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iProfesional | Política

La imagen de Milei mejora y llega al 36,2%, pero el 55,5% todavía desaprueba su gestión

La aprobación de Milei llegó al 36,2%, pero el 55,5% rechaza su gestión. Salarios, empleo e incertidumbre encabezan las preocupaciones

01/11/2026
Actualizado 10:32hs

La aprobación de la gestión de Javier Milei volvió a crecer en octubre y alcanzó el 36,2%, según el Monitor de Opinión Pública (MOP) que elabora la consultora Zentrix. Es el tercer mes consecutivo de recuperación para el Presidente. Aun así, el rechazo sigue por encima de la mitad de la población: el 55,5% desaprueba su administración y el 8% no se inclina por ninguna de las dos posiciones.

El resultado representa el registro más alto desde marzo, cuando la aprobación había llegado al 38,5%. Después de ese mes, el indicador retrocedió y pasó buena parte del otoño y el invierno moviéndose en una franja de entre el 31% y el 33%.

La evolución de los últimos meses muestra una recuperación gradual. En julio, la aprobación era del 31,4%; en agosto subió al 32,2%; en septiembre llegó al 35,2% y en octubre alcanzó el 36,2%. En apenas tres meses, el oficialismo recuperó 4,8 puntos porcentuales.

También se achicó la distancia entre quienes respaldan al Gobierno y quienes lo rechazan. En julio, la brecha entre aprobación y desaprobación era de 27,4 puntos. En octubre quedó en 19,3 puntos. De todos modos, Milei todavía está lejos de los niveles de respaldo que había conseguido después de las elecciones legislativas de 2025, cuando la aprobación superó el 40% y llegó a equipararse con el rechazo.

Qué posibilidades tiene Milei de ganar las elecciones de 2027

La recuperación de la imagen presidencial no se refleja de la misma manera cuando la pregunta pasa de la evaluación de la gestión a una eventual intención de voto. De cara a las elecciones de 2027, el 24,3% de los consultados asegura que votaría seguro a Milei, mientras que otro 10,6% considera que podría hacerlo.

Así, el potencial electoral del Presidente llega al 34,9%. Del otro lado, el 59,2% afirma que nunca lo votaría. La diferencia entre ambos indicadores deja un interrogante para el oficialismo: conseguir que una parte de quienes hoy tienen una opinión favorable sobre su gestión también se conviertan en votantes.

En otras palabras, aprobar al Gobierno no significa necesariamente estar dispuesto a acompañarlo en las urnas. Esa distancia aparece con claridad en los resultados y permite observar que el respaldo presidencial todavía tiene un margen limitado de traducción electoral.

El informe también identifica diferencias importantes según la edad, el género y la clase social. Entre los menores de 40 años, la aprobación de Milei alcanza el 50,6% y supera a la desaprobación, que llega al 44,5%.

La situación cambia entre los adultos. En el segmento de 40 a 59 años, la aprobación cae al 28,4%. Entre los mayores de 60 años, se reduce todavía más, hasta el 22,8%, mientras que la desaprobación trepa al 66,4%.

Sin embargo, hay otro dato que merece atención: la intención de voto entre los más jóvenes no acompaña exactamente los niveles de aprobación. En ese grupo, el 56,5% afirma que nunca votaría a Milei y su potencial electoral alcanza el 39%. Es decir, incluso entre quienes muestran una mejor evaluación de la gestión, una parte importante no está dispuesta a respaldar al Presidente en una elección.

La diferencia entre el apoyo a Milei entre hombres y mujeres

El género también marca diferencias en la percepción sobre el mandatario. Entre los varones, la imagen positiva de Milei llega al 41,2%, frente al 30,2% registrado entre las mujeres.

La distancia es todavía mayor cuando se observa el rechazo. Mientras que el 48,7% de los hombres tiene una valoración negativa del Presidente, entre las mujeres ese porcentaje asciende al 67,9%. La intención de voto confirma esa tendencia: el 65,5% de las mujeres asegura que nunca votaría a Milei.

El corte por clase social también muestra diferencias pronunciadas. En la clase media, la imagen positiva del Presidente alcanza el 46,7%, prácticamente en el mismo nivel que la negativa, que llega al 46,9%. Allí las opiniones aparecen divididas.

En los sectores de menores ingresos, en cambio, el panorama es distinto. La imagen positiva cae al 25,9%, mientras que la negativa alcanza el 70,5%. Además, el 73,3% de las personas de clase baja afirma que nunca votaría al mandatario.

La clase alta presenta otra distribución. El 44,3% tiene una imagen positiva de Milei y el 36,2% una negativa. Pero también aparecen más respuestas intermedias: el 17,8% no aprueba ni desaprueba la gestión, el 19,5% califica su imagen como regular y el 12,6% no sabe si lo votaría.

Otro aspecto que surge del relevamiento es la intensidad de las opiniones. Entre quienes tienen una imagen negativa del Presidente, el 54,3% la califica como muy mala. En cambio, la valoración positiva se divide entre un 17,7% que la considera muy buena y un 18,1% que la define como buena.

Salarios, incertidumbre y desempleo encabezan las preocupaciones

La recuperación de la aprobación presidencial convive con una agenda social en la que predominan los problemas económicos. Y es que, cuando se pregunta cuáles son las principales preocupaciones de los argentinos, las respuestas vuelven a poner el foco en el bolsillo y en las dificultades para proyectar el futuro.

Según el MOP, las principales preocupaciones de los encuestados son:

  • El 48,2% identifica a la incertidumbre económica como uno de sus principales problemas
  • El 46,2% menciona los ingresos y el salario
  • El 44,6% señala al desempleo
  • La corrupción, las deudas y las tarifas de los servicios públicos también forman parte de los temas que concentran las respuestas

De los seis problemas más mencionados, cinco están vinculados con la economía.

La inflación, por su parte, aparece en el noveno lugar, con el 16,7% de las menciones. Por debajo se ubican la educación, con el 15,6%, y la inseguridad, con el 15,3%.

El desplazamiento de la inflación dentro de las preocupaciones sociales permite observar un cambio en las demandas. La atención ya no está puesta exclusivamente en cuánto aumentan los precios, sino también en cuánto rinde el sueldo después de pagar las cuentas, si alcanza para cubrir los gastos del mes y qué posibilidades existen de mantener o conseguir un empleo.

Para el Gobierno, el escenario plantea un desafío en materia económica. La desaceleración de los precios fue uno de los principales ejes de su política económica, pero el relevamiento muestra que las preocupaciones actuales también pasan por la capacidad de los salarios para afrontar los gastos cotidianos y por las perspectivas laborales.

Además, la incertidumbre económica encabeza las menciones. Esto refleja las dificultades que encuentran muchos hogares para anticipar cómo estarán sus ingresos y sus posibilidades de consumo en los próximos meses.

En ese contexto, la evolución del salario y del empleo aparece como una variable que puede influir en la evaluación de la gestión. La recuperación de la aprobación presidencial convive, por lo tanto, con demandas que todavía no encuentran una respuesta suficiente para una parte importante de la población.

El 67,2% de los argentinos prefiere un empleo registrado

Las respuestas sobre las preferencias laborales aportan otro dato para entender las expectativas de la sociedad. Consultados acerca de qué modalidad de trabajo elegirían, el 67,2% optó por un empleo en relación de dependencia y registrado, con recibo de sueldo y aportes.

El trabajo independiente bajo el régimen de monotributo reunió el 26,9% de las preferencias. La informalidad, en tanto, apenas alcanzó el 1,4%.

La inclinación por el empleo formal se mantiene en todos los grupos de edad. Entre las personas de 40 a 59 años llega al 74,3%, mientras que entre los menores de 40 alcanza el 62,8%. En el segmento de mayores de 60 años, el porcentaje es del 64,1%.

Los jóvenes son quienes muestran una mayor inclinación por el trabajo independiente: el 32,3% de los menores de 40 años elegiría el monotributo. Sin embargo, incluso dentro de ese grupo, la relación de dependencia continúa siendo la alternativa más elegida.

De acuerdo con el informe, la opción del monotributo se concentra especialmente entre los votantes del oficialismo. Aun así, el resultado general muestra que la preferencia por la formalidad laboral atraviesa las distintas franjas etarias.

La encuesta también indagó sobre los atributos que los argentinos más valoran de sus empleos. La estabilidad laboral y la posibilidad de contar con un salario estable encabezan las respuestas, por encima del crecimiento profesional y la cobertura de una obra social.

La autonomía, asociada con la posibilidad de trabajar sin tener un jefe, reúne el 17,5% de las menciones. La flexibilidad horaria y el trabajo remoto aparecen más relegados.

La lectura de estos datos permite entender mejor qué esperan los argentinos de su vida laboral. Para una mayoría, tener un ingreso que llegue regularmente y saber que el puesto de trabajo está registrado pesa más que manejar los propios horarios o trabajar de manera independiente.

Esa preferencia también se mantiene entre los jóvenes, pese a que son el grupo que registra una mayor proporción de respaldo a Milei y una inclinación relativa más alta por el trabajo independiente. La búsqueda de autonomía convive, así, con una demanda extendida de estabilidad y previsibilidad.

Universidades nacionales: el 75,5% tiene una imagen positiva

El Monitor de Opinión Pública también midió la percepción social sobre las universidades nacionales, en medio del conflicto entre el Gobierno y las instituciones de educación superior.

El resultado muestra que el 75,5% de los encuestados tiene una imagen positiva de las universidades públicas. En tanto, el 11,5% expresa una valoración negativa y el 12,5% las califica como regulares.

La opinión favorable se mantiene prácticamente sin variaciones importantes entre los grupos de edad. Entre los menores de 40 años llega al 74,3%; en las personas de 40 a 59 años alcanza el 76,3% y entre los mayores de 60 se ubica en el 76,5%.

La valoración también presenta diferencias según la clase social. En los sectores bajos, la imagen positiva de las universidades nacionales llega al 80,7%. En la clase alta, en cambio, desciende al 62,9%.

Sin embargo, esa menor proporción de respuestas positivas no está acompañada por un incremento del rechazo. La imagen negativa es del 5,6%, mientras que las evaluaciones regulares alcanzan el 31,6%. Es decir, en ese segmento hay más personas que mantienen una opinión intermedia sobre las instituciones universitarias.

El corte por voto aporta otro dato para analizar el alcance de esa valoración. Entre quienes votaron a La Libertad Avanza en las elecciones de 2025, el 46,9% tiene una imagen positiva de las universidades nacionales y el 25,8% una negativa.

Entre los votantes de la oposición, la valoración favorable asciende al 94,8%. La diferencia es marcada, aunque el dato más significativo es que el respaldo a las universidades también alcanza a una parte importante del electorado oficialista.

En un escenario de confrontación entre el Gobierno y las instituciones de educación superior, la encuesta muestra que la imagen de las universidades nacionales conserva un nivel de aceptación que atraviesa distintas edades y sectores sociales.

Kicillof, Bullrich y Bregman: cómo se posicionan frente a Milei

El relevamiento de Zentrix también evaluó la imagen y el potencial electoral de otros dirigentes políticos. Ninguno consigue una imagen positiva mayoritaria sobre el conjunto de los encuestados, aunque los resultados muestran diferencias en intención de voto y nivel de rechazo.

Axel Kicillof es el único dirigente que supera a Milei en voto seguro. El gobernador bonaerense alcanza el 28,7%, frente al 24,3% del Presidente. Su potencial electoral llega al 46,4%.

Su respaldo se concentra principalmente en los sectores de menores ingresos, donde registra un 52,1% de imagen positiva y un 43,1% de voto seguro. Entre las mujeres, su imagen favorable alcanza el 50,2%.

En la clase media, en cambio, el 65,3% tiene una imagen negativa del gobernador y el 63,8% afirma que nunca lo votaría. Los datos muestran así una distribución del respaldo diferente de la que presenta Milei.

Patricia Bullrich, por su parte, registra el potencial electoral más alto del relevamiento, con el 48,6%. Sin embargo, su voto seguro es del 19,1%, mientras que el 29,4% considera que podría votarla.

Su imagen positiva alcanza el 39,6% y la negativa llega al 48,4%. Entre quienes tienen una valoración desfavorable, el 40,2% la califica como muy mala. La diferencia entre el voto firme y quienes todavía consideran la posibilidad de acompañarla muestra que cuenta con un segmento de electores potenciales que no tiene definido su apoyo.

Myriam Bregman registra un 42% de imagen positiva y un 44,8% de negativa. Es la dirigente con el saldo de imagen menos desfavorable de los medidos y también presenta la menor proporción de rechazo intenso: el 36,3% califica su imagen como muy mala.

Sin embargo, su voto seguro es del 11,8%. Otro 33,9% afirma que podría votarla, lo que lleva su potencial electoral al 45,7%. La diferencia entre ambos indicadores muestra que su valoración pública no se traduce, por ahora, en un respaldo electoral firme de la misma magnitud.

Victoria Villarruel presenta los indicadores más bajos de este grupo. Su imagen positiva alcanza el 25,9%, mientras que la negativa llega al 57,8%. Además, el 63,1% asegura que nunca la votaría.

Los resultados de los cuatro dirigentes permiten observar que el escenario político todavía presenta distintos niveles de apoyo y rechazo. Mientras algunos cuentan con un núcleo de votantes definidos, otros tienen una proporción mayor de personas que consideran la posibilidad de acompañarlos, aunque todavía no hayan tomado una decisión.

A un año de las próximas elecciones presidenciales, los datos de octubre muestran una recuperación de la aprobación de Milei, pero también un nivel de desaprobación que continúa por encima del 55%. La economía, con los salarios, el empleo y la incertidumbre entre las principales preocupaciones, aparece como uno de los factores que pueden incidir en la evolución de esa tendencia.

El mismo relevamiento registra una preferencia mayoritaria por el trabajo registrado y una valoración positiva de las universidades nacionales que atraviesa distintos grupos sociales y electorales. Son demandas y percepciones que completan el cuadro de expectativas de una sociedad que, mientras evalúa la gestión presidencial, también mira de cerca sus posibilidades de llegar a fin de mes, conservar su empleo y proyectar el futuro.