El peronismo negocia un frente contra Milei y busca evitar la eliminación de las PASO

La interna en el oficialismo expone tensiones entre históricos y figuras emergentes, con la conducción política y el futuro en juego
El peronismo negocia un frente contra Milei y busca evitar la eliminación de las PASO

Las principales figuras del peronismo consideran que las elecciones presidenciales de 2027 serán un plebiscito entre el presidente Javier Milei y el candidato que surja de un frente encabezado por el Partido Justicialista. Por eso, Axel Kicillof, Sergio Massa, Gerardo Zamora y Sergio Uñac quieren competir entre ellos, o algunos de los citados, en una gran elección primaria abierta y simultánea (PASO) para lo cual harán lo imposible para evitar la eliminación que impulsa el gobierno de Javier Milei.

"Cada vez está más fría la posibilidad de que el Gobierno tenga los números para voltear las PASO", aseguraron a iProfesional fuentes parlamentarias del peronismo. Pero lo mismo dicen en el PRO de Mauricio Macri y en las distintas tribus de la UCR, cuyo presidente del comité nacional, Leonel Chiarella, quiere que el radicalismo tenga candidato propio.

Los candidatos peronistas que por ahora son mencionados son partidarios, incluso, de incluir a la UCR en un gran frente "anti Milei". Ven más complicado en cambio congeniar con el PRO que está más cerca de La Libertad Avanza, aun los críticos de Milei. Pero exploran alianzas con otros partidos menores y con fuerzas provinciales.

No descartan incluso que en esas PASO participen candidatos que hoy son vistos como "outsiders", como Jorge Brito, Daniel Hadad o Dante Gebel. Hadad por ejemplo, señaló que Massa le parecía el hombre que mejor conoce el Estado. También surgen versiones que señalan que Massa podría conformar una fórmula con el diputado Máximo Kirchner, que representaría a La Cámpora y a su madre presa y condenada, Cristina Kirchner, contra Kicillof.

Consultado por iProfesional, el ex ministro de Economía y ex candidato presidencial del peronismo en 2023, Sergio Massa, aseguró que no es "candidato a nada" y que "hablar de candidaturas ahora es una locura". Primero, dice, se debe conformar un frente lo más amplio posible porque en 2027 "la pelea será Milei contra el peronismo". Pero la discusión por el candidato debe ser posterior a la creación de ese gran frente electoral. Primero, un acuerdo.

Todos coinciden en eso, incluso Kicillof. Y para armar ese frente será fundamental defender las PASO y bloquear la ofensiva de Milei por eliminarlas. Por ahora, el PRO se opone a voltearlas, al igual que la mayoría de los senadores de la UCR y de los provinciales. Todos las necesitan para organizar sus futuros frentes tanto en la categoría de candidatos a Presidente, como senadores y diputados.

El senador Gerardo Zamora, ex gobernador y jefe político de Santiago Del Estero, está evaluando seriamente convertirse en candidato a presidente. Pero necesita dos condiciones:

  • Apoyos entre los demás gobernadores del peronismo. También de Cristina Kirchner, aunque no quiere ser el elegido a dedo por la ex presidenta
  • Competir en las PASO con otros candidatos peronistas –aunque él es radical del Frente Cívico- para legitimar su postulación en caso de lanzarse

"Sólo lo hará si observa que hay respaldo de gobernadores, sus grandes aliados son los del Norte Grande", señalan fuentes que hablan con Zamora.

La postulación del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, está fuera de duda. Su fuerte son las alianzas con la mayoría de los intendentes del conurbano, especialmente con el de La Matanza, Fernando Espinosa, y su instalación mediática y nivel de conocimiento. Las encuestas, por ahora, no favorecen a ningún postulante del PJ que compita por sí mismo.

También el senador sanjuanino Sergio Uñac está lanzado a la patriada y busca apoyos entre los gobernadores del interior del país. También habla de un frente amplio.

De ese modo, Kicillof busca tomar la delantera en la carrera presidencial del peronismo, mientras el líder del Frente Renovador (Massa) condiciona una eventual candidatura a la construcción de un frente amplio y competitivo. Zamora explora un armado con gobernadores, aunque rechaza convertirse en el candidato elegido a dedo por Cristina Kirchner y exige que haya PASO.

Sergio Uñac también aparece en el radar, mientras Daniel Hadad, Jorge Brito y Dante Gebel son mencionados como posibles figuras de una estrategia de ampliación electoral. La disputa por las PASO y el intento de construir una alternativa multipartidaria a Javier Milei atraviesan todas las negociaciones. Por ahora, el peronismo es un gran desorden.

Los gobernadores peronistas que podrían definir la interna presidencial

La principal apuesta alternativa a la polarización entre Kicillof y Massa consiste en construir una candidatura respaldada por gobernadores peronistas y mandatarios de otras procedencias políticas. Esos gobernadores también son buscados como aliados por Zamora y Uñac.

En ese esquema aparecen:

  • Gildo Insfrán, de Formosa
  • Elías Suárez, de Santiago del Estero (aliado de Zamora)
  • Raúl Jalil, de Catamarca
  • Gustavo Sáenz, de Salta
  • Osvaldo Jaldo, de Tucumán
  • Ricardo Quintela, de La Rioja
  • Sergio Ziliotto, de La Pampa
  • Gustavo Melella, de Tierra del Fuego

Martín Llaryora, de Córdoba, es una de las principales incógnitas. Su posición será relevante por el peso electoral de su provincia y por su búsqueda de autonomía respecto de las conducciones nacionales del peronismo.

También podrían entrar en las conversaciones Hugo Passalacqua, de Misiones, cuyo espacio tiene origen peronista pero hoy se identifica con el Frente Renovador provincial; Alberto Weretilneck, de Río Negro, que no pertenece al peronismo pero podría ser un aliado de una coalición amplia, y Claudio Vidal, de Santa Cruz, de origen peronista y enfrentado con el kirchnerismo.

No todos comparten los mismos intereses ni tienen una relación homogénea con Cristina Kirchner. Precisamente por eso, una eventual coordinación entre ellos podría convertirse en un factor de poder propio.

Por ahora, Kicillof es quien aparece más lanzado en la disputa. El gobernador bonaerense pretende transformar su peso territorial y político en la provincia más grande del país en una candidatura nacional. Pero el camino está lejos de despejarse: Cristina Kirchner no quiere facilitar su ascenso y podría aliarse con Massa que todavía no definió si volverá a competir por la Presidencia.

La jugada de Cristina Kirchner para retener el liderazgo del peronismo

Cristina Kirchner quiere instalar que podría competir si prospera su demanda ante las Naciones Unidas para que la liberen de su inhabilitación. Poco probable, pero eso le basta para que la tengan presente en el PJ.

Incluso amenaza con una fórmula Cristina Kirchner-Gerardo Zamora y que si la Justicia la inhabilitara quedaría Zamora como primero en la fórmula y con apoyos de gobernadores. Pero el ex gobernador de Santiago se niega tajantemente a prestarse a semejante juego de amagues judiciales.

En paralelo, Gerardo Zamora, exgobernador de Santiago del Estero y actual senador nacional, aparece como una de las posibles figuras de un armado con mandatarios provinciales. Sergio Uñac, senador y exgobernador de San Juan, también es mencionado como una alternativa.

La incógnita es si alguno de ellos podrá convertirse en una opción competitiva o si terminarán confluyendo en una negociación más amplia, detrás de un candidato con mayores posibilidades electorales. Podrían unificar en una candidatura del interior, con el apoyo de la mayoría de los gobernadores del PJ. También ese candidato de unidad podría ser Massa, con aval de Cristina.

El interrogante de fondo es si el peronismo logrará organizarse mediante una competencia interna ordenada o si volverá a quedar atrapado en una disputa de liderazgos que desgaste sus posibilidades frente a Milei.

La estrategia de Sergio Massa y su dilema con Cristina Kirchner

El exministro de Economía insiste en que todavía no resolvió si será candidato. Sin embargo, sus allegados aseguran que tiene intención de competir en unas PASO, siempre que exista una arquitectura política que justifique su participación y le permita disputar el liderazgo del espacio.

Si bien todos aseguran que Massa tiene ganas de tomarse una revancha contra Milei en 2027 tras su derrota de 2023, pese a que hay vastas relaciones subterráneas entre ambos líderes, más de las que se admiten, Massa considera que el primer paso no es lanzar nombres, sino ordenar al peronismo, acercar a sectores que hoy están dispersos y construir una coalición capaz de incorporar dirigentes de otras fuerzas políticas.

Ponen como ejemplo de ello al diputado radical Martín Lousteau, que en los últimos días señaló que en la Ciudad de Buenos Aires había que buscar un acuerdo con la máxima cantidad de partidos posibles para ganarle el distrito a Jorge Macri, a su primo y jefe Mauricio Macri y a una eventual alianza de estos junto con Milei. "Lo mismo hay que hacer en términos nacionales", aseguran cerca de Massa.

Lousteau aclaró que no convocó a un frente en la Ciudad sino a un espacio de conversación sobre cómo se le puede ganar al aparato de la ultraderecha con los tecno magnates como aliados que recurren a las fuerzas de los algoritmos y la manipulación de las granjas de bots para ganar jóvenes.

En esa estrategia coincide con el planteo de Kicillof: la necesidad de una herramienta electoral que permita resolver las diferencias sin una ruptura anticipada. En el entorno del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, circula la versión de que Massa quiere ser candidato y que estaría buscando un entendimiento con Cristina Kirchner. El líder del Frente Renovador lo niega rotundamente.

Si Massa negocia con Cristina, podría intentar reunir una parte del kirchnerismo y del peronismo territorial detrás de una candidatura común. Pero si su prioridad es un frente más amplio, necesitará también interlocutores que desconfían de la conducción de la expresidenta y que no quieren quedar sujetos a sus decisiones.

Su dilema es doble. Tiene a favor el conocimiento del Estado, los vínculos con sectores empresarios y la experiencia de negociación con actores internacionales, incluidos los Estados Unidos o el Fondo Monetario. En contra, carga con el antecedente de la derrota en el balotaje presidencial de 2023 frente a Milei y con una intención de voto que deberá demostrar si puede recuperar.

Dentro del peronismo, además, persisten cuestionamientos a su estrategia de 2023. Algunos dirigentes le atribuyen haber contribuido, con sus movimientos políticos, a favorecer el crecimiento de Milei y a profundizar la crisis de Juntos por el Cambio. Es una lectura controvertida, pero forma parte de las desconfianzas que todavía rodean al exministro. Muchos le atribuyen a Massa haber fortalecido a Milei en las PASO y haberlo transformado en un monstruo que captó luego los votos de Juntos por el Cambio y batió al peronismo.

Massa sabe que no alcanza con presentarse como el dirigente que conoce los resortes del poder. Para volver a ser competitivo necesita reconstruir una mayoría política y electoral.

El temor de Cristina: que Kicillof la desplace del centro del poder peronista

La expresidenta enfrenta una disyuntiva estratégica. Kicillof construye su propio espacio y busca proyectarse hacia la Casa Rosada, una evolución que podría desplazar al kirchnerismo tradicional del centro de las decisiones del peronismo. Cristina Kirchner presume que si Kicillof llega a la Casa Rosada ella quedará licuada como figura nacional dentro del peronismo.

Esto es así porque los sectores de centroizquierda del peronismo correrían en auxilio del ganador, en ese caso Kicillof, y ella quedaría en el olvido y con una condena penal por cumplir. Antes que ello prefiere retener el liderazgo de gran parte del peronismo aunque el peronismo no le gane a Milei. En ese contexto, en las conversaciones políticas se mencionan dos caminos posibles para Cristina.

El primero sería respaldar a Massa, con quien mantiene una relación política que algunos consideran recuperable y que podría encontrar un punto de contacto con Máximo Kirchner. El segundo consistiría en promover un candidato surgido de un acuerdo con los gobernadores, con Zamora entre los nombres que circulan. Dicen que Máximo Kirchner habló de esto con Uñac cuando lo visitó en San Juan, aunque no trascendió si hubo un acuerdo.

Ninguno de esos escenarios está cerrado ni existe, por ahora, una decisión confirmada. Son hipótesis que expresan la preocupación del kirchnerismo por el crecimiento de Kicillof y por la posibilidad de que el gobernador bonaerense llegue a las elecciones con autonomía política.

La principal dificultad de Cristina es que una candidatura impulsada desde su entorno podría generar resistencias entre dirigentes que reclaman una renovación del liderazgo y que consideran agotado el mecanismo de las decisiones tomadas desde el Instituto Patria. Cristina tiene una de las mayores imágenes negativas en las encuestas y podría servir para alejar votantes y provocar un voto útil por otras opciones.

Máximo Kirchner también aparece ocasionalmente en las conversaciones sobre el futuro del espacio, acentuó sus apariciones mediáticas, aunque su eventual candidatura nacional no muestra, por ahora, una base política consolidada. Son apariciones que sirven para medir en las encuestas el grado de inserción social, que por ahora es poco.

El problema de fondo para Cristina es que cuanto más demore una definición, más espacio tendrán los gobernadores y los dirigentes que buscan construir una alternativa sin depender de su aval.

Por qué Gerardo Zamora rechaza ser el candidato "a dedo" de Cristina

Gerardo Zamora aparece como una figura potencialmente atractiva para un sector del peronismo que busca una candidatura con vínculos territoriales y capacidad de diálogo con distintos mandatarios provinciales.

Sin embargo, el exgobernador santiagueño no quiere ser presentado como el candidato elegido por Cristina Kirchner. Según reconstrucciones de conversaciones con su entorno, Zamora ha transmitido que no mantiene negociaciones con la expresidenta y que no está dispuesto a aceptar una postulación definida por ella.

"Yo no voy a hacer nada que Cristina me ponga con el dedo. No me junté con ella. No hablé con ella", habría dicho a sus allegados.