Por qué un Bolsonaro triunfante en Brasil podrá afectar la relación de Milei con Trump
Puntos importantes
Tras su regreso de la "Semana Argentina" en París este viernes, el presidente Javier Milei se concentrará en Brasil y espera que gane el candidato del Partido Liberal, su amigo, Flávio Bolsonaro, en las elecciones presidenciales del domingo próximo, para tener la esperanza de conseguir un aliado en la región y terminar de desplazar a su adversario del vecindario, Luiz Inacio Lula Da Silva, aunque según las encuestas tendrá que esperar hasta la segunda vuelta el 25 de octubre.
Según confiaron a iProfesional fuentes oficiales de la Casa Rosada, Milei se prepara tambien para una seguidilla electoral clave para su posicionamiento geopolítico global. Será un mes que determinará el futuro de su gobierno.
"Está muy tenso todo. Pero, después de la primera vuelta, la tensión aumentará", señalaron fuentes de la Casa Rosada que siguen de cerca las elecciones brasileñas.
"Está muy parejo según las encuestadoras, pero no es para confiar. Es más, unos u otros pueden ganar en primera vuelta. Hay 20% de indecisos", dijo un funcionario con línea directa con el bunker del Partido Liberal de Bolsonaro.
Javier Milei se prepara para un mes decisivo: elecciones claves y la llegada del Papa
No es el único tablero que mira Milei. El 27 de octubre próximo serán las elecciones legislativas en Israel que definirán la suerte de su aliado Benjamín Netanyahu, y el 3 de noviembre las elecciones de medio término en los Estados Unidos, que determinarán los próximos dos años de Donald Trump.
Como última parada de esta seguidilla, el 8 de noviembre llegará a la Argentina el papa León XIV, que también tendrá un significado político para Milei. Su gobierno espera con expectativa la llegada del Santo Padre porque siempre es un momento de alta exposición internacional y esperanza.
Sin embargo, en la Casa Rosada no desconocen que el rumbo político economico y geopolítico de Milei discrepa en mucho con lo que pueda llegar a predicar León XIV en la Argentina como parte de su mensaje de paz y de contención social frente a los grandes desafíos económicos del ajuste y de la tecnología y la Inteligencia Artificial.
Elecciones en Brasil: el Gobierno apuesta por Flávio Bolsonaro
Como primer paso, la Casa Rosada sigue con atención las elecciones brasileñas, pero por ahora descarta un viaje presidencial este domingo a Brasil, a menos que se produzca un resultado inesperado y se decida sobre la marcha.
En el Gobierno preferirían un triunfo de Flavio Bolsonaro sobre Lula, por ahora incierto, y observan con expectativa un balotaje que consideran decisivo. Después vendrán Israel y Estados Unidos, en una seguidilla que puede redefinir el mapa político internacional de Milei.
Las últimas tendencias de los votantes y la última encuesta de Quaest ubica a Lula da Silva, con 39%, y Flavio Bolsonaro, con 34%, de las proyecciones del electorado. Sin embargo, en la Casa Rosada tienen encuestas enviadas por el bunker del Partido Liberal que dan a Bolsonaro por encima de Lula por apenas algunos puntos.
La expectativa existe, y también una preferencia política. En el entorno presidencial no ocultan que un triunfo de Flavio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, sería recibido con satisfacción frente a la continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva, adversario político de Milei y presidente de Brasil.
La lectura que hacen en Balcarce 50 es que la primera vuelta, prevista para este domingo, tendrá importancia fundamental porque definirá el punto de partida del balotaje del 25 de octubre. "No va Milei a Brasil. Ven empate neto, con unos puntos arriba Bolsonaro. Se define en una segunda vuelta peleadísima", resumió una fuente de la Casa Rosada.
El Gobierno mira una elección que considera abierta. Aseguran que algunos sondeos que circulan internamente muestran una competencia mucho más pareja de lo que reflejan otras mediciones públicas y sostienen que Bolsonaro podría ubicarse algunos puntos por encima de Lula.
La cautela, sin embargo, domina el discurso oficial. La interpretación que transmiten cerca de Milei es que la verdadera elección será el balotaje.
"La segunda vuelta va a ser la verdad porque será peleadísima. El resultado de la primera va a posicionar mejor a uno o a otro. Si Lula gana por cinco puntos, se afirma para la segunda vuelta; si hay empate técnico, Bolsonaro toma envión para el balotaje", explicaron en la Casa Rosada.
El razonamiento oficial es sencillo: no alcanza con terminar primero. La diferencia con el segundo puede determinar el clima político con el que ambos candidatos lleguen a las semanas decisivas.
De todos modos, desde el Gobierno remarcan que no existe una preocupación institucional por el resultado. "La verdad que no preocupa en la Casa Rosada. Les encantaría que gane Bolsonaro, pero la palabra preocupar, no. Para nada", señaló una fuente que conoce las conversaciones internas.
¿Por qué Milei prefiere a Bolsonaro? La explicación tiene una dimensión ideológica, pero también económica y geopolítica. Un gobierno brasileño encabezado por Bolsonaro permitiría a Milei contar con un presidente de un signo político mucho más próximo dentro de Sudamérica.
Para la Casa Rosada, eso podría facilitar una agenda de mayor coordinación regional, profundizar vínculos comerciales y generar una relación política diferente dentro del Mercosur. También significaría dejar atrás una relación particularmente áspera con Lula.
La relación entre Javier Milei y Lula da Silva, en crisis
El presidente brasileño se convirtió durante los últimos años en uno de los principales adversarios políticos regionales de Milei. El argentino cuestionó duramente al líder del PT durante la campaña presidencial de 2023 y, ya en el Gobierno, mantuvo un enfrentamiento público con él.
Milei llegó a calificar a Lula con expresiones extremadamente duras y sostuvo que no tenía previsto pedirle disculpas por sus declaraciones. Lula, por su parte, cuestionó públicamente el comportamiento del presidente argentino y reclamó en reiteradas oportunidades una actitud diferente hacia el gobierno brasileño.
La relación bilateral quedó así atravesada por una tensión política inédita para dos países que históricamente habían mantenido una relación estratégica más allá de las diferencias ideológicas de sus gobiernos. De hecho, Brasil retiró a su embajador de la Argentina y echó al representante de la Argentina que se volvió a Buenos Aires.
Sin embargo, hay una precisión importante: la tensión no derivó en una ruptura diplomática formal ni en un retiro permanente de los embajadores de ambos países y la relacion se mantiene en el nivel de encargado de negocios.
El conflicto escaló a finales de julio último, cuando Javier Milei viajó a Brasil para participar en la convención del Partido Liberal que nominó al senador Flávio Bolsonaro como candidato para competir contra Lula en las elecciones presidenciales de octubre. En ese acto de campaña, Milei calificó a Lula de "ladrón", "corrupto", "presidiario" y "basura socialista".
Además, Milei criticó duramente al juez del Tribunal Supremo brasileño, Alexandre de Moraes, que no había permitido a Milei visitar a Jair Bolsonaro en su prisión, tildándolo de "basura calva".
Ante la negativa de Mile a pedir disculpas, el gobierno de Brasil tomó una medida drástica e histórica el 4 de agosto y retiró al embajador Julio Bitelli de Buenos Aires. El canciller brasileño, Mauro Vieira, advirtió que el diplomático no regresará a sus funciones en la Argentina y tambien pidió que cesen las agresiones de Milei. En el mismo acto le notificó al embajador argentino Daniel Raimondi en el Palacio de Itamaraty su protesta y le solicitó su regreso a Buenos Aires.
El canciller Pablo Quirno minimizó el conflicto restándole peso institucional y atribuyéndolo a "diferencias ideológicas y políticas profundamente marcadas". Pero el factor del conflicto no era la ideología sino los insultos de Milei hacia Lula Da Silva, en una relación sin retorno.
Las elecciones en Brasil, en la mira de Estados Unidos: dilema para Milei
Más allá del deseo de Milei de que gane Bolsonaro, el problema que también ven en Cancillería es que Milei perdería peso internacional para los Estados Unidos si gana Bolsonaro en Brasil. Estados Unidos enfocaría su política regional sobre otro aliado de Trump. No todos en el Gobierno hacen la misma lectura sobre las consecuencias de una eventual victoria de Bolsonaro.
En sectores de la Cancillería aparece una consideración estratégica diferente: Brasil tiene una dimensión económica, territorial, demográfica y diplomática muy superior a la Argentina. "Si gana Bolsonaro, Estados Unidos le va a dar más cabida a Bolsonaro que a Milei porque Brasil pesa más como país y por el tamaño de su economía", es el razonamiento que algunos funcionarios plantean en privado.
La eventual llegada de Bolsonaro, por lo tanto, tendría una doble consecuencia para Milei. Por un lado, le permitiría contar con un socio regional ideológicamente más cercano. Por otro, podría hacer que Washington tenga que repartir su atención entre dos gobiernos sudamericanos alineados con parte de su agenda.
Ese es uno de los dilemas que observan con atención los funcionarios argentinos que siguen la política exterior. Una semana que puede cambiar el tablero, pero Milei decididamente prefiere el triunfo de Bolsonaro más allá de las consideraciones de algunos diplomáticos.
Brasil, Israel y Estados Unidos: por qué son elecciones claves para Milei
El calendario electoral convierte a las próximas semanas en un período particularmente sensible para la Casa Rosada. Primero estará Brasil. Luego llegará Israel y, finalmente, Estados Unidos. La elección brasileña tendrá su primera vuelta este domingo y, si ningún candidato alcanza las condiciones necesarias para imponerse en esa instancia, el balotaje está previsto para el 25 de octubre.
Pocos días después llegará otra elección seguida con especial atención por Milei: los comicios generales de Israel, previstos para el 27 de octubre, en los que estarán en juego los 120 escaños de la Knesset y, como consecuencia, la posibilidad de conformar una nueva coalición de gobierno.
El proceso tendrá además una carga política especial por tratarse de las primeras elecciones generales israelíes desde los ataques del 7 de octubre de 2023. Pueden ser decisivas para la continuidad o no del primer ministro Benjamín Netanyahu, el líder israelí más duro en la guerra con Irán y aliado incondicional de Donald Trump.
Apenas una semana después llegarán las elecciones de Estados Unidos. El 3 de noviembre serán las elecciones legislativas de medio término, una elección clave para la administración de Donald Trump porque determinará la composición del Congreso y, con ello, el margen político con el que contará el presidente estadounidense para avanzar con su agenda, la económica y la geopolítica con la guerra contra Irán como telón de fondo.
Para Milei, por lo tanto, no se trata de tres elecciones aisladas. Se trata de una sucesión de definiciones en países que ocupan lugares centrales dentro de su política exterior: Brasil por la relación regional y comercial; Israel por la alianza política y estratégica; y Estados Unidos por el vínculo privilegiado que la administración libertaria construyó con Washington.
Un viaje que hoy no existe, pero tampoco está totalmente cerrado La posición oficial es que Milei no tiene previsto viajar a Brasil para acompañar el proceso electoral.
Pero en la política internacional, y particularmente en una Casa Rosada acostumbrada a decisiones de último momento, tampoco descartan completamente un cambio de planes.
Una fuente oficial dejó abierta esa posibilidad en un escenario concreto: que el resultado de la primera vuelta sea especialmente favorable a Bolsonaro.
Una eventual fotografía de Milei junto al candidato brasileño podría tener, además, una lectura política doméstica. El Presidente llega a este tramo del calendario después de una semana marcada por señales económicas negativas, caída de la actividad, movimientos adversos en las encuestas y nuevas tensiones alrededor de la cuestión Malvinas.
Una foto internacional de alto impacto podría funcionar como una señal política diferente. Pero también tendría riesgos. Una intervención demasiado explícita de Milei en la campaña brasileña podría generar una reacción del electorado brasileño y darle a Lula un argumento adicional para presentar la elección como una disputa sobre la soberanía política de Brasil.
Por eso, por ahora, la Casa Rosada parece preferir esperar. La relación personal y política entre Milei y Lula será uno de los elementos que estarán detrás de cualquier decisión argentina. El enfrentamiento comenzó durante la campaña presidencial argentina de 2023, cuando Milei cuestionó reiteradamente al líder brasileño y rechazó la idea de ofrecerle disculpas por sus declaraciones.
Una vez asumido el Gobierno, Milei mantuvo el tono confrontativo y evitó construir con Lula la relación bilateral tradicional entre los presidentes de ambos países. Lula tampoco cedió. El presidente brasileño criticó las posiciones de Milei y planteó públicamente la necesidad de que el argentino modificara su comportamiento para recomponer el vínculo. Pero eso nunca ocurrió.