabinete, Manuel Adorni -investigado por enriquecimiento ilícito- es "al único que este modelo económico de Milei sacó de la pobreza".

Desde la izquierda, Gabriel Solano, presidente del Partido Obrero, calificó el aumento de la pobreza como "el resultado directo de la política oficial de destruir los ingresos de los trabajadores en beneficio de una minoría privilegiada".

El economista Hernán Letcher, uno de los referentes del sector kirchnerista, destacó la caída del consumo y recordó que el dato de actividad en julio había sufrido "la peor caída de la actividad económica desde la pandemia".

Por su parte, el economista Roberto Cachanosky, uno de los que fustigan al gobierno desde una postura ortodoxa, tiró la chicana: "Subió la pobreza, cayó de nuevo el nivel de actividad y el riesgo país trepó a 571. Si estos son los 18 mejores meses de la historia, cómo serán los peores".

Su colega Matías Surt observó que la suba de la pobreza es "leve, pero una señal más sobre la debilidad y heterogeneidad del crecimiento del PBI".

En tanto que el consultor financiero Christian Buteler argumentó que el agravamiento en los indicadores sociales no se produjo, a diferencia de ocasiones anteriores, por un shock inflacionario y devaluatorio, sino por una caída en el ingreso salarial.

El sugestivo silencio del gobierno

En contraste, desde el gobierno prácticamente no hubo más comunicación que la publicación de Caputo. Lo cual no deja de ser extraño, porque el gobierno tenía a mano un argumento para contestar: que existe una alta probabilidad de que este dato se revierta cuando se dé a conocer el censo del segundo semestre, en marzo de 2027.

Como siempre ocurre, en el momento de la publicación, ya se trata de una "foto vieja", dado que el dato que acaba de publicar el Indec refleja lo que ocurrió entre enero y junio pasados.

De manera que, como el IPC está en torno de 2% desde hace cinco meses, es previsible que dentro de un semestre, cuando se conozca el próximo dato, se registra una mejora. Dependerá de qué tan fuerte sea el sendero de desinflación en el final de 2026, pero podría incluso registrar una cifra menor a la del segundo semestre del año pasado.

Eso es, al menos, lo que se desprende de la alta correlación entre el dato del IPC y el de pobreza. En el primer semestre, la inflación acumulada fue de 16,8%, y las cifras empeoran si se consideran la canasta básica -la que marca la línea de pobreza-, que se encareció un 16,9%, y la canasta alimentaria -marca el límite de indigencia-, que aumentó un 17%.

Es decir, este empeoramiento de la pobreza que se acaba de publicar estaba prácticamente anunciado por el efecto inflacionario. En cambio, durante el segundo semestre del año pasado, la inflación acumulada había sido de 14,3%, lo que permitió que el gobierno pudiera celebrar el mejor dato de pobreza en nueve años.

Marzo queda muy lejos

¿Por qué el gobierno no echó mano a ese argumento? Es posible que se haya evaluado que había un riesgo político en pronosticar una baja para la próxima medición, cuando todavía falta mucho para fin de año.

Aun así, resultó extraño que el gobierno tampoco haya recurrido a su argumento preferido para explicar por qué aumentó la inflación -y, por ende, la pobreza- en el semestre pasado. El propio Milei había atribuido esa situación a la turbulencia financiera generada por el "sabotaje" de la oposición al equilibrio fiscal durante la campaña electoral previa a las legislativas.

Lo cierto es que, para la estrategia de comunicación oficial, se plantea un desafío. Con muchos indicadores de actividad jugando en contra, Milei acaba de quedarse sin su respuesta favorita. Y, ante cada mención sobre la pobreza, será fácil para la oposición recordar que se acaban de crear dos millones de nuevos pobres.

Los manuales de comunicación política indican que, en momentos como éste, el silencio puede ser la peor estrategia. En el mejor de los casos, el gobierno podrá tomarse su revancha recién en marzo próximo -fecha del próximo censo de pobreza del Indec-, cuando ya el clima de campaña estará plenamente instalado e influyendo sobre las decisiones económicas.

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