GASTRONOMÍA

Güerrin alcanzó un récord mundial: cuánto sale comer en la pizzería más famosa de Argentina

La popular pizzería porteña se convirtió en el restaurante con más reseñas en Google. La carta de precios de abril y cuánto gastan dos personas para comer
Por A.R.
RECREO - 07 de Abril, 2026

Que Güerrin es la pizzería más famosa de Buenos Aires y de Argentina, ya no quedaban dudas. Pero en los últimos días, este local gastronómico ubicado en la avenida Corrientes, a metros del Obelisco, rompió un récord mundial.

Es que Güerrin se convirtió en el restaurante con más reseñas en Google a nivel global, al superar los 200.000 comentarios en Google Maps. Todo un hito para un lugar que es un clásico porteño y un imán para turistas.

De hecho, por eso no es casual ver largas filas, tanto los días de semana como los fines de semana, antes y después de las obras de teatro.

Cuánto sale comer en Güerrin, la pizzería más famosa de Argentina

En los últimos días, Güerrin superó a leyendas mundiales de la gastronomía, incluso muchas puntuadas con estrellas Michelin.

Su fama no es casual: se estima que el local de la avenida Corrientes despacha más de 2.000 pizzas al día, a partir de sus pizzas rebosantes de sabor y muzzarella. En los últimos años, las redes sociales hicieron lo suyo: es uno de los restaurantes más virales de la Ciudad.

Es por eso que porteños y turistas no dudan en hacer fila para poder entrar al gigantesco local y degustar de sus muchos sabores.

De acuerdo a un relevamiento de iProfesional, un dato a tener en cuenta es que los precios de la pizza en Güerrin se mantienen sin variación desde enero. En ese escenario, si la idea es darse un gusto y comer en la pizzería más famosa de Argentina en abril del 2026, hay que tener en cuenta los siguientes valores:

  • Especial Güerrin (mozzarella, jamón, morrones y aceitunas): $38.200
  • Muzzarella: $29.900
  • Fugazza: $25.200
  • Napolitana: $31.600
  • Panceta y muzzarella: $38.500
  • Súper Güerrin (muzzarella, jamón, morrones, cebolla): $40.900
  • Muzzarella y morrones: $34.000
  • Muzzarella y jamón: $34.800
  • Fugazzetta con queso: $37.200
  • Muzzarella y provolone: $45.300
  • Jamón crudo y muzzarella: $48.600
  • Empanadas fritas o al horno (de carne, pollo o jamón y queso): $4.300

Postres

  • Sopa inglesa: $13.500
  • Flan casero: $9.000
  • Mousse de chocolate: $11.000
  • Ensalada de frutas: $11.000
  • Copa de helado con dos sabores a elección: $10.400

Bebidas

  • Gaseosas (350cc): $4.400
  • Agua con o sin gas (500cc): $4.400
  • Cerveza de litro: $11.500
  • Chopp: $7.200
  • Jarra de cerveza tirada (1.300cc): $14.900

De esta manera, dos personas que coman en Güerrin gastarán unos $64.300, contemplando una pizza grande de jamón y morrones, una cerveza de litro y dos flanes como postre.

Lógicamente, el monto puede variar según el tipo de pizza que se pida, así como la bebida y los postres. Pero la carta de precios sirve para tener referencia del presupuesto necesario para comer en la pizzería más famosa de Argentina.

La clave detrás del éxito "global" de Güerrin

No es solo una pizzería: es un ícono vivo de la historia porteña. Pizzería Güerrin atraviesa generaciones como testigo de la época dorada del espectáculo, con sus paredes de granito y venecitas que vieron pasar desde presidentes hasta figuras del teatro de revista, además de miles de trabajadores que repiten, desde hace 94 años, el ritual de la porción al paso con moscato.

El origen se remonta a 1932, cuando los inmigrantes genoveses Arturo Malvezzi y Guido Grondona alquilaron un pequeño local en una zona que todavía no tenía el perfil actual. En ese momento, el Obelisco aún no existía -se inauguraría recién en 1936- y el negocio era apenas un mostrador. Incluso el nombre surgió como una adaptación del apellido Guerrino.

Desde el inicio, la propuesta fue directa: pizza al molde, de media masa y generosa en ingredientes. Ese estilo, distinto al italiano tradicional, conectó rápidamente con empleados y obreros del centro porteño.

El núcleo del funcionamiento sigue siendo el mismo: cinco hornos a leña. El principal, ubicado al frente, nunca se apaga. Mantiene una temperatura constante de entre 450 y 500 grados gracias a toneladas de quebracho que se utilizan cada semana. Ese calor continuo es clave para lograr el piso crocante y el dorado característico de la muzzarella, de la cual se consumen cerca de 600 kg diarios. "Si el horno se apaga, tardaríamos días en volver a lograr el punto de cocción exacto", explican pizzeros con décadas de experiencia.

Durante los años 40 y 50, en pleno auge de la avenida Corrientes como epicentro cultural, el local se convirtió en punto de encuentro de artistas. Pasaron figuras como Tita Merello y Alberto Olmedo, además de elencos teatrales que terminaban la jornada frente al mostrador.

En jornadas de alta demanda, pueden salir hasta 100 pizzas por hora, con una dinámica de consumo rápida -quienes comen de pie liberan el lugar en unos 10 minutos- que garantiza una rotación constante.

A diferencia de otras marcas, Güerrin evitó expandirse con franquicias o multiplicar sucursales. Toda su identidad está concentrada en su local original de Corrientes 1368. Incluso durante años rechazó el delivery, bajo la idea de que la pizza pierde calidad en el traslado. Hoy acepta plataformas, pero de manera acotada.

Pese a ampliaciones internas, el espacio mantiene intacta su estética clásica, preservando una experiencia que apela directamente a la nostalgia.

En 2026, el fenómeno escaló a nivel global. Con más de 200.000 reseñas en Google Maps, la pizzería superó a referentes internacionales como Katz's Delicatessen, posicionándose como el local gastronómico más reseñado del mundo.

Detrás de ese logro hay volumen y constancia: más de 2.000 pizzas por día y hornos capaces de cocinar hasta 60 unidades al mismo tiempo.

El impacto digital también modificó el perfil del público. Aunque el cliente habitual porteño sigue presente, hoy el 70% de los turistas extranjeros llega guiado por recomendaciones online, ya sea en Google Maps o TripAdvisor.

Según analistas, Güerrin dejó de competir solo con otras pizzerías y pasó a ser una atracción turística comparable con el Obelisco o el Teatro Colón.

Ese posicionamiento genera un efecto multiplicador: más visitantes implican más reseñas, que a su vez atraen nuevos turistas, consolidando su liderazgo en las búsquedas globales.

Mientras otros locales apostaron por reinventarse o seguir tendencias como la pizza napolitana, Güerrín hizo lo contrario: reforzó su identidad. Incluso la fila en la vereda se transformó en parte de su estrategia. Lejos de ser un problema, funciona como señal de calidad: en un contexto donde captar la atención es clave, una multitud esperando se convierte en la mejor publicidad posible.

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