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Recreo

Declararon de Interés Cultural a Tan Buenos Aires, libro sobre el patrimonio de la ciudad

Una crónica sobre recovecos y secretos urbanísticos, donde la memoria y personajes legendarios transforman el paisaje de la ciudad nocturna

25/09/2026
Actualizado 11:51hs

El libro Tan Buenos Aires, de la periodista e investigadora urbana Mariela Blanco, fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, por iniciativa de la legisladora Silvia Lospennato. La obra, publicada por Editorial Dunken, propone un recorrido periodístico por edificios, espacios, documentos y personajes que permiten descubrir distintas capas de la historia porteña.

Palacios, hoteles, residencias, casas particulares, museos y otros edificios forman parte de una investigación que busca recuperar historias que muchas veces quedaron fuera de los circuitos turísticos tradicionales. Entre los lugares abordados aparecen:

  • El Palacio de los Patos
  • La Casa Mínima
  • Las residencias Maguire y Casey
  • La Casa de los Pavos Reales
  • El Palacio Lezama
  • El Plaza Hotel
  • El Hotel Claridge
  • El edificio Kavanagh

El libro también se detiene en espacios que conservan documentos y objetos capaces de revelar aspectos poco conocidos de la historia argentina. El Museo Histórico y Numismático del Banco Central, el Museo Histórico Sarmiento y el Instituto Nacional Sanmartiniano forman parte de ese recorrido. Una moneda, un plano, una partida de bautismo o un objeto personal pueden convertirse, en la investigación de Blanco, en el punto de partida para reconstruir una historia.

La investigación incorpora además documentación de archivo, entre ella planos originales con firmas de figuras como Corina Kavanagh y Rosa T. de Torquinst, fotografías históricas y testimonios de descendientes de familias vinculadas con algunas de las residencias que integran el libro.

Tan Buenos Aires se mueve entre distintas épocas y combina información histórica con recursos narrativos, ironía y reflexiones personales. La autora también incorpora las contradicciones de la mirada cotidiana sobre la ciudad, incluso a través de versiones familiares y relatos populares que confronta con la documentación disponible.

La propuesta no se limita a los edificios. El libro busca mostrar cómo la identidad de Buenos Aires se fue construyendo a partir de una convivencia particular entre estilos arquitectónicos, transformaciones urbanas, historias familiares y escenas de la vida cotidiana.

El prólogo fue escrito por el periodista Sergio Elguezábal. Tan Buenos Aires es el quinto libro de Mariela Blanco y se suma a una trayectoria dedicada a la investigación y divulgación de historias vinculadas con la ciudad, el patrimonio y la cultura urbana.

La declaración de Interés Cultural de la Legislatura porteña reconoce el aporte de la obra a la difusión de la historia y el patrimonio de Buenos Aires a través de una mirada periodística que busca recuperar aquello que todavía permanece oculto, poco conocido o fuera de los recorridos habituales.

Declararon de Interés Cultural a Tan Buenos Aires, el libro de Mariela Blanco

La Buenos Aires demolida que sobrevive en la memoria

Hay edificios que forman parte del paisaje de Buenos Aires desde hace tanto tiempo que terminan volviéndose invisibles. Se los mira todos los días, se pasa frente a ellos, se reconoce su silueta, pero pocas veces se conoce la historia que esconden detrás de sus fachadas.

Ese ejercicio de mirar la ciudad con otros ojos es el que propone Tan Buenos Aires, el libro de la periodista y escritora Mariela Blanco, quien desde hace años investiga la arquitectura, el patrimonio y las historias urbanas que quedaron fuera de los grandes relatos porteños.

Su trayectoria en la difusión de la historia y la identidad de Buenos Aires fue reconocida este año con una placa en la fachada del Teatro Ópera, impulsada por la Asociación de Amigos de Avenida Corrientes, como reconocimiento a su trabajo vinculado con la cultura y el patrimonio de la ciudad.

En las páginas de Tan Buenos Aires, esa mirada se detiene en algunas de las residencias y edificios más singulares de Buenos Aires para reconstruir no sólo quiénes los habitaron, sino también las historias que quedaron asociadas a ellos.

Pero el recorrido también lleva a otro territorio, el de la Buenos Aires demolida, esa ciudad de edificios, lugares y costumbres que desaparecieron físicamente, aunque todavía sobreviven en fotografías, relatos y documentos.

Blanco recuerda, en ese sentido, dos lugares que permiten entender aquella Buenos Aires de los contrastes, espacios que durante el día mostraban una cara y cuando llegaba la noche se transformaban por completo. Uno era el Pabellón de las Rosas, que estaba ubicado en Avenida del Libertador y Austria, un restaurante de buen tono rodeado de jardines y un estanque que fue demolido en 1929.

El otro era el Armenonville, en Avenida del Libertador y Tagle, un cabaret de alcurnia donde el tango, los reservados y la vida nocturna formaban parte de una escena que hoy cuesta imaginar.

"El Pabellón de las Rosas tenía una imagen muy elegante durante el día. Había damas con sombreros anchos, caballeros con leontina, platos franceses y pérgolas cubiertas de glicinas. Pero cuando llegaba la noche todo cambiaba: aparecían las luces tenues, las cocottes y los milongueros de traje oscuro. Era como si el mismo lugar tuviera dos vidas", cuenta Blanco.

Algo parecido ocurría en el Armenonville, aunque con una atmósfera todavía más audaz. El cabaret reunía terciopelo rojo, champagne, música y reservados, y quedó asociado además a distintas historias de la vida de Carlos Gardel.

"El Armenonville tenía ese clima de cabaret de lujo y de noche porteña que hoy cuesta imaginar. Hay una historia que dice que Gardel recibió un balazo por celos cuando salía de coquetear con una mujer y se dirigía desde el Palais de Glace hacia el Armenonville, el día en que cumplía 25 años. También se cuenta que en 1914 cantó allí por una suma tan importante que llegó a ofrecerse para lavar los platos de lo agradecido que estaba. Nadie lo vio hacerlo, pero la anécdota quedó", relata.

Para Blanco, recuperar esos lugares permite reconstruir algo más que una arquitectura perdida. También permite volver sobre las costumbres, los códigos sociales y las formas de relacionarse de una ciudad que fue cambiando con el tiempo.

"Hoy tenemos aplicaciones, pantallas y algoritmos para acercarnos. Ellos tenían los salones, las orquestas, una flor en el ojal, un sombrero ladeado y una mirada. Las damas no deslizaban el dedo en una pantalla, pero podían bajar los párpados con sutileza. Y los caballeros no mandaban emojis, pero sabían invitar con una flor de ojal. Esa Buenos Aires también forma parte de la ciudad que se fue y que intento recuperar en el libro", concluye la autora.

Dónde conseguirlo: https://www.dunken.org/SYS.shop/index.php?id=21514