MÁRGENES MÁS AJUSTADOS

El negocio de construir se complica: costos en alza y precios planchados reducen los márgenes de rentabilidad

La suba de costos en dólares y precios estancados enfrían la construcción privada y reducen la rentabilidad del sector en todo el país
Por iProfesional
REAL ESTATE - 10 de Abril, 2026

La combinación de una inflación cercana al 15% en pocos meses y una baja del dólar de alrededor del 6% en el mismo período generó un efecto directo sobre la construcción privada: los costos medidos en dólares se encarecieron con fuerza, mientras la demanda no acompaña con subas de precios. El resultado es una rentabilidad en retroceso y una actividad que pierde dinamismo.

Costos más altos y obras que pierden velocidad

De acuerdo con la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), entre octubre y enero el costo de construir en dólares avanzó cerca de un 12%. Ese salto respondió a una suba de costos en pesos de aproximadamente 16% combinada con un tipo de cambio estable, lo que empujó hacia arriba el capital necesario para iniciar proyectos.

En ese contexto, desde la cámara sostienen que la dinámica de precios sigue condicionando las decisiones del sector: los costos continuaron en alza durante febrero y marzo, en línea con la inflación, y muchos desarrollos se ralentizan a la espera de que los valores de venta acompañen en algún momento. Según su mirada, ese desfasaje genera demoras en el avance de las obras.

Menos ritmo en proyectos y señales de freno parcial

En el rubro de la construcción también comienza a percibirse una desaceleración, aunque de forma desigual. Referentes del sector señalan que los desarrollos propios logran sostener su ritmo, mientras que las obras para terceros avanzan con mayor lentitud. En estos casos, los procesos de compra y contratación se dilatan, una dinámica que, de sostenerse, podría derivar en demoras en los plazos de entrega.

El fenómeno se percibe con más claridad en la construcción de viviendas particulares, especialmente en barrios cerrados y countries, donde el nivel de actividad cayó de forma marcada. Referentes del sector describen que en urbanizaciones donde antes había decenas de obras activas hoy se registran apenas unas pocas en ejecución.

Materiales, mano de obra y el peso del dólar

El encarecimiento de la construcción no es nuevo. El índice mensual de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) muestra que, aunque los costos en pesos crecen en línea con la inflación, la brecha en dólares se amplió de manera significativa en los últimos dos años.

La mano de obra es uno de los factores más influyentes en el aumento de costos, ya que su valor medido en dólares se ha incrementado. A esto se suma un efecto parcial de moderación en materiales gracias a la mayor apertura a importaciones, que permitió cierta contención en rubros como terminaciones, con incidencia limitada sobre el costo total.

Precios estables y márgenes comprimidos

El problema central aparece al comparar costos con precios de venta. El metro cuadrado más económico arranca en torno a los u$s1.500, pero el costo total de un proyecto puede superar los u$s2.500 al sumar terreno, impuestos y gastos financieros.

Con ese nivel de costos, desarrolladores y constructores enfrentan márgenes cada vez más ajustados. Las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires crecieron el año pasado impulsadas por el crédito hipotecario, pero ese impulso perdió fuerza en los últimos meses y volvió a caer la actividad.

Crédito en retroceso y mercado más frío

El freno del financiamiento impacta directamente en la demanda. El crédito hipotecario había sido un motor clave hasta las elecciones, pero luego perdió dinamismo con el aumento de tasas.

Los precios también reflejan esa falta de tracción: tanto las unidades en pozo como las terminadas muestran variaciones muy leves, e incluso algunos indicadores privados registran pequeñas caídas.

Un sector a la espera de señales

La expectativa está puesta en una eventual baja de tasas que reactive el crédito. Sin embargo, el escenario actual combina costos elevados en dólares, ventas estancadas y una demanda que no convalida aumentos.

En ese marco, la clave del sector será el equilibrio del tipo de cambio real: si los costos siguen subiendo en dólares sin una mejora en la demanda, la actividad continuará rezagada, pero una suba brusca del dólar también podría enfriar aún más el mercado.

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